Sánchez planta el funeral por las 222 víctimas de la DANA
Hay una cifra que lo resume todo: 222 muertos y cero miembros del Ejecutivo en el homenaje oficial. La agenda publicada por Moncloa confirma que ni Pedro Sánchez ni ningún ministro acudirán al funeral por las víctimas de la DANA en Valencia, un acto en el que sí estarán los Reyes, Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso o la presidenta balear, Marga Prohens. La representación del Gobierno central se reduce a un Secretario de Estado. La noticia, adelantada por
Vozpópuli, deja en evidencia que el Ejecutivo evita pisar la capital del Turia tras el episodio de Paiporta.
La excusa oficial es la agenda. El presidente presidirá a las 10.00 la reunión del Comité de crisis para el seguimiento de los efectos de la DANA en Moncloa, se reunirá a las 16.00 con el CEO de CATL, Zen Yuqun, y a las 17.00 recibirá a Andrew Parsons, presidente del Comité Paralímpico Internacional.
Ni un hueco para Valencia. La vicepresidenta Yolanda Díaz, con la tarde libre, tampoco viajará. María Jesús Montero y Sara Aagesen, sin compromisos agendados, tampoco. Margarita Robles tiene una sesión informativa a las 14.30 con la Comisión de Defensa del Congreso; Fernando Grande-Marlaska, con la tarde despejada, se queda en Madrid.
El caso de Ángel Víctor Torres y la ausencia más llamativa
La paradoja más fina la protagoniza Ángel Víctor Torres. El ministro estará en Valencia a las 9.00 para asistir a la reunión del Centro de Cooperación Operativo Integrado (CECOPI), pero no tiene contemplado acercarse al funeral. Es decir: pisa la ciudad para coordinar la emergencia, no para homenajear a los fallecidos. La distancia entre un edificio y otro mide exactamente lo que el Ejecutivo quiere que mida.
El cálculo político es transparente. Tras lo ocurrido en Paiporta, donde el presidente y los Reyes fueron recibidos con hostilidad por los afectados, Moncloa ha decidido que el coste de asistir supera el de no hacerlo. La decisión se conoce después de que Sánchez evitara durante el Día de la Constitución aclarar si estaría presente en los actos de homenaje. La sospecha que entonces flotaba se ha confirmado por la vía de la agenda oficial.
Qué dicen los afectados y por qué el gesto pesa tanto
La reacción social ha sido dura y mayoritariamente hostil. Una parte de los mensajes sostiene que la ausencia es una rendición: quien no puede visitar una región no puede gobernarla. Otra corriente lo lee como una huida calculada ante el abucheo. Y hay quien va más allá y defiende que el Ejecutivo no solo es responsable, sino autor de la catástrofe, una acusación sin respaldo probatorio que circula con fuerza en el clima del momento.
La línea más repetida es la de la vergüenza ajena. Se argumenta que un funeral oficial no es un mitin ni una campaña: es el mínimo institucional. Que los Reyes y el líder de la oposición vayan y el Gobierno no, convierte la ausencia en un mensaje en sí mismo. «No van porque no son sus muertos», resume una de las formulaciones más citadas. Otra corriente, más fría, apunta a que el Ejecutivo se ha quedado sin margen: cualquier aparición sería leída como provocación.
El funeral como termómetro del desgaste territorial
El episodio se lee también en clave electoral. Hay quien sostiene que Sánchez ha perdido Valencia de por vida y que Madrid podría seguir el mismo camino. El argumento no es solo de papeletas: se apunta a que la hostilidad social sostenida en el tiempo hace inviable la presencia institucional, y que eso vale más que cualquier resultado electoral. La comparación con lo ocurrido en Chiva, donde se especula con un baño de cariño organizado para el Rey, refuerza la tesis de que el relato se está gestionando a golpe de escenografía.
El detalle que descoloca es la asimetría. Si el problema fuera de seguridad, el CECOPI no se reuniría en Valencia. Si fuera de agenda, Yolanda Díaz no tendría la tarde libre. La única variable que explica la ausencia es política. Y esa es, precisamente, la que no se puede decir en voz alta.
¿Cuánto tarda un Gobierno en recuperar la capacidad de pisar una región sin que le reciban a gritos? Con estos precedentes, la respuesta no está en ninguna agenda.