Patrick Harpur y su libro Daimónico: ¿te ha marcado o es paja mental?

  • Autor del tema Autor del tema Nico
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Este hilo y este libro no me convencen, y os explico por qué. Estáis equivocados si os creéis esas ideas de los daimones. Algunos los estáis comparando incluso con ángeles. Pues dejadme que os diga una cosa: hay seres, entidades, que no pertenecen a nuestro plano y que de alguna forma quieren o necesitan «algo» de nosotros. Y su forma de obtenerlo no es otra que engañarnos. Lo que buscan no está del todo claro, pero sí está claro que no les importamos y que «siempre» el negocio sale mal para nosotros y bien para ellos. Ahora que acaba de morir Freixedo, es un buen momento para recordar lo que decía: que esos seres o entidades, aunque no puedan entrar del todo en nuestro plano, nuestra realidad, sí que tienen una visión más amplia del espacio, del tiempo, de las dimensionalidades, de lo que sea que se compone el universo, así que nosotros no les podemos engañar, no podemos ganar. Lo más sensato es intentar no tener contacto con ellos y, si lo tenemos, intentar alejarnos todo lo posible. Esos daimones de los que habláis, por más que creáis que son otra cosa, son de lo que hablaba Freixedo y hay que alejarse de ellos. No seáis ingenuos.

Creo que simplificas, no todos los daimones son iguales, el budismo distingue ppor ejemplo entre esos seres. Y para el Sarracin hay hasta genios creyentes y piadosos.
 
Este hilo y este libro no me convencen, y os explico por qué. Estáis equivocados si os creéis esas ideas de los daimones. Algunos los estáis comparando incluso con ángeles. Pues dejadme que os diga una cosa: hay seres, entidades, que no pertenecen a nuestro plano y que de alguna forma quieren o necesitan «algo» de nosotros. Y su forma de obtenerlo no es otra que engañarnos. Lo que buscan no está del todo claro, pero sí está claro que no les importamos y que «siempre» el negocio sale mal para nosotros y bien para ellos. Ahora que acaba de morir Freixedo, es un buen momento para recordar lo que decía: que esos seres o entidades, aunque no puedan entrar del todo en nuestro plano, nuestra realidad, sí que tienen una visión más amplia del espacio, del tiempo, de las dimensionalidades, de lo que sea que se compone el universo, así que nosotros no les podemos engañar, no podemos ganar. Lo más sensato es intentar no tener contacto con ellos y, si lo tenemos, intentar alejarnos todo lo posible. Esos daimones de los que habláis, por más que creáis que son otra cosa, son de lo que hablaba Freixedo y hay que alejarse de ellos. No seáis ingenuos.
Creo que no has entendido de qué va el libro. Aclaré en el post inicial que la breve síntesis que hacía era por demás incompleta para quienes no lo han leído. Luego, quizás, lo leas y nos brindes una opinión pertinente sobre el tema. Lo digo de buena onda, porque lo que dices de ningún modo está en puja con lo que Harper señala (que va a otra cosa más bien).
 
Creo que no has entendido de qué va el libro. Aclaré en el post inicial que la breve síntesis que hacía era por demás incompleta para quienes no lo han leído. Luego, quizás, lo leas y nos brindes una opinión pertinente sobre el tema. Lo digo de buena onda, porque lo que dices de ningún modo está en puja con lo que Harper señala (que va a otra cosa más bien).
El problema es que no se tiene en cuenta que el mundo de los sueños y nuestro subconsciente es, digamos, el plano en el que pueden comunicarse con nosotros ciertos seres y entidades que buscan «algo» de nosotros. ¿Y por qué pensáis que existe un lenguaje universal, unos arquetipos universales, unos símbolos comunes en el subconsciente, en el mundo onírico, que compartimos todos los humanos? Pues porque es el lenguaje en el que esos seres se comunican con nosotros, utilizan el mismo simbolismo, van modificando ciertas cosas según va evolucionando la civilización humana. ¿Filemon? No. ¿Daimones? No son parte de nosotros, no son seres afines, no son un reflejo nuestro de otro plano, no son nada que tenga que ver con nosotros. Ellos saben tus debilidades, tus anhelos, tus sufrimientos y los explotan en el mundo onírico para condicionarte a que actúes de una forma determinada, para que sigas un camino determinado. Los sueños, las visiones, no nos traen mensajes de nuestro yo interno, solo nos traen manipulación de seres que quieren aprovecharse de nosotros para sus fines.
 
El problema es que no se tiene en cuenta que el mundo de los sueños y nuestro subconsciente es, digamos, el plano en el que pueden comunicarse con nosotros ciertos seres y entidades que buscan «algo» de nosotros. ¿Y por qué pensáis que existe un lenguaje universal, unos arquetipos universales, unos símbolos comunes en el subconsciente, en el mundo onírico, que compartimos todos los humanos? Pues porque es el lenguaje en el que esos seres se comunican con nosotros, utilizan el mismo simbolismo, van modificando ciertas cosas según va evolucionando la civilización humana. ¿Filemon? No. ¿Daimones? No son parte de nosotros, no son seres afines, no son un reflejo nuestro de otro plano, no son nada que tenga que ver con nosotros. Ellos saben tus debilidades, tus anhelos, tus sufrimientos y los explotan en el mundo onírico para condicionarte a que actúes de una forma determinada, para que sigas un camino determinado. Los sueños, las visiones, no nos traen mensajes de nuestro yo interno, solo nos traen manipulación de seres que quieren aprovecharse de nosotros para sus fines.
Sigo insistiendo en que se pierde la diferencia entre «daimón» (que tiene que ver con lo que dices) y «realidad daimónica» (que es un término usado por Harper siguiendo a Jung para referirse a lo que, a veces, llamamos «mundo astral»). Si algún día lees el libro entenderás lo que digo. Lamento no tener tiempo para desarrollarte el concepto a fondo, pero te dejo la tranquilidad de que lo que dices es claro pero el libro no se confunde.
 
