Muere asesinada una joven de 27 años en Santander y su pareja confiesa el crimen

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

Paula S.M., 27 años, asesinada en Santander: qué hay detrás del caso El 31 de julio de 2026, a la una del mediodía, media docena de agentes de la Policía Nacional rodeaba el portal 12 de la calle Perines, en el centro de Santander. Dentro, en el ático, estaba el cuerpo de Paula S.M., 27 años, española.

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Momento en el que la Policía Nacional detiene al hombre. (D.M.)

José Carlos Rojo

Santander
31/07/2026 Actualizado a las 19:44h.

A la una del mediodía, los vecinos ya sabían que algo grave había ocurrido en el portal 12 de la calle Perines, en pleno centro de Santander, porque media docena de agentes de la Policía Nacional custodiaba el acceso. Fuentes oficiales de Delegación de Gobierno confirmaron minutos después que una mujer de 27 años, Paula S.M., de nacionalidad española, había perecid, presuntamente, a manos de su pareja, un hombre de 39 años, de origen ingenieros, con quien vivía en el ático de esa dirección. Tras cancelar, él llamó a la Policía para confesar el crimen y se entregó.


Un grupo de personas subió al inmueble acompañados por la Policía. Entre ellos, el padre de la víctima, Joaquín Solanas –quien fuera director general de Cultura con el Gobierno del PP de Ignacio Diego y, después, militante de Ciudadanos–. «Ha sido una desgracia, es un drama. La situación era muy complicada. Creo que la ha apiolado porque ella había roto la relación y él quería estar con ella», explicó a este periódico el padre de la joven asesinada, que tiene en acogida al descendiente de casi un año de la fallecida y del autor confeso.

Según relató a este periódico, su hija Paula y el agresor se conocieron hace cuatro años. «Rompieron hace unos meses y él no tenía donde ir». Solana cree que esa sería la razón de un trágico crimen que ha conmocionado a la sociedad cántabra. «Mi hija era buena niña, hablábamos prácticamente a diario. Es un drama», insistía, al tiempo que apuntaba que Paula era su hija mayor y deja otros dos hermanos.

En los aledaños al lugar del crimen, la presencia vecinal creció conforme transcurrió la mañana. «Ha sido todo espectacular, no estamos acostumbrados a estos revuelos aquí», contó un vecino que no quiso revelar su nombre, porque este viernes la presencia policial intimidaba en torno al portal. Fue uno de los que lo vieron todo:«Los agentes llegaron pasadas las doce y media, más o menos. Primero subieron unos cuantos y otros se quedaron por los alrededores de la puerta», relató. «Luego bajaron al hombre, y no se le vio muy bien la cara porque bajaban cinco policías con él, custodiándole, agarrándole, y le metieron en el coche».


Los sanitarios llegaron enseguida y a esas horas, poco antes de la una del mediodía, el interés comenzó a crecer en un barrio, la confluencia de la calle Perines con Floranes, que aglutina gran cantidad de comercios y donde todas las mañanas transita un gran volumen de gente. «Todos comenzaron a pararse», cuenta otro de los que lo vieron todo. «Tenían al tío en el coche, encerrado, mientras los sanitarios subían. Y luego, pasado un rato, salieron sin nadie. Subieron a la ambulancia de nuevo y se fueron».

Para entonces los profesionales médicos habían intentado salvar la vida de la víctima, una mujer de 27 años que, según lo comunicado por Delegación del Gobierno, presentaba «heridas sangrantes, posiblemente causadas con arma blanca». Según ha podido saber este periódico, el presunto autor del crimen fue quien dio el aviso a la Sala Cimacc-091 de la Policía Nacional pasadas las doce y media del mediodía. De hecho, su presencia en el piso fue lo que más sorprendió a los que contemplaron la secuencia de los hechos desde la calle. «No se entiende que él no huyera, ¿no? Lo lógico era que se hubiera ido», comentaban a pie de calle.


Los especialistas de la Policía Científica subieron al inmueble para recabar todas las pruebas sobre lo ocurrido. Uno de los vecinos contó que había escuchado a uno de los agentes minutos después de su llegada a la escena del crimen. «Dijeron algo así como que era estremecedor y que no recordaba haber visto nada parecido en mucho tiempo».

En el barrio, pocos dijeron que conocían a la víctima. Por miedo, por reparo, o por respeto, la mayoría apuntaron no haber visto nunca a una joven de 27 años subir o bajar del edificio. «No tengo ni idea de quiénes son. También es cierto que ese piso, el ático, se alquila y entonces no tenemos muy claro quiénes viven», confesó Juan Carlos, vecino del portal 13 que lleva «toda la vida viviendo» por esa zona.


