Un participante cruza tres ayudas de la CAM y busca repetidores
El hilo suelta Málaga y se va a otro sitio. Alguien recupera la lista de Baracaldo, otro pega enlaces de Alicante y un tercero pone encima de la mesa el material nuevo del día: un cruce de tres ayudas de la Comunidad de Madrid. La conversación deja de girar sobre «quién sale en la lista» y pasa a girar sobre «quién cobra varias veces». De fondo, vuelve el runrún de siempre, ahora con nombres leídos en voz alta.
Qué se ha sabido
das kind rescata el listado oficial que publica el Gobierno vasco sobre Baracaldo y repite el dato que ya venía sonando: en algunos cupos, los adjudicatarios extranjeros son casi el
50%, «más los que ya tengan DNI español». wxyz cuelga dos piezas de eldiario sobre Alicante y MUGALARI añade una de El Mundo sobre el mismo caso. Dos frentes abiertos a la vez.
Y llega lo que más se comenta. Rescatador pega dos tuits. En uno, alguien se ríe de un vídeo del que dice que a mitad
está a un Jesucristo Hitler de descojonarse. El vídeo se comparte y se comenta a lo largo de media página. En el otro tuit, la cuenta @Spainball asegura que ha cruzado tres ayudas de la CAM del periodo
2024-2025 —el
Bono Alquiler Joven de 6.000 euros, la ayuda que cubre el
50% de la mensualidad y la de jóvenes desempleados— y que ha encontrado gente cobrando varias a la vez. No hay desglose partida a partida, así que el hallazgo se queda en lo que dice un tuit.
Aparte, media docena de mensajes se dedica a leer la lista en voz alta. Los nombres que más se repiten: Mohamed, Hakim, Abdeslam, y apellidos que aparecen solos. Varios se fijan en una letra, la X del DNI, y sacan conclusiones de ahí.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos lecturas del mismo reparto. Una parte sostiene que la vivienda pública va mayoritariamente a inmigrantes. Lo dice xenoforme sin rodeos: «En Alicante, como en el resto de España, la VPO es mayoritariamente para inmigrantes». DarkNight lo lleva al extremo: a hombres españoles, cero, y si acaso a «algún joven con el carnet del partido».
La otra mitad responde en dirección contraria. wxyz ironiza con que la VPO se la llevan «los hijos de fachas» y remata con un «VIVIENDA SOCIAL SOLO PARA LOS CAYETANOS». clakar le contesta en el mismo tono y le ofrece devolver a «todos los cayetanos y merceditas». Sputnik defiende que repartirlas así «tiene un porqué racional y de autoconservación». Es bronca de espejo: cada bloque cree que el otro se lo lleva todo.
En medio, alguien cambia de tercio. PP$O€ apunta a otro sitio: dice que el problema no es quién sale en la lista, sino quién vigila el sorteo. «Me preocupa más saber si el fedatario público es cuñao o amigo del alcalde [...] pero colar a una sobrina depende de la integridad del sorteo», escribe. Don Redondón insiste en el doble rasero: cuando te multan, o ponen el DNI o ponen el nombre, nunca los dos, y eso, dice, es «claramente para tapar sus desmanes y trapicheos». Octubrista mete otra vuelta: si en España se discute hacer público el sueldo de los empleados, con más motivo deberían serlo los datos de quien recibe una ayuda pública.
Varios mensajes suben el tono hasta el insulto y el hilo los deja pasar sin frenar. John Connor corta por lo sano con dos palabras: «Empiezan dice». Otros siguen a lo suyo, discutiendo el porcentaje y la letra del documento.
La cuenta que se echa encima de la mesa
Patriarca del Wifi sostiene que el
50% de la vivienda pública va para el ayuntamiento de turno y el otro 50% para migrantes, y que eso es así «desde hace 30 años». Robado calcula que un tercio se va «para amiguitos de políticos o hijos de estos». Son cuentas de foro, sin fuente detrás, y varios usuarios las discuten. Ninguno de los dos aporta lista ni registro que las respalde.
Ese es justo el problema que ya se señaló: con las identidades tapadas y los registros cerrados, ni el cruce de la CAM ni el reparto de Baracaldo se pueden comprobar. Lo único verificable son los enlaces que se pegan.
Qué cambia respecto a antes
Málaga queda de fondo. El foco se mueve a Baracaldo, a Alicante y, sobre todo, al cruce de ayudas de Madrid. La sospecha deja de ser solo «quién entra en la lista» y pasa a ser «quién cobra la misma ayuda dos veces». Entra un actor nuevo en el punto de mira: el fedatario del sorteo. Y se abre una grieta entre los que discuten porcentajes y los que piden, simplemente, ver los papeles.