El problema es que no se tiene en cuenta que el mundo de los sueños y nuestro subconsciente es, digamos, el plano en el que pueden comunicarse con nosotros ciertos seres y entidades que buscan «algo» de nosotros. ¿Y por qué pensáis que existe un lenguaje universal, unos arquetipos universales, unos símbolos comunes en el subconsciente, en el mundo onírico, que compartimos todos los humanos? Pues porque es el lenguaje en el que esos seres se comunican con nosotros, utilizan el mismo simbolismo, van modificando ciertas cosas según va evolucionando la civilización humana. ¿Filemon? No. ¿Daimones? No son parte de nosotros, no son seres afines, no son un reflejo nuestro de otro plano, no son nada que tenga que ver con nosotros. Ellos saben tus debilidades, tus anhelos, tus sufrimientos y los explotan en el mundo onírico para condicionarte a que actúes de una forma determinada, para que sigas un camino determinado. Los sueños, las visiones, no nos traen mensajes de nuestro yo interno, solo nos traen manipulación de seres que quieren aprovecharse de nosotros para sus fines.
Está claro que entenderlo no es fácil pero de ahí a comulgar con la teoría de los seres dimensionales (y he leído a Freixedo y es una 'lástima' su fallecimiento la verdad) creo que hay un mundo de matices. Lo que defiendes TequilaFandango creo que es una visión que el cristianismo no gnostico ha querido implantar desde hace ya unos siglos para salvaguardar la espiritualidad tal y como la entiende y su posición de poder. Algo parecido a prohibir la traducción de las sagradas escrituras a las lenguas vernáculas pero más sútil. Y fíjate que lo que subyace de fondo es el miedo, el temor a esos 'seres' que hacen cosas malas a los humanos. El miedo siempre ha sido una herramienta muy útil de manipulación. Freixedo fue durante mucho tiempo jesuita y no digo que la educación que recibió lo condicionara, pero como humano que fue, seguro que de alguna manera influiría en su orientación hacia estas cuestiones.

En una cosa estoy de acuerdo y es que el contacto con estas realidades, la experimentación y práctica no son para todo el mundo. Porque requiere conocimiento y un estado elevado de conciencia para asumirlo/afrontarlo. De lo contrario se producen confusiones, malas interpretaciones y en casos más graves trastornos psicológicos. No en vano en todas las tradiciones místicas siempre es necesaria una iniciación. Un ejemplo más cercano es el consumo de ayahuasca. Para el viaje es necesario un guía que conozca el poder de la planta y te ayude a transitarlo. Pues esto es lo mismo.

El libro del que trata el hilo aporta una teoría a partir de un marco conceptual ya establecido entre Jung, la tradición alquimica y el esoterismo. Y pretende interpretar algunos fenómenos a la luz de este marco. Sólo es una forma de utilizar el lenguaje para explicar algo. En otros momentos históricos, otras tradiciones y otras personas hicieron lo mismo con otras palabras y otros conceptos.

Y lo más interesante...Este libro nos avisa de que no hacer caso, pasar del tema no es una opción con sentido porque dichos Daimones se manifestarán igual, por ello, indica, hay que aprender a convivir con el fenómeno desde una perspectiva diferente a la que tenemos, no tan dual, no tan empiríca ni cosificadora.

En cualquier caso gracias por recordar a Freixedo!
 
El problema es que no se tiene en cuenta que el mundo de los sueños y nuestro subconsciente es, digamos, el plano en el que pueden comunicarse con nosotros ciertos seres y entidades que buscan «algo» de nosotros. ¿Y por qué pensáis que existe un lenguaje universal, unos arquetipos universales, unos símbolos comunes en el subconsciente, en el mundo onírico, que compartimos todos los humanos? Pues porque es el lenguaje en el que esos seres se comunican con nosotros, utilizan el mismo simbolismo, van modificando ciertas cosas según va evolucionando la civilización humana. ¿Filemon? No. ¿Daimones? No son parte de nosotros, no son seres afines, no son un reflejo nuestro de otro plano, no son nada que tenga que ver con nosotros. Ellos saben tus debilidades, tus anhelos, tus sufrimientos y los explotan en el mundo onírico para condicionarte a que actúes de una forma determinada, para que sigas un camino determinado. Los sueños, las visiones, no nos traen mensajes de nuestro yo interno, solo nos traen manipulación de seres que quieren aprovecharse de nosotros para sus fines.

Lo entendemos perfectamente y te decimos que es una simplificación, un reduccionismo.

Dices: "Los sueños,las visiones,no nos traen mensajes de nuestro yo interno" - no es cierto que todos los sueños nos pongan en relación con otras realidades, la mayoría de los sueños son "kármicos" en terminología budista Bon, es decir producidos por tu consciencia y sin salir de ella. Solo un tipo determinado de sueños nos ponen en relación con entes o realidades ajenas.
 
Última edición:
No me he leído el hilo ni el libro, pero mirando por encima, ¿Cómo comparan los milagros de la Virgen con OVNIS? Es que no se queda en meras apariciones. ¿Acaso es el translado de la casa de la Virgen de Nazaret a Loreto fruto del anima mundi y el subconsciente?

(imagen visible para usuarios registrados)

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En teoría sería el mismo fenomeno. En el libro se aclara que los efectos Daimónicos pueden tener efectos visibles y empiricos en nuestro mundo sensible: Circulos de las cosechas a GRANEL, gente que ha comido en extrañas barbacoas con "extraterrestres" o que ha subido a sus platillos a dar un paseo.
Por cierto hay otro del que creo que el autor no hablaba en el libro: El verse desplazado en el espacio/tiempo a otras épocas/lugares irreconocibles. Y de esto si tengo testigos de primera mano, familiares míos.
¿Porque este fenómeno de la Virgen sería mas "evidente" para todo el mundo y no solo para unos cuantos testigos? Pues porque la capacidad de fisicalizar un daimón vendría dado por la fuerza psiquica de ese pensamiento en concreto. Total, el mundo que nosotros consideramos "normal" no deja de serlo.
 