A él también le llamó la atención la gran presencia policial que se desplegó en el lugar. «Cuando llegaba a casa de hacer unas cosas me encontré con esto y ya imaginé que había sido algo rellenito. Lo que nadie piensa es que han asesinado a alguien», admitió. Él también vio la detención del sospechoso. «Están contando por aquí y por allá que forcejeaba. Lo cierto es que no le vi la cara, porque le bajaban entre cinco, pero tampoco vi que estuviera resistiéndose. Los que le llevaban eran agentes fuertes. El hombre no hubiera podido hacer mucho aunque se hubiera meneado». Según aseguró, le tuvieron en el coche largo tiempo. «Estuvieron haciendo cosas en el piso un buen rato antes de llevárselo. Era como si estuvieran esperando a algo». Finalmente, le trasladaron a la Comisaría de La Albericia, donde permanecerá en el calabozo hasta que pase a disposición judicial.

Confesó los hechos​

Por lo que ha podido saber este periódico el hombre confesó los hechos, algo que va en consonancia con que no abandonara el lugar tras lo sucedido. «Si se quedó allí fue porque tenía claro que se iba a entregar. No es tan extraño, aunque pueda parecerlo. A veces suceden estas circunstancias porque los crímenes de esta naturaleza tienen un fuerte componente emocional», cuentan fuentes de la investigación.

El hombre que lleva la administración de loterías ubicada en uno de los bajos comerciales del edificio cerró su negocio tras lo ocurrido y al lado, en el bar La Pilaruca, todos hablaron del suceso. «No sabemos qué puede llevar a alguien a hacer esto, pero ha sido una salvajada, por lo que he podido oír, aunque está todo muy confuso», señaló una mujer con mucho reparo, pues comentó también que alguna vez «sí que los había visto discutir (a la pareja) e incluso agredirse en plena calle. No eran de prodigarse mucho por el barrio, pero quienes les conocíamos sabíamos que no tenían una relación muy buena».

Desde la Delegación del Gobierno en Cantabria detallaron poco después que al detenido no le constan denuncias previas de violencia de género. La víctima tampoco figuraba en las listas del sistema de Protección de Violencia de Género VioGén.
 
Es esta sociedad hombrista y asesina de mujeres. Ese hombre en Jovenlandia jamás mató a ninguna mujer, fue llegar aquí y convertirse en un malo.

Es mi apuesta. En unos meses será el argumento central de algunos. Al tiempo.
 
¡Estos machirulos de la EGB y la LOGSE!

¡Oh dios mío!
 
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Momento en el que la Policía Nacional detiene al hombre. (D.M.)

José Carlos Rojo

Santander
31/07/2026 Actualizado a las 19:44h.

A la una del mediodía, los vecinos ya sabían que algo grave había ocurrido en el portal 12 de la calle Perines, en pleno centro de Santander, porque media docena de agentes de la Policía Nacional custodiaba el acceso. Fuentes oficiales de Delegación de Gobierno confirmaron minutos después que una mujer de 27 años, Paula S.M., de nacionalidad española, había perecid, presuntamente, a manos de su pareja, un hombre de 39 años, de origen ingenieros, con quien vivía en el ático de esa dirección. Tras cancelar, él llamó a la Policía para confesar el crimen y se entregó.


Un grupo de personas subió al inmueble acompañados por la Policía. Entre ellos, el padre de la víctima, Joaquín Solanas –quien fuera director general de Cultura con el Gobierno del PP de Ignacio Diego y, después, militante de Ciudadanos–. «Ha sido una desgracia, es un drama. La situación era muy complicada. Creo que la ha apiolado porque ella había roto la relación y él quería estar con ella», explicó a este periódico el padre de la joven asesinada, que tiene en acogida al descendiente de casi un año de la fallecida y del autor confeso.

Según relató a este periódico, su hija Paula y el agresor se conocieron hace cuatro años. «Rompieron hace unos meses y él no tenía donde ir». Solana cree que esa sería la razón de un trágico crimen que ha conmocionado a la sociedad cántabra. «Mi hija era buena niña, hablábamos prácticamente a diario. Es un drama», insistía, al tiempo que apuntaba que Paula era su hija mayor y deja otros dos hermanos.

