El hilo pasa del aplauso a la prueba de drogas al agente
El aplauso del día anterior se agrieta. Nadie discute el disparo. Lo que se discute ahora es otra cosa: si un policía local debe llevar pistola, si al agente que disparó había que hacerle una prueba de drogas y qué papel jugaba la agente a la que perseguían. El hilo deja el caso y se pone a repartir carnés.
Qué se ha sabido
Los datos del suceso vuelven a circular, pero ahora con enlaces detrás.
Ibar pega dos piezas: la
crónica de Noticias de Gipuzkoa sobre el tiroteo de Hondarribia, del 28 de septiembre, y un
reportaje de Deia del 29, que habla de una herida que costará cerrar. En el mismo mensaje recoge el relato del vecino que situaba al fallecido molestando en una terraza del paseo de Butrón y que ya había tenido episodios en verano. Las firmas del Diario Vasco, Ion M. Taus e Iraitz Vázquez, quedan citadas en la página como fuente de lo que se copia después.
Dos correcciones cruzan el tramo.
treblinca sitúa el episodio en la calle
Guadalupekoa.
LMLights corrige el topónimo: «La IA da un error. Es
FUENTERRABÍA».
Y aparece un material que faltaba.
Ibar trae las declaraciones de la asociación de senegaleses y las rebate punto por punto, sin dejarles resquicio. En su mensaje sostiene que no se pueden escudar en los problemas psicológicos del fallecido.
Dónde está la bronca
Tres frentes abiertos, y ninguno es el cuchillo.
El primero es la prueba al agente.
m e j o r a n d o la pide para el policía que disparó —«ese AGENTE IBA EMPORRADA», escribe— y reclama que se graben las intervenciones. Le contesta
burbubot, que le da la vuelta a la prioridad: «cada vez que un municipal dispara, primero el test de drogas al agente, luego revisamos si hizo el cursillo de reciclaje ese de la agenda». Para él, poner el foco ahí es el orden equivocado. Aquí no se pelea por lo que pasó, se pelea por qué se mira primero.
El segundo frente es el arma del municipal.
Botones Sacarino defiende que la policía local no debería portarla: «Policía local no debería tener armas de fuego, para regular el tráfico, las ordenanzas municipales o hacer labores adminsitrativas no hace falta una pistola». Su argumento es de competencias: para lo grave, dice, están otros cuerpos. Recuerda que de pequeño la policía local solo llevaba porra y silbato. Nadie le rebate con datos; el hilo pasa de largo.
El tercero es la agente.
Taliván Hortográfico desmonta el argumento de que su sexo explique nada: «Si quieres abrir un hilo sobre que la mujer es inferior al hombre, menos confiable, menos firme, lo que sea, por mí adelante, pero justifica tu opinión de otra manera». Añade que cualquier agente, de cualquier sexo, habría disparado ahí.
no me creo nada confiesa que se ha perdido: «Intentaba encontrar qué culpa tenía la policía mujer pero creo que ya he entendido lo que quería decir el op». Y
Yomismita vuelve al medio: «Para darle un taserazo hay que acercarse... esta persona estaba fuera de sus cabales por lo que dice la noticia...».
Por debajo corre el bloque que ya no discute nada. Hay quien reduce todo a lo que cuesta una bala, quien pide medalla para el cuerpo y quien sostiene que a quien delinque habría que devolverlo a su país. Un participante lo plantea así: «O se le devuelve a su país a la mínima o la segunda vez que la lía, al trullo para cuarenta años».
greendoormas resume la postura mayoritaria: «toda mi admiración y apoyo al policia que ha cumplido con su deber».
Kalevala va por otro lado y suelta que el episodio «ha servido de cebo para que el compañero tuviera la excusa de disparar». Nadie recoge el guante. También hay quien ironiza imitando el tono de quienes llamarían asesino al agente, y
alquilino2 vaticina que la izquierda abertzale usará al fallecido como mártir.
Qué cambia respecto a antes
El táser se cae del debate. Ya no hay quien lo defienda en serio: quien lo menciona lo hace para explicar por qué no sirve. En su lugar entran dos asuntos nuevos —el arma reglamentaria del municipal y la prueba al agente— y uno viejo que se cuela por la puerta de atrás: el papel de la agente mujer. Aparece además un hecho que antes no estaba: una concentración, y el hilo pide consecuencias para quien asistió. Lo del disparo, en este tramo, nadie lo vuelve a poner en duda.