Esto me ha hecho recordar en una pregunta que siempre he tenido en la cabeza... Creéis que las grandes obras de ficción tanto literarias como de la mass media (películas, series...) ya han existido o existen previamente en esa realidad? Osea, por ejemplo, la Tierra Media realmente existe o ha existido en otra realidad y que realmente el escritor (en este ejemplo Tolkien) es como un chaman que es capaz de alguna manera acceder mediante el inconsciente? Y de ahí que pensemos que la creatividad proviene de nuestra mente cuando es realmente nuestra mente vislumbrando otras realidades?

No me he leído el post entero aún, lo digo por si habéis comentado algo parecido no he podido verlo

El arte -más bien la INSPIRACION DEL ARTISTA- es un proceso muy "chamánico" (si cabe la expresión).

El artista -los verdaderos- son como "antenas" del mundo superior. Son capaces de "intuir" arquetipos -o directamente son "influidos" por éstos-.

Creo que el propio Freud -y desde ya Jung- habían identificado muchos de estos arquetipos que se repiten una y otra vez en el arte (en anciano sabio, la dama bondadosa, el malvado, etc.)

Dentro del arte se dice que los POETAS y los MUSICOS son los más próximos a estas "revelaciones" -por la naturaleza misma de sus obras-.

También es cierto que, una vez "desvelado" un arquetipo, tiende a replicarse. Si has leído mitología griega (altamente arquetípica) y luego te pones a escribir, aunque tú no estés siendo "influida" de modo directo, tu mente ya está "colonizada" por el concepto y, en tu historia -y aunque sea absolutamente creación de tu mente-, los arquetipos de bueno, el malo, la dama, el viajero, etc., ya estarán presentes y serán REPLICADOS en tu historia.

Gran parte de nuestro arte, no es más que arquetipos antiguos que replicamos una y otra y otra vez. Contamos la misma historia de diferentes modos.
 
¿Cómo llegó la casa de la Virgen a Loreto? Algunas dudas
Me atrevo a sostener, con grado de convicción, que esa es una falsificación de las tan habituales en el medioevo. El modo de ganar dinero en aquella época era el turismo religioso (no había cine, festivales de rock, no se estilaba bañarse en la playa y no había chiringuitos), entonces, el modo de mover la economía en una ciudad era tener algún tipo de reliquia religiosa o algo que destacara en tal sentido. Por supuesto, los hombres no cambian, y había un nutrido grupo de falsificadores y engañadores viviendo de ello. Obviamente algunas reliquias son verdaderas (manos de santos, etc.) pero muchas otras (lanza de Cristo, maderos de la cruz, etc.) absolutamente falsas. Además, muchos «santos milagrosos» en realidad son creaciones artísticas de sus comunidades que, sabiendo que tenían un manantial que curaba, tendrían a miles de familias viniendo a curarse y, en el proceso, comprarían en el mercado y la comunidad viviría de su fuente de ingresos. === Te voy a poner un caso: en el S XIX se pusieron de moda las momias egipcias (luego de las expediciones napoleónicas). Cualquier familia de bien que quisiera mostrar sus riquezas tenía que tener antigüedades egipcias en su salón y, entre ellas, descollaban las momias. Pues bien, al día de hoy en muchos museos, cuando se hacen estudios de sus momias (compradas o recibidas por donaciones en el S XIX) descubren, gracias a la tecnología moderna de Carbono 14 y demás, que no existía en el S XIX, que la gran mayoría de ellas son falsas, con cadáveres frescos en su interior y con telas, a veces antiguas (las encontraban en tumbas y las usaban para dar más realismo a sus momias) o bien envejecidas con procedimientos hoy conocidos.
 
En teoría sería el mismo fenomeno. En el libro se aclara que los efectos Daimónicos pueden tener efectos visibles y empiricos en nuestro mundo sensible: Circulos de las cosechas a GRANEL, gente que ha comido en extrañas barbacoas con "extraterrestres" o que ha subido a sus platillos a dar un paseo.
Por cierto hay otro del que creo que el autor no hablaba en el libro: El verse desplazado en el espacio/tiempo a otras épocas/lugares irreconocibles. Y de esto si tengo testigos de primera mano, familiares míos.
¿Porque este fenómeno de la Virgen sería mas "evidente" para todo el mundo y no solo para unos cuantos testigos? Pues porque la capacidad de fisicalizar un daimón vendría dado por la fuerza psiquica de ese pensamiento en concreto. Total, el mundo que nosotros consideramos "normal" no deja de serlo.
¿Puedes desarrollar esto?
 
¿Puedes desarrollar esto?

Resumiendo muy mucho, que cuanta mas gente exista que en su subconsciente mantenga ciertas ideas o pensamientos, estos se pueden manifestar fisicamente con mucha mas facilidad o intensidad en forma de estos daimones (Dar alimento al egregor)
Los "egregores religiosos" tendrian mucha mas consistencia y energía que los de las creencias de otro tipo como extraterrestres, de hecho los primeros llevan miles de años, y los segundos son de aparición reciente debido a los nuevos paradigmas de la cosmología y la cultura pop en general.
 
No he leído todo el libro todavía, de manera ordenada sólo hasta la página 204, y tengo que decir que excepto las primeras 50 o así el resto me parece relleno y una serie de lugares preconcebidos y de relativismos varios, no entiendo demasiado bien la diferencia entre dos de los tres tipos de planos daimónicos de los que habla y tampoco tiene mayor relevancia cuando tropecientas páginas después dice que va a utilizar esos términos (anima mundi,...) de manera indiferente pero intencional. Sin embargo, he leído otras partes que me han llamado más la atención ubicadas en el capítulo 3, en concreto la distinción entre alma y espíritu y su plasmación en los arquetipos de la mitología griega y nórdica.

