Uber: comprar en el pánico de los 60 y vender en el rebote de los 73
¿Se puede ganar dinero en Uber comprando cuando todo el mundo vende? La respuesta, según la secuencia de operaciones que se desplegó en torno a este valor, es que sí: hubo quien entró en la zona de los 60 dólares, aguantó el desplome posterior a la presentación de resultados y salió con plusvalías en la horquilla de los 73. El movimiento no fue casualidad ni suerte. Fue una lectura técnica del soporte de largo plazo, una corrección medida en dos impulsos proporcionales y una apuesta por los fundamentales de una compañía que, a la fecha de esta discusión, cotizaba con un PER de 30 y tenía en su consejero delegado, Dara Khosrowshahi, uno de sus principales activos.
El soporte de los 60 dólares: dónde se compró y por qué
La tesis inicial era sencilla de enunciar y difícil de ejecutar: Uber tocaba la línea de tendencia de largo plazo, un soporte que, por definición, es de los potentes. El razonamiento técnico que se manejó identificaba dos impulsos correctivos de magnitud similar —uno desde los 87 hasta los 70 dólares, otro desde los 76,40 hasta los 60—, un patrón que suele preceder a un rebote. La zona de compra se situó en el entorno de los 60 dólares, con entradas que se ejecutaron a 59,90 y a 62 euros según la divisa de referencia de cada operador.
Hubo dudas razonables. Las bandas de Bollinger marcaban sobreventa y el precio llevaba prácticamente todo diciembre cayendo. ¿Por qué no esperar al segundo soporte? La respuesta que se impuso fue que la línea de tendencia de largo plazo es un soporte muy potente y que los niveles de 60,00, 60,27 o 60,47 son aproximaciones de una misma zona. En ese entorno se concentraron compras relevantes, incluida una de casi 7.000 euros.
La isla: cuando el mercado regala acciones a precio de derribo
Llegó la presentación de resultados y con ella el golpe. El precio se hundió y muchos inversores capitularon. La lectura posterior de esa caída fue reveladora: se había formado una figura de isla, un tramo de cotización totalmente cortado del resto por un hueco, que en análisis técnico se interpreta como giro y agotamiento de la caída. La barra de volumen de negociación de esos días confirmó que no fueron uno ni dos los que vendieron presa del pánico.
La conclusión que se extrajo de aquel episodio fue tajante: se trató de un robo de carteras. Se metió miedo a los inversores, vendieron a un precio regalado y después la acción subió en vertical y sin correcciones, con buen volumen, para que los que se habían quedado fuera no pudieran incorporarse. Así funciona el mercado cuando la liquidez se convierte en trampa.
La salida: 73,41 dólares y un 20% de rentabilidad
El rebote llegó y con él las ventas. La resistencia estaba en los 70 dólares, el 0,382 de toda la bajada, y el precio la rompió. Las salidas se ejecutaron en el entorno de los 73,41 dólares, con plusvalías que en algún caso alcanzaron el 20% y en otro se quedaron en un 14% por no haber vendido en el máximo. La disciplina de venta se impuso: cuando el valor corrija, se volverá a comprar.
El giro del relato llegó con el anuncio de Bill Ackman. El inversor comunicó que había adquirido 30,3 millones de acciones de Uber y que era cliente y admirador de la compañía desde que Edward Norton le mostró la aplicación en sus primeros días. La noticia sentó bien al valor, pero no cambió el diagnóstico general: las principales acciones del S&P 500 estaban caras y con mala pinta a nivel técnico, así que no parecía el mejor momento para comprar y mantener a medio y largo plazo.
El riesgo que nadie descarta: el robotaxi de Tesla
La amenaza a medio plazo tiene nombre: Tesla y su robotaxi. Hay quien sostiene que el dinero va hacia Tesla porque va a dominar ese negocio, aunque nadie sabe cuál es el interés real de Musk en él. El escenario alternativo es un acuerdo: Tesla suministra el coche y Uber se queda con el 50% de la recaudación. La empresa, mientras tanto, tiene un PER de 30 y un consejero delegado que genera consenso.
La advertencia técnica también existe: la figura de techo, el tiempo consumido en el lateral y el cruce a la baja de las medias de 50 y 150 sesiones son señales que, para una parte del análisis, desaconsejan tratar a Uber como inversión de largo plazo. La subida, además, se produjo muy rápida, y las subidas bruscas siempre dejan dudas sobre su sostenibilidad.
Al final, quien más y quien menos sacó su dinerillo. Unos entraron a 59,90 y salieron a 73,41; otros vendieron a 75,5 lo que compraron a 60 un mes antes; y alguno se arrepintió de no haber vendido a 74. La goma se estiró mucho y muy rápido, y el último euro, como siempre, se lo lleva otro.