Monedero busca la incapacidad permanente tras las denuncias de acoso en la Complutense
El cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, ha solicitado la incapacidad permanente laboral después de que varias alumnas de la Universidad Complutense de Madrid lo acusaran de acoso sexual. La petición, presentada mientras el caso aún colea, ha reabierto el debate sobre los privilegios y las puertas giratorias en la academia.
Según las informaciones que circularon en medios de comunicación, Monedero pidió la baja en la Complutense para «no dar la cara» ante los testimonios. La solicitud de incapacidad, que algunos tildan de maniobra para eludir responsabilidades, ha sido recibida con escepticismo generalizado.
El detonante: testimonios de alumnas
Varias exalumnas relataron episodios en los que Monedero habría mantenido conductas inapropiadas, desde invitaciones a su despacho con excusas académicas hasta tocamientos. Un estudiante varón también contó que el profesor lo abordó en la cafetería y le ofreció «recomendarle lecturas» a solas. La universidad no se pronunció oficialmente, pero la presión mediática fue creciendo.
La jugada de la baja por incapacidad
La petición de incapacidad permanente –que algunos médicos califican de dudosa justificación clínica– ha sido vista como una forma de esquivar el proceso disciplinario. «¿Te dan la incapacidad permanente por salido y baboso?», ironizaba un análisis en redes. En el plano legal, el artículo de la Seguridad Social que ampara estas prestaciones exige una enfermedad o lesión que impida trabajar; difícil de encajar con un escándalo de carácter ético.
El caldo de cultivo: la corrupción universitaria
El caso ha destapado un malestar de fondo sobre el funcionamiento de los departamentos universitarios. Testimonios de antiguos alumnos y personal describen un sistema de «enchufes, endogamia y partidismo» donde Monedero era solo un síntoma. «Si no tienes escrúpulos, te puede ir bien», resume un antiguo delegado de facultad. La Complutense, en particular, arrastra décadas de clientelismo.
El cinismo del relato oficial
Monedero, que construyó su discurso político en torno a la lucha contra la casta, ha visto cómo sus propias prácticas se parecen a las que denunciaba. La solicitud de incapacidad, en ese contexto, parece la confirmación de que el poder corrompe, también a los que dicen combatirlo. «Monedero al menos sabe que es un mierda», escribió alguien en los foros. El final del caso sigue abierto: la universidad no ha resuelto el expediente y la Seguridad Social tampoco se ha pronunciado.