Si mal no recuerdo hace un tiempo se abrió un hilo en el que se trató, sucintamente, este tema. Uno de los foreros sostenía que el espíritu es básicamente un principio masculino y el alma, que él consideraba general, femenino con sus respectivas características asociadas al igual que hace este libro, pero iba un paso más allá y asumía que el espíritu, principio masculino e individualista por excelencia, prefiere como contenedor al hombre, transmitiéndose habitualmente de padres a descendientes pero con el fin de acumular suficiente poder y conformarse como ser independiente, sin vínculo corporal, en el plano daimónico (astral). Aunque como teoría llamó mi atención no le di demasiada importancia hasta leer esa parte del ánima versus espíritu en el libro, donde el autor, de manera soslayada, extiende esa dicotomía al carácter de las naciones y sus habitantes en el tiempo siendo la Alemania de las guerras (y yo añado la de hoy día) un ejemplo de espíritu desvinculado al alma, de sobreexceso de espíritu, digamos. ¿Creéis en la posibilidad de que haya una distribución en nuestro plano terrestre en función de esos dos conceptos? y de ser así, ¿serían invariables o se pueden matizar?, a menudo he observado que los españoles tienden a ser sutilmente diferentes si están dentro de España o fuera, cosa que siempre me ha llamado la atención. ¿Hay, por tanto, alguna predeterminación de en dónde nacemos y rodeados de quiénes los hacemos más allá de cumplir con el karma de otras vidas (en el que yo no creo, por cierto)?

Uno de los aspectos más inquietantes, y que se desparrama por todo el libro, es la dualidad benéfica-maléfica de los dáimones, o de una buena parte de ellos, y su capacidad para la tentación lo que los equipara a una especie de animal exótico pero peligroso y su fascinación por lo que no tienen, el espíritu humano, ávidos de su pertenencia para darles un sentido de orden y clasificación pero, a la vez, asustados por su férrea disciplina y su visión unidimensional. Coincido, según esta definición, en lo que otro forero advierte un poco más arriba: ese comportamiento es el típico de un diablo, por ende su nivel de peligrosidad aumenta exponencialmente y creo que el autor del libro, si bien menciona todos estos datos, trata de blanquear esos rasgos de comportamiento desde el espíritu del romanticismo aunque los defina como entes potencialmente peligrosos y poco fiables.

Me gusta la forma en la que habla sobre las mitologías nórdicas y griega (al menos en lo que he leído) y hace que me sienta especialmente interesado por releerlas y analizarlas en función de estos nuevos datos, me llama mucho la atención el papel casi central que en algunos pasajes adquiere la figura de Hermes y la necesidad de saber moverse y actuar como tal para poder desenvolverse con soltura en el plano astral, haciéndome reflexionar sobre mi concepción de lo que son los cultos herméticos que hasta este momento yo interpretaba como cerrados, exclusivos, cuando ahora comprendo que la palabra que mejor los define es evasivos. En determinado momento incluso habla de un último intento de "fusión", de amalgama, entre el cristianismo, el neoplatonismo y el sincretismo cabalístico, no sé, en absoluto, qué movimiento religioso fue ese pero me gustaría saber más del tema si alguno sabe a lo que se refiere y si queréis abrir algún nuevo tópic sobre alquimia, cábala y hermetismo estaré encantado de leeros porque me llama la atención muchísimo todo este tema.

He reflexionado también sobre cómo el plano daimónico afecta a nuestra existencia más terrenal y he llegado a la conclusión de que Internet, la red, es la creación de nuestro propio sucedáneo material de plano astral donde los entes claramente maléficos estarían personificados por bicho y los dáimones ambiguos seríamos los humanos con nuestra propia personalidad liberada del yugo (para bien y, especialmente, para mal) de nuestras sociedades materiales y físicas donde ciertas ideas, expresiones,... conllevan descrédito público, hostigamiento, conflictos,... Sin embargo, no se me escapa que para acceder a este espacio neodaimónico que han llamado la "red" (de la araña) accedemos a través de direcciones, caminos, empezados por tres www y todo el valor "gemátrico" y simbólico que eso supone, lo que me indica que para nuestras "queridas" élites, esas que "diseñan" la arquitectura físico-espacial del mundo digital, el plano daimónico, tanto el de internet como, posiblemente, el común astral, tienen el carácter de trampa, jaula, cárcel,... espacio de engaños, al fin y al cabo,... Inquietante.
 
No he leído todo el libro todavía, de manera ordenada sólo hasta la página 204, y tengo que decir que excepto las primeras 50 o así el resto me parece relleno y una serie de lugares preconcebidos y de relativismos varios, no entiendo demasiado bien la diferencia entre dos de los tres tipos de planos daimónicos de los que habla y tampoco tiene mayor relevancia cuando tropecientas páginas después dice que va a utilizar esos términos (anima mundi,...) de manera indiferente pero intencional. Sin embargo, he leído otras partes que me han llamado más la atención ubicadas en el capítulo 3, en concreto la distinción entre alma y espíritu y su plasmación en los arquetipos de la mitología griega y nórdica.

Si mal no recuerdo hace un tiempo se abrió un hilo en el que se trató, sucintamente, este tema. Uno de los foreros sostenía que el espíritu es básicamente un principio masculino y el alma, que él consideraba general, femenino con sus respectivas características asociadas al igual que hace este libro, pero iba un paso más allá y asumía que el espíritu, principio masculino e individualista por excelencia, prefiere como contenedor al hombre, transmitiéndose habitualmente de padres a descendientes pero con el fin de acumular suficiente poder y conformarse como ser independiente, sin vínculo corporal, en el plano daimónico (astral). Aunque como teoría llamó mi atención no le di demasiada importancia hasta leer esa parte del ánima versus espíritu en el libro, donde el autor, de manera soslayada, extiende esa dicotomía al carácter de las naciones y sus habitantes en el tiempo siendo la Alemania de las guerras (y yo añado la de hoy día) un ejemplo de espíritu desvinculado al alma, de sobreexceso de espíritu, digamos. ¿Creéis en la posibilidad de que haya una distribución en nuestro plano terrestre en función de esos dos conceptos? y de ser así, ¿serían invariables o se pueden matizar?, a menudo he observado que los españoles tienden a ser sutilmente diferentes si están dentro de España o fuera, cosa que siempre me ha llamado la atención. ¿Hay, por tanto, alguna predeterminación de en dónde nacemos y rodeados de quiénes los hacemos más allá de cumplir con el karma de otras vidas (en el que yo no creo, por cierto)?