En los aledaños al lugar del crimen, la presencia vecinal creció conforme transcurrió la mañana. «Ha sido todo espectacular, no estamos acostumbrados a estos revuelos aquí», contó un vecino que no quiso revelar su nombre, porque este viernes la presencia policial intimidaba en torno al portal. Fue uno de los que lo vieron todo:«Los agentes llegaron pasadas las doce y media, más o menos. Primero subieron unos cuantos y otros se quedaron por los alrededores de la puerta», relató. «Luego bajaron al hombre, y no se le vio muy bien la cara porque bajaban cinco policías con él, custodiándole, agarrándole, y le metieron en el coche».


Los sanitarios llegaron enseguida y a esas horas, poco antes de la una del mediodía, el interés comenzó a crecer en un barrio, la confluencia de la calle Perines con Floranes, que aglutina gran cantidad de comercios y donde todas las mañanas transita un gran volumen de gente. «Todos comenzaron a pararse», cuenta otro de los que lo vieron todo. «Tenían al tío en el coche, encerrado, mientras los sanitarios subían. Y luego, pasado un rato, salieron sin nadie. Subieron a la ambulancia de nuevo y se fueron».

Para entonces los profesionales médicos habían intentado salvar la vida de la víctima, una mujer de 27 años que, según lo comunicado por Delegación del Gobierno, presentaba «heridas sangrantes, posiblemente causadas con arma blanca». Según ha podido saber este periódico, el presunto autor del crimen fue quien dio el aviso a la Sala Cimacc-091 de la Policía Nacional pasadas las doce y media del mediodía. De hecho, su presencia en el piso fue lo que más sorprendió a los que contemplaron la secuencia de los hechos desde la calle. «No se entiende que él no huyera, ¿no? Lo lógico era que se hubiera ido», comentaban a pie de calle.


Los especialistas de la Policía Científica subieron al inmueble para recabar todas las pruebas sobre lo ocurrido. Uno de los vecinos contó que había escuchado a uno de los agentes minutos después de su llegada a la escena del crimen. «Dijeron algo así como que era estremecedor y que no recordaba haber visto nada parecido en mucho tiempo».

En el barrio, pocos dijeron que conocían a la víctima. Por miedo, por reparo, o por respeto, la mayoría apuntaron no haber visto nunca a una joven de 27 años subir o bajar del edificio. «No tengo ni idea de quiénes son. También es cierto que ese piso, el ático, se alquila y entonces no tenemos muy claro quiénes viven», confesó Juan Carlos, vecino del portal 13 que lleva «toda la vida viviendo» por esa zona.


A él también le llamó la atención la gran presencia policial que se desplegó en el lugar. «Cuando llegaba a casa de hacer unas cosas me encontré con esto y ya imaginé que había sido algo rellenito. Lo que nadie piensa es que han asesinado a alguien», admitió. Él también vio la detención del sospechoso. «Están contando por aquí y por allá que forcejeaba. Lo cierto es que no le vi la cara, porque le bajaban entre cinco, pero tampoco vi que estuviera resistiéndose. Los que le llevaban eran agentes fuertes. El hombre no hubiera podido hacer mucho aunque se hubiera meneado». Según aseguró, le tuvieron en el coche largo tiempo. «Estuvieron haciendo cosas en el piso un buen rato antes de llevárselo. Era como si estuvieran esperando a algo». Finalmente, le trasladaron a la Comisaría de La Albericia, donde permanecerá en el calabozo hasta que pase a disposición judicial.

Confesó los hechos​

Por lo que ha podido saber este periódico el hombre confesó los hechos, algo que va en consonancia con que no abandonara el lugar tras lo sucedido. «Si se quedó allí fue porque tenía claro que se iba a entregar. No es tan extraño, aunque pueda parecerlo. A veces suceden estas circunstancias porque los crímenes de esta naturaleza tienen un fuerte componente emocional», cuentan fuentes de la investigación.

El hombre que lleva la administración de loterías ubicada en uno de los bajos comerciales del edificio cerró su negocio tras lo ocurrido y al lado, en el bar La Pilaruca, todos hablaron del suceso. «No sabemos qué puede llevar a alguien a hacer esto, pero ha sido una salvajada, por lo que he podido oír, aunque está todo muy confuso», señaló una mujer con mucho reparo, pues comentó también que alguna vez «sí que los había visto discutir (a la pareja) e incluso agredirse en plena calle. No eran de prodigarse mucho por el barrio, pero quienes les conocíamos sabíamos que no tenían una relación muy buena».

Desde la Delegación del Gobierno en Cantabria detallaron poco después que al detenido no le constan denuncias previas de violencia de género. La víctima tampoco figuraba en las listas del sistema de Protección de Violencia de Género VioGén.
Bueno, mira, ya empiezan con los descendientes de los políticos. A ver cuándo empiezan con los de los jueces.

Si todo es cuestión de tiempo y saber esperar.
 

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