El Barça no inscribe a Olmo y la broma puede costar 263 millones
Dani Olmo se quedó sin licencia en LaLiga y, a partir del 1 de enero, quedó libre. El club azulgrana no cerró a tiempo la venta de una parte de los palcos VIP del Camp Nou por 100 millones de euros, no generó el espacio salarial suficiente y LaLiga comunicó que «a la fecha de 31 de diciembre, el FC Barcelona no ha presentado ninguna alternativa que, atendiendo al cumplimiento de la normativa de control económico de LALIGA, le permita inscribir ningún jugador a partir del próximo 2 de enero». El Barça pagó 50 millones al RB Leipzig en agosto por el fichaje estrella. Ahora ese fichaje no puede jugar.
La pelota quedó en el tejado de la Real Federación Española de Fútbol, a la que el club solicitó una nueva licencia para Olmo y para Pau Víctor. El problema es que un futbolista no puede obtener dos licencias para jugar con el mismo club en la misma temporada tras haber sido cancelada la primera. El escenario que nadie contemplaba empieza a parecer el más probable: perder al jugador sin recuperar un euro.
Qué pasa si Olmo se va libre: el coste real
Si el jugador queda libre, el club pierde a uno de sus mejores futbolistas, que podría fichar por quien quisiera, y al mismo tiempo debe hacer frente a todo el montante económico de la operación. Es decir, abonar lo que falta al RB Leipzig por su fichaje y también el contrato firmado con Dani hasta 2030. Se trata de cantidades millonarias que dejarían muy tocado al club, según el análisis que circula sobre el caso.
La cifra que se maneja en la conversación es de
263 millones entre traspaso, salarios pendientes y el agujero de no poder alinear al jugador. Un tío que estuvo en las categorías inferiores del Barça, al que se dejó ir para volverlo a fichar por 40 millones y que seis meses después se iría libre cobrando el resto del contrato. El resumen más repetido: «unos cracks».
La venta de los palcos VIP que nunca se cerró
El mecanismo para inscribir a Olmo y a Pau Víctor era vender una parte de los palcos VIP del Camp Nou por 100 millones de euros. No se cerró a tiempo. Y ahí está el nudo del problema: no basta con anunciar que se ha vendido el 50% de Barça Media por chorrocientos millones; ahora exigen demostrar el cobro. Un pagador que figure en el papel se encuentra. Que además suelte la panoja, ni de broma.
El club lanzó un comunicado a las 20:30 en el que afirmaba haber solicitado a la RFEF una nueva licencia para ambos jugadores y desmentía haber pedido o recibido una moratoria. LaLiga, por su parte, fue tajante en su comunicado. El ridículo institucional de Nochevieja quedó firmado.
Tebas, el fair play y la caja negra
Aquí aparece la otra pata del asunto: el fair play financiero de LaLiga. Hay quien sostiene que no se aplicaba en época de Bartomeu y que ahora sí, lo cual resulta curioso. Y quien va más lejos: que es una especie de caja negra donde no hay datos públicos de ingresos, gastos o masa salarial de los clubes, y que se improvisan nuevas reglas según perjudiquen al Barcelona.
La comparación con la competencia también planea. Se argumenta que la ley de la Comunidad de Madrid permite cobrar menos impuestos a los salarios de jugadores de Madrid que compiten en la misma liga que otros clubes. El debate sobre el trato desigual entre clubes no es nuevo, pero con Olmo ha vuelto al primer plano.
El rescate que nadie firma pero todos esperan
El escenario más repetido no es la quiebra, sino el paripé. La idea que sobrevuela: al final será lo de siempre, Tebas lo soluciona aunque no sea legal, todo sea por no perder dinero en la liga. La Liga depende en un porcentaje alto del Barça, y eso condiciona cualquier decisión. El club es como el grupo Prisa: es imposible que quiebre. Antes pondrán un impuesto de solidaridad futbolística.
La otra corriente apunta al rescate público. Que vendrá el Gobierno a rescatarle por petición de los independentistas y que lo pagará el resto de España. O que Goldman Sachs se queda con el club y se lo coloca a algún inversor. O que acaba en manos de un jeque árabe, como creen que pasa con un equipo francés o inglés. La lista de finales posibles es larga y ninguno es tranquilizador.
El victimismo como estrategia de gestión
Una parte del análisis apunta a algo más profundo que el caso Olmo: el victimismo. Rápido se inventará un enemigo externo localizado en Madrid para justificar la incompetencia. El problema es que ese victimismo patético no deja ver la carencia en la gestión y, por lo tanto, sin ser conscientes de ello, el cambio es imposible. Y así, poco a poco, el club sigue acercándose a su debacle final.
El contraste con otros clubes es inevitable. En Italia castigan a los equipos fuertes: al Milan y a la Juve les bajaron a segunda sin temblarles la mano. Aquí ni está ni se les espera. Y mientras Florentino regala millones en donaciones por la Dana, el Barça no tiene casi ni para pagar la plantilla actual.
Con estos números, lo razonable sería que alguien pusiera orden. Lo razonable. El dato que descoloca es que el jugador, medio año sin jugar, cobra toda la ficha hasta 2030 y el club sigue buscando la forma de inscribirlo. Nadie sabe cómo acaba esto. Ni siquiera los que firman los comunicados a las 20:30.