Uno de los aspectos más inquietantes, y que se desparrama por todo el libro, es la dualidad benéfica-maléfica de los dáimones, o de una buena parte de ellos, y su capacidad para la tentación lo que los equipara a una especie de animal exótico pero peligroso y su fascinación por lo que no tienen, el espíritu humano, ávidos de su pertenencia para darles un sentido de orden y clasificación pero, a la vez, asustados por su férrea disciplina y su visión unidimensional. Coincido, según esta definición, en lo que otro forero advierte un poco más arriba: ese comportamiento es el típico de un diablo, por ende su nivel de peligrosidad aumenta exponencialmente y creo que el autor del libro, si bien menciona todos estos datos, trata de blanquear esos rasgos de comportamiento desde el espíritu del romanticismo aunque los defina como entes potencialmente peligrosos y poco fiables.

Me gusta la forma en la que habla sobre las mitologías nórdicas y griega (al menos en lo que he leído) y hace que me sienta especialmente interesado por releerlas y analizarlas en función de estos nuevos datos, me llama mucho la atención el papel casi central que en algunos pasajes adquiere la figura de Hermes y la necesidad de saber moverse y actuar como tal para poder desenvolverse con soltura en el plano astral, haciéndome reflexionar sobre mi concepción de lo que son los cultos herméticos que hasta este momento yo interpretaba como cerrados, exclusivos, cuando ahora comprendo que la palabra que mejor los define es evasivos. En determinado momento incluso habla de un último intento de "fusión", de amalgama, entre el cristianismo, el neoplatonismo y el sincretismo cabalístico, no sé, en absoluto, qué movimiento religioso fue ese pero me gustaría saber más del tema si alguno sabe a lo que se refiere y si queréis abrir algún nuevo tópic sobre alquimia, cábala y hermetismo estaré encantado de leeros porque me llama la atención muchísimo todo este tema.

He reflexionado también sobre cómo el plano daimónico afecta a nuestra existencia más terrenal y he llegado a la conclusión de que Internet, la red, es la creación de nuestro propio sucedáneo material de plano astral donde los entes claramente maléficos estarían personificados por bicho y los dáimones ambiguos seríamos los humanos con nuestra propia personalidad liberada del yugo (para bien y, especialmente, para mal) de nuestras sociedades materiales y físicas donde ciertas ideas, expresiones,... conllevan descrédito público, hostigamiento, conflictos,... Sin embargo, no se me escapa que para acceder a este espacio neodaimónico que han llamado la "red" (de la araña) accedemos a través de direcciones, caminos, empezados por tres www y todo el valor "gemátrico" y simbólico que eso supone, lo que me indica que para nuestras "queridas" élites, esas que "diseñan" la arquitectura físico-espacial del mundo digital, el plano daimónico, tanto el de internet como, posiblemente, el común astral, tienen el carácter de trampa, jaula, cárcel,... espacio de engaños, al fin y al cabo,... Inquietante.
Muy bueno todo tu comentario Libistros, pero quería destacar este punto porque no está de más mencionarlo -y creo que lo hice más arriba pero no estoy seguro-.

El libro ES largo pero además se HACE largo (que son dos cosas diferentes 🙄 ) porque son páginas y páginas y páginas de "fenómenos" descritos que, bien se los podría haber ahorrado para desarrollar su tesis central sin tanta […].

El punto es que tampoco puedes saltarte todas esas páginas alegremente porque:

a) A veces mete comentarios o conceptos interesantes dentro de las extensas descripciones.

b) Hay unos cuantos que ignoraba incluso que existían y, conocerlos, fue interesante.

Por caso... las apariciones de hadas o gnomos son propias de Europa... incluso más de Irlanda en concreto y, algunos detalles como las pequeñas "ropas de hada" que se han encontrado con el tiempo (prendas pequeñísimas con todos sus detalles) es de lo más encantador.

Entiendo también que haya optado por relatar CIENTOS de casos porque, es un modo de ejemplificar su punto... pero que se hace largo, se hace largo.
 
No, tranquilo, pretendo retomar el orden de lectura, sólo pasé a la parte que, a priori, me interesa más porque de la otra no estaba sacando demasiado en claro, no tanto de los ejemplos como de las propias explicaciones del autor.
De todas maneras, y retomando un tema que se trata en el libro -el del lenguaje daimónico-, el autor desvela que la forma terrenal más empapada del mundo astral corresponde a la expresión de la poesía y de la música (y yo añado la de los bardos), para ello pone entre otros ejemplos a Yeats, al que también menciona respecto a los seres feéricos (hadas) irlandeses.

El caso es que a raíz de Yeats me acordé de El crepúsculo celta de Javier Marías y, al ponerme a buscarlo, me topé con este libro: "Cinco poetas contemporáneos" con poesías de Yeats, Kavafis, Trakl, Apollinaire y Södergran, así que siguiendo el espíritu un poco difuso del libro he decidido poner una poesía de cada uno de ellos para ejemplificar lo del lenguaje poético que nos plantea en la tercera parte y el por qué los mensajes transmitidos por los dáimones son, a menudo, crípticos. También creo que hay una diferencia entre la escritura de los cuatro hombres y la de la mujer y no me estoy refiriendo sólo a temas o estilo. A ver qué os parece a vosotros, en general.

YEATS

La canción de Aengus el vagabundo


Fui al bosque de avellanos,
Porque sentía un fuego en mi cabeza,
Y corté y pelé una rama de avellano,
Y enganché una baya en el hilo;
Y mientras volaban las polillas blancas,
Y estrellas como polillas titilaban,
Solté la baya en el arroyo
Y atrapé una pequeña trucha dorada.

Cuando la hube dejado en el suelo
Fui a avivar las lenguas fuego,
Pero algo susurró en el suelo,
Y alguien me llamó por mi nombre:
Se había convertido en una joven de sutil resplandor
Con flores de manzano en su cabello
Que me llamó por mi nombre y corrió
Y se desvaneció en el claro aire.

