Paraguay, el sueño del jubilado español que se topa con la letra pequeña
¿Se puede vivir mejor con la pensión española en Paraguay que en España? La pregunta lleva semanas circulando en círculos económicos, y la respuesta no es tan simple como parece. El país guaraní ofrece impuestos del 10% y un coste de vida bajo, pero el convenio de doble imposición y la sanidad local enfrían el entusiasmo.
El espejismo del 10-10-10
La propuesta inicial es tentadora: IVA al 10%, IRPF al 10% y Sociedades al 10%. Un estado reduccionista, enemigo de socialismos, con una moneda que se aprecia frente al dólar y que atrae empresas desde Brasil y Argentina. Incluso el seguro de coche es opcional. Para un jubilado que cobra una pensión española, la tentación de trasladarse allí y tributar al 10% en lugar de al 37% es comprensible. Pero hay un detalle que muchos pasan por alto: el convenio de doble imposición entre España y Paraguay contiene, en su artículo 26.5, la llamada cláusula de recaptura. En esencia, si el residente español se hace residente fiscal en Paraguay y allí no paga IRPF, la Hacienda española puede reclamarle la diferencia. El ahorro fiscal, en la práctica, puede quedar en nada.
Sanidad y seguridad: el precio de la libertad
La otra cara de la moneda es la calidad de vida. Quienes defienden Paraguay destacan la libertad: pocas normas, poca intromisión del gobierno, vivienda barata y gente amable. Pero los testimonios sobre el terreno pintan un cuadro menos idílico. La sanidad es el gran talón de Aquiles: se cuenta el caso de un paciente que entró en un hospital para que le amputaran una pierna y le amputaron la otra. La inseguridad también es un factor, sobre todo en Asunción y Ciudad del Este, donde el contrabando y la violencia hacen acto de presencia. Y el calor: 40 grados en un piso sin aire acondicionado no es un plan de jubilación para todos.
El coste de vida: la comparativa que duele
Para los que se plantean el salto, el dinero cunde más. Un ejemplo: en Zaragoza, dos menús del día un viernes junto a Grancasa cuestan 38 euros. En una ciudad china, el mismo menú cuesta 8 euros. El metro en Zaragoza cuesta casi un euro; en China, 0,25. La diferencia es abismal, y eso se traduce en que una pensión media española puede permitirse un nivel de vida que aquí sería impensable. Pero no todos los destinos son iguales: Brasil, con su real depreciado, también ofrece precios bajos, aunque la violencia y la inestabilidad política lo descartan para muchos.
Alternativas que compiten con Paraguay
El debate no se queda en Paraguay. Algunos apuntan a Georgia, concretamente Tiflis, como un destino barato, moderno y con bajos impuestos. Otros prefieren El Salvador, o incluso ciudades brasileñas como Curitiba o Santos, que combinan playa y seguridad. Pero Paraguay tiene un atractivo especial: es un país que se percibe como un refugio ante lo que algunos llaman el infierno fiscal español. La cuestión es si ese refugio resiste el análisis.
El paraíso fiscal siempre tiene una letra pequeña que no cabe en el folleto. Y en Paraguay, esa letra pequeña se llama sanidad, seguridad y un convenio que puede devolverte a la cola del IRPF español. Quizás el sueño del jubilado que quiere vivir de rentas en el extranjero no sea tan sencillo como cambiar de país. O quizás sí, pero solo para aquellos que están dispuestos a asumir los riesgos.