Barbate: el vídeo previo al abordaje y la orden de disparar al aire
Antes del impacto, en la lancha de la
Guardia Civil alguien dice «disparar al aire, vienen a por nosotros». Después, un agente herido pide un torniquete. Entre esas dos frases está el núcleo del caso de Barbate: qué se podía hacer, qué se hizo y de qué medios se disponía. La difusión en exclusiva de las imágenes previas al abordaje, firmadas por
Vozpópuli, ha reabierto el pulso sobre el respaldo operativo y jurídico de los agentes en aguas del Estrecho.
Qué recoge el vídeo previo al abordaje de la narcolancha
La secuencia muestra los minutos anteriores al choque entre la embarcación de los agentes y una narcolancha. En la grabación se escucha la orden de disparar al aire y la advertencia de que la otra embarcación viene directamente a por ellos. Según el relato que acompaña al vídeo, el impacto llega poco después y deja a un guardia civil herido que pide a gritos un torniquete. La escena, reproducida durante horas, funcionó como detonante: primero la conmoción, luego la búsqueda de responsables y, por último, la pregunta incómoda sobre por qué una lancha de vigilancia se enfrentó sola a esa situación.
Sin torniquetes y sin socorrer al compañero herido
El reproche más repetido no es ideológico, es de equipo.
No llevaban torniquetes, y en una persecución a motor en aguas abiertas eso equivale a salir a apagar un fuego sin manguera. En las imágenes, el herido se tapa la herida mientras sus compañeros le animan de palabra; no se aprecia una maniobra de socorro. Varias versiones apuntan que en la lancha viajaban
cuatro agentes y que pasó un rato hasta que alguien echó en falta al que había caído al agua. La pregunta que queda flotando es técnica: ¿falló el material, el procedimiento o la cadena de mando?
¿Por qué no se disparó contra la narcolancha?
Aquí arranca el tramo más áspero. Una línea de opinión sostiene que los agentes dudaron por miedo a las consecuencias jurídicas, que el marco legal es demasiado
garantista y que un cuerpo armado debería poder responder cuando una embarcación intenta embestirlo. La orden que recoge el vídeo —disparar al aire— refuerza esa lectura. Enfrente hay un argumento práctico y poco épico: acertar a un objetivo desde una plataforma que se mueve, contra otra que también se mueve y a corta distancia, es bastante más difícil de lo que sugiere el cine. Casi nadie discute qué doctrina se aplicó; se discute si existía alguna utilizable.
Del fallo operativo al cuestionamiento de la Guardia Civil
Conforme avanza la discusión, la crítica se ensancha y se vuelve menos amable. Una parte carga contra los mandos y contra el Gobierno por la supresión del
OCON, el organismo de coordinación contra el narcotráfico en el Estrecho; la relación causa-efecto con lo ocurrido no aparece documentada en el material difundido. Otra corriente aprovecha para ajustar cuentas con el propio cuerpo —actuaciones durante la pandemia, prioridades internas, discusión sobre sueldos y dietas— y llega a comparar la profesionalidad de los agentes con la de cualquier civil. Poco material para un asunto que va de medios y de órdenes.
El intercambio de cifras que acompaña a esa crítica es desigual. Se citan sueldos de
1.500 euros para justificar el desencanto y, en la dirección contraria, complementos y dietas que en destinos concretos pueden superar los
60.000 euros anuales y no tributan, según los cálculos que se manejan. Comparar un destino de élite con un puesto ordinario explica por qué el enfado no se sostiene con un solo número.
Apoyo al cuerpo y lecturas conspirativas
Frente a esa dureza, los mensajes de respeto al cuerpo son masivos, con reacciones públicas de solidaridad hacia los agentes que se jugaron el tipo en el agua. La exclusiva dejó además una curiosidad de barra de bar: no faltó quien se extrañó de que las imágenes llegaran de un medio extranjero, hasta caer en la cuenta de que el nombre era nacional. En los márgenes, y sin ningún respaldo, aparecieron lecturas conspirativas que interpretaban los homenajes a policías fallecidos como operaciones planificadas de desestabilización.
Todos coinciden en que algo se hizo mal y casi nadie coincide en el qué. ¿Faltaban torniquetes o faltaba doctrina? ¿Fallaron los mandos o falló la instrucción? El vídeo deja la escena, la frase y el grito. El resto sigue abierto.