Aunque ya estoy viejo para vagar
Por tierras bajas y tierras montañosas,
Descubriré dónde se ha ido,
Y besaré sus labios y tomaré sus manos;
Y caminaré por la larga hierba de colores,
Y aferraré hasta el fin de los tiempos
Las plateadas manzanas de la luna,
Las doradas manzanas del sol.

KAVAFIS

Voces

Idealizadas voces de aquellos que han perecid
o de aquellos que para nosotros
se han perdido, como perecid.
Algunas veces en nuestros sueños hablan,
alguna vez la imaginación los oye en la mente
y en su eco, por momentos, regresan
con la primera poesía de nuestras vidas,
como una melodía que se pierde en la noche lejana.

Cosas peligrosas ( y yo añado, menuda patraña creerse este poema)

Minias (estudiante sirio en Alejandría,
durante el reinado de Augusto Constancio,
parte pagano y parte cristiano) decía:
"Fortalecido por la meditación y el estudio,
no cuidaré mi posición como un fistro;
sin temor, entregaré mi cuerpo a la sensualidad,
a los goces que he soñado,
a los deseos eróticos más audaces
y a los impulsos lascivos de mi sangre.
Porque cuando lo desee, tendré el equilibrio,
fortificado por la meditación y el estudio.
En un momento de crisis,
encontraré mi alma como antes: ascética".

GEORG TRAKL

Primavera del alma


Grito en el sueño,
por calles oscuras avanza el viento,
del ramaje aflora el azul primaveral,
el rocío púrpura de la noche adviene
y alrededor se apagan las estrellas.
Verde amanece el río, plateados son los paseos antiguos
y las torres de la ciudad. Ah, la suave embriaguez
de la barca que se desliza y el oscuro cantar del mirlo
en jardines de la infancia. Ya se aclara el rosado velo.
Las aguas murmuran ceremoniosas.
Ah, las húmedas sombras de la pradera,
el animal que avanza; intenso verdor,
los ramajes floridos tocan la frente cristalina;
vívido balanceo de la barca.
El sol murmura sobre las nubes rosadas de la colina.
Grande es el silencio de los abetos,
las graves sombras en el río.
¡Pureza! ¡Pureza!
¿Dónde están las terribles veredas de la gloria,
del gris silencio pétreo, las rocas nocturnas
y las inquietas sombras? Radiante abismo del sol.
Hermana, cuando te encontré
en el claro solitario del bosque
era mediodía y vasto el silencio del animal;
blanca estabas bajo una encina silvestre
y florecía plateado el espino.
Poderosa la gloria y la llama que canta en el corazón.

Oscuras aguas rodean el juego de los peces.
Hora de la desolación, silenciosa vista del sol.
Es un ser extraño el alma en la tierra.
Sagradamente anochece el azul sobre el bosque abatido
y repica una sombría campana en la aldea;
compañía apacible.
Sobre los pálidos párpados del perecid
florece el mirto silencioso.
Suaves suenan las aguas al declinar la tarde
y en la orilla verdea con intensidad la hierba,
fulgor en el viento rosado;
el dulce canto del hermano en la colina crepuscular.


APOLLINAIRE (éste es brutal)

Onirocrítica

Las ascuas del cielo estaban tan cerca que yo temía su ardor. Estaban a
punto de quemarme. Pero yo me daba perfecta cuenta de las eternidades diferentes
del hombre y de la mujer. Dos animales distintos se acoplaban y los rosales
amugronaban pámpanos grávidos de racimos de lunas. De la garganta
del […] salieron llamas que flordelisaron el mundo. Un armiño albeaba entre
los mirtos. Le preguntamos la causa del falso invierno. Me tragué rebaños
oscuros. Orkenise apareció en el horizonte. Nos dirigimos hacia esta ciudad
recordando con pena los valles donde los manzanos cantaban, silbaban y rugían.
Pero el canto de los campos cultivados era maravilloso:

Por las puertas de Orkenise
quiere entrar un carretero.
Por las puertas de Orkenise
salir quiere un pordiosero.

Y los guardias de la villa
persiguiendo al pordiosero:
"—¿Qué tomaste de la villa?"
"—Dejé el corazón entero".

Y los guardias de la villa
persiguiendo al carretero:
"—¿Qué traes para la villa?"
"—Casar mi corazón quiero".

¡Corazones de Orkenise!
Cómo reían los guardias,
la senda es gris, pordiosero,
el amor gris, carretero.

Bellos guardias de la villa
tejían muy diestramente;
y las puertas de la villa
se cerraron lentamente.

