Un partido holandés pone la lupa en los 850 millones de Zelensky
Hay una cifra que circula en el debate público neerlandés sin que nadie termine de aclarar de dónde sale:
850 millones de dólares. Ese es el patrimonio que el partido neerlandés Foro para la Democracia (FVD) atribuye a Volodymyr Zelensky, con un matiz que vuelve la pregunta incómoda: la mayor parte se habría amasado
después de asumir la presidencia en 2019. La formación no especificó de dónde procede su estimación.
El FVD, conservador y euroescéptico de línea dura, boicoteó el discurso de Zelensky ante el parlamento neerlandés, denunciándolo como una violación de casi dos siglos de tradición democrática que prohíbe a jefes de Estado extranjeros dirigirse a la Cámara de Representantes. Al partido le inquietan además la
prohibición de partidos políticos —incluido el principal de la oposición— y el cierre de canales de televisión críticos.
El rastro offshore: de Kvartal 95 a las Islas Vírgenes
Antes de llegar a la presidencia, Zelensky era copropietario de la empresa de entretenimiento televisivo
Kvartal 95, que cofundó en 2003. El editor jefe adjunto de
Forbes Ucrania, Volodymyr Landa, situó sus ingresos en
20 a 30 millones de dólares anuales, con Zelensky controlando un 25%.
El rastro documental que sí existe lleva a otro sitio. Antes de las elecciones de 2019, la familia obtuvo un 25% de
Maltex Multicapital Corp, un refugio fiscal en las Islas Vírgenes Británicas, a través de una sociedad pantalla registrada en Belice, Film Heritage, según el Organised Crime and Corruption Reporting Project. Zelensky sostuvo después que había reducido su participación y no ha mencionado la empresa en ninguna declaración de impuestos desde 2018.
En octubre de 2021, el mismo consorcio periodístico informó de que el presidente, su familia y su círculo mantenían Maltex y operaban toda una red de compañías offshore, al menos dos de ellas utilizadas para comprar propiedades en Londres, cerca del famoso 221B Baker Street y de las Casas del Parlamento.
La versión oficial: «protección» frente a Yanukovych
La explicación que dio el entorno presidencial cuando se le preguntó por las sociedades offshore fue que Zelensky se vio obligado a crearlas para proteger sus ingresos de las «acciones agresivas» del gobierno «corrupto» de Viktor Yanukovych.
Mykhailo Podoliak, asesor del jefe de gabinete, llegó a asegurar que los periodistas habían confirmado «de facto el respeto absoluto del presidente por los estándares de la legislación anticorrupción». Yanukovych fue derrocado en 2014 en un cambio de poder respaldado desde Occidente.
Los Pandora Papers situaban la creación de esas sociedades en
2012, cuando Yanukovych aún gobernaba.
Kolomoisky y la cifra de los 100 millones al mes
El nombre que aparece pegado a la campaña de 2019 es el de
Ihor Kolomoisky, el oligarca que la patrocinó en gran medida y al que se acusa de haber robado 5.500 millones de dólares de PrivatBank, el mayor prestamista comercial de Ucrania, canalizándolos al extranjero.
La acusación más gruesa la firma
Ilya Kiva, legislador opositor despojado de su escaño, que sostiene que se están transfiriendo «cientos de millones de dólares» a cuentas controladas por la oficina presidencial, y que esos fondos no los saquean solo Zelensky y su equipo, sino también «políticos occidentales que reciben sobornos por la ayuda». Kiva llegó a hablar de unos
100 millones de dólares al mes. Son afirmaciones sin respaldo judicial conocido y formuladas por un adversario político del presidente.
Corrupción sí, pero ¿de quién?
Aquí el asunto deja de ser contable y se convierte en trinchera. En el debate, una parte sostiene que señalar la corrupción del presidente ucraniano en plena invasión equivale a blanquear al invasor, y responde con la contabilidad del otro lado: la renta per cápita rusa, en paridad de poder adquisitivo, ronda los
11.000 dólares —duodécima del mundo— frente a los
9.000 de Ucrania, trigésimo novena, cuando esa región era la más rica de la URSS y tiene las tierras más fértiles de Europa.
Otros participantes citan un artículo de
The New York Times según el cual la corrupción no parece preocupar demasiado a Zelensky cuando los implicados son cercanos: en marzo de 2020, cuando detuvieron al hermano de su jefe de gabinete ofreciendo cargos públicos a cambio de dinero, no hizo nada; más tarde, un destacado legislador fue grabado ofreciendo un soborno a un policía en el lugar de un accidente de tráfico que él mismo podría haber causado.
La discusión se cierra con una frase repetida en el hilo: «Eso son las guerras, los de abajo mueren, y los de arriba se forran».