Pero yo me daba perfecta cuenta de las eternidades diferentes del
hombre y de la mujer. El cielo amamantaba sus felinos. Entonces, sobre
mi mano advertí manchas carmesíes. Hacia la mañana, los piratas se llevaron
nueve navios anclados en el puerto. Los monarcas se alegraron y las
mujeres no querían lamentarse por los perecid. Preferían a los antiguos
reyes, más viriles en el amor que los viejos perros. Un verdugo deseó ser
inmolado en lugar de la víctima. Le abrieron el vientre. Vi cuatro I, cuatro
O, cuatro D. Nos sirvieron carne fresca y después de comerla crecí súbitamente.
Personaje parecidos a sus árboles abusa sepulcros antiguos. Llamé
a una de estos animales sobre el que crecían hojas de laurel. Me trajo una
cabeza hecha de una sola perla. La cogí en mis brazos y la interrogué
luego de amenazarla con arrojarla al mar si no me respondía. Esta perla
era ignorante y el mar la sumergió.
Pero yo me daba perfecta cuenta de las eternidades diferentes del
hombre y de la mujer. Dos animales distintos se amaban. Sin embargo sólo
los reyes no morían de aquella risa y veinte sastres ciegos acudieron con
el objeto de cortar y coser un velo destinado a cubrir el ónix amarillo. Yo
mismo los dirigía a reculones. Hacia el anochecer, los árboles se fueron
volando, los personaje permanecieron inmóviles y yo me vi centuplicado. El
grupo que yo era se sentó junto al mar. Grandes navios de oro cruzaban el
horizonte. Y cuando cayó la noche, cien llamas acudieron a mi encuentro.
Procreé cien niños cuyas nodrizas fueron la luna y la colina. Ellos
amaron a los reyes deshuesados que agitaban en los balcones. Llegué a la
ribera de un río, lo cogí con las dos manos y lo blandí. Esta espada apagó
mi sed. Y la fuente que languidecía me advirtió que si detenía al sol lo
vería, en realidad, cuadrado. Centuplicado nadé hacia un archipiélago. Cien
marineros me acogieron y conduciéndome a un palacio, me cancelar
noventa y nueve veces. En ese momento rompí a reír y bailé mientras ellos
lloraban. Bailé a cuatro patas. Los marineros temían moverse porque tenía
el espantoso aspecto de un león.
A cuatro patas, a cuatro patas.
Mis brazos y mis piernas se semejaban y mis ojos multiplicados me
coronaban atentamente. Luego, me levanté para bailar como las manos y
las hojas.
Usaba guantes. Los habitantes de la isla me llevaron a sus huertos para
que cogiese frutos parecidos a mujeres. Y la isla, a la deriva, fue a colmar
un golfo y en la arena brotaron súbitamente árboles rojos. Un animal blando
cubierto de blancas plumas cantaba inefablemente y todo un pueblo lo
admiraba sin descansar. Encontré en el suelo la cabeza hecha de una sola
perla que lloraba. Blandí el río y la muchedumbre se dispersó. Los
ancianos comían apio e, inmortales, no sufrían más que los perecid. Yo
me sentí libre, libre como una flor en su estación. El sol no era más libre
que un fruto maduro. Un rebaño de árboles pacía estrellas invisibles y la
aurora le daba la mano a la tempestad. La influencia de la sombra se sintió
entre los mirtos. Todo un pueblo amontonado en un lagar sangraba cantando.
Hombres brotaron del licor que corría del lagar. Blandían otros ríos
que se entrechocaban con sonido de plata. Las sombras salieron de entre
los mirtos y se fueron a los pequeños jardines que regaba un pulular de
ojos de hombres y de bestias. El hombre más hermoso me cogió por la garganta,
pero logré derribarlo. De rodillas, me mostró los dientes. Los toqué
y salieron sonidos que se convirtieron en serpientes del tonalidad de las castañas
y su idioma se llamaba Sainte Fabeau. Desenterraron una raíz transparente
y comieron de ella. Era del tamaño de un nabo.
Y mi río en reposo los sumergió sin ahogarlos.
El cielo estaba lleno de heces y cebollas. Yo maldecía los astros
indignos cuya claridad se derramaba sobre la tierra. Ya no aparecía ninguna
criatura viviente. Pero se elevaban cantos de todas partes. Visité ciudades
vacías y cabanas abandonadas. Recogí las coronas de todos los reyes e
hice con ellas al ministro inmóvil del mundo locuaz. Navios de oro, sin
marineros, cruzaban el horizonte. Inmensas sombras se perfilaban sobre
las velas lejanas. Varios siglos me separaban de aquellas sombras. Me
desesperé. Pero yo me daba perfecta cuenta de las eternidades diferentes
del hombre y de la mujer. Sombras distintas oscurecían con su amor la
púrpura de las velas, mientras que mis ojos se multiplicaban en los ríos, en
las ciudades y sobre la nieve de las montañas.

[Publicado en La Phalange № 20. París, 15 de febrero de 1908]

SÖDERGRAN

¿Qué hay mañana?


¿Qué hay mañana? Tal vez tú no.
Tal vez otros brazos y un nuevo contacto y un dolor semejante…
Te dejaré con una certeza sin igual:
Volveré como una parte de tu propio dolor.
Vendré a ti de otro cielo con una nueva decisión.
Vendré a ti de otra estrella con la mirada igual.
Vendré a ti con mi antiguo anhelo en otros rasgos.
Vendré a ti extraña, mala y fiel
con los pasos de un felino de la patria desértica de tu corazón.
Me combatirás dura e impotentemente
tal como se combate su destino, su felicidad, su estrella.
Sonreiré y arrollaré hilos de seda en uno de mis deseos
y esconderé el pequeño ovillo de tu destino
en los pliegues de mi traje.

La red

Tengo la red donde van todos los peces.
La dicha expande el sereno pecho de la pescadora
cuando arrastra el fardo plateado.
Cargo mis hombros con todas las riquezas de la tierra.
Os llevo, os llevo a un estanque de ensueño.
En la orilla hay un pescador con una caña de oro.
En algún sitio hay dioses detrás de los bosques más densos,
nosotros, los niños extraviados, no queremos ir a otra parte sino
allá.
Ir a buscar el sol llameante del porvenir detrás del bosque.
 
Tengo que reconocer que para leer -y sentir- la poesía son un negado. 🙁

Apenas si consigo "vibrar" con pequeñas partes de un poema y eso, en el contexto adecuado.

Está claro que ese no es mi camino 🙄

Ahora bien... entré para comentar que arranqué con mi segundo libro de Harpur, en este caso "La Guía Completa del Alma" -también titulado- "La Tradición Oculta del Alma" y, tengo que comentar que tiene MUY buena pinta !!

Eso si, al "estilo Harpur" es EXTENSO y, algo me dice que se "hará largo" también pero, mientras que "Realidad Daimónica" es de 1995, éste otro es de 2010 y se nota la evolución del autor.

Me parece que llega más lejos y mejor.

Ya iré comentando -o abriré un hilo- cuando lo termine.
 
Última edición:
Upeo el hilo.
Bueno, he empezado a leerme el libro y está muy pero que muy interesante. De momento es bastante ameno y me ha enganchado. Creo que es un enfoque que he estado buscando desde siempre.
Gracias a Nico por el descubrimiento y al resto de foreros por sus aportaciones.
 
Cumplida mi promesa he terminado de leer el libro y tengo que reafirmarme en mi mensaje inicial. Todo el capítulo 2 me parece relleno, ejemplos con algún destello de genialidad pero la mayor parte vacío de contenido, sólo hacia el final de dicho capítulo hay algo que me llamó la atención: la plasmación de uno de estos dáimones como un conocido antiguo dios (Hermes) y un actual Diablo. Con lo que pregunto, así en general, y a Nico en particular, es, a la luz de los acontecimientos, Hermes lo que nosotros conocemos como El Diablo. Porque yo habría apostado por Chronos-Saturno al cien por cien

El capítulo 3 mejora muy sustancialmente (a partir de la página 300 especialmente), Harpur se mueve mejor en el terreno del mito y del decir sin decir de los dáimones que en el del ejemplo y la concreción, lo cual es paradójico porque justo en este capítulo es de donde se pueden sacar más reflexiones.

Para empezar, hablando de Orfeo (página 348) nos da una perspectiva del alma en los tiempos recientes y su subsumisión al espíritu (supongo que este tema lo tratará en otro de sus libros): "el alma carece de sustancia en sí misma, estando en todas partes y en ninguna, se manifiesta, ora como espíritu, ora como materia, en función de la perspectiva"

Así en la página 357 nos contrapone al chamán versus el buscador, el ascendido frente al "wanna be". El chamán busca el aprendizaje, para ello sube al "cielo" y baja al "infierno", sufre una iniciación, el buscador pretende analizar lo encontrado y encajarlo dentro de unos esquemas previos.

Más adelante nos habla de la doble naturaleza del alma y su encaje con el ego, que se nos presenta de varios modos. Existe un ego daimónico, ya no estamos condenados a perder nuestros recuerdos y sentimientos en el más allá, aunque con matices, el ego daimónico no es exactamente igual al ego del cuerpo físico pero fluyen entre sí.

Me parece muy interesante señalar la concepción de ego daimónico al que el autor, en la página 373 clasifica como espíritu, de tal forma nuestro ego del más allá sería lo que nosotros conocemos como espíritu, el aliento vital. Se acabó de andar a oscuras como un fantasma cualquiera, ahora conservamos parte de lo que somos. En aras de conservar lo que somos nos convertimos un poco en dáimones y nos separamos un tanto de nuestras pasiones. Así establece una lista de características del alma y el espíritu:

(adjunto visible para usuarios registrados)

Ambos representan, por tanto, "dos enfoques de la vida, dos perspectivas" (pág. 374) y "mediante el espíritu, el alma se conoce a sí misma" (pág.377)

Hasta aquí un libro con una premisa muy interesante que, sin embargo, se mantiene muy irregular con el transcurso de sus páginas aunque sabe darle la vuelta al marcador y acabar generando una buena sensación gracias, sobre todo, a la estupenda segunda mitad de su capítulo tercero.

Sé que ya se están comentando otros libros de este autor en hilos como: De la Gloria y de la Vida. Asomándonos por el cerrojo de la Puerta al Más Allá. En concreto creo que "El fuego secreto de los filósofos" aunque no estoy seguro.

Si queréis comentar por aquí y así hacemos el compendio de libros de este autor, por mí estupendo.


 

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Vaya, pedazo de análisis del libro que has hecho @Libistros =D> =D>

El problema que advierto en Harpur es que tiene unas cuantas perlas (afortunadamente muchas) pero, con montañas de relleno que tienes que mover (o aguantar) para no perderlas.

Además, cuando empiezas a seguir las notas (el trabajo está referenciado como si fuera un ensayo académico, con sus notas y citas) descubres que las "perlas" son más bien la glosa que hace de dos o tres libros que usa como fuente.

No puedo menos que agradecerle unos cuantos datos valiosos -y tú has señalado la mayoría de ellos- aunque le he perdido un poco el entusiasmo en cuanto a sus calidades de escritor. Tarda bastante en concretar, no es muy sistemático, mezcla cosas insustanciales con temas críticos.

No sé, estoy acostumbrado a otros estilos más concentrados u ordenados de exposición.
 
Me está gustando mucho la lectura de este libro, la estoy disfrutando como hacía tiempo no disfrutaba un libro de esta temática. Es como si tuviera "ordenadas" las ideas que yo pensaba sobre estos temas, pero de una forma clara y ""precisa"".
Ya pondré mis reflexiones cuando me lo acabe. Y me gusta mucho que enlace la lectura con el trabajo de Jung.
 
Te aviso @Portal que, en este libro, las referencias a Hermes-Mercurio están en el marco de los ARQUETIPOS representados en los Mitos y según el análisis que hace de estos Jung.

El tema es bastante profundo -y más bien extenso- para explicarlo en detalle pero, muy interesante.
 
Te aviso @Portal que, en este libro, las referencias a Hermes-Mercurio están en el marco de los ARQUETIPOS representados en los Mitos y según el análisis que hace de estos Jung.

El tema es bastante profundo -y más bien extenso- para explicarlo en detalle pero, muy interesante.


No, para nada. Su insistencia tan, aparentemente, personal con la figura de Hermes me hacía intuir su cariño hacia este arquetipo de dios viajero pero he investigado un poco y no es sólo el arquetipo en el psicoanálisis junguiano ni su relevancia en la mitología griega, sino que lo considera, literalmente (o al menos todo lo literal que su mundo daimónico puede serlo), como un archidaimon que comanda al resto de los dáimones y bajo el que compone sus obras (lo confiesa en "El fuego secreto de los filósofos")

Así que, en cierta manera, para él es real. En "Realidad Daimónica" lo compara con Loki (para mí un ente mitológico muchísimo más siniestro aunque haya alguna similitud) y con Lucifer en estos términos:


(adjunto visible para usuarios registrados)

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En "El fuego secreto de los filósofos" añadirá:

(adjunto visible para usuarios registrados)



(mensaje citado en revisión)


A mí también me interesa saber de esas relaciones entre dioses en las distintas mitologías. Supongo que las equivalencias griegas - romanas las sabemos todos pero con las cristianas, hindúes, sumerias,... ¡ni idea! Más allá de la relación que se suele expresar entre Cronos-Saturno y el dios de las tres religiones del libro (y esto ya bordará lo profano para parte de sus seguidores)

¿Por qué razón Perseo como Lucifer?, quiero decir, es un arquetipo de héroe bastante entrañable

-------

Por cierto, El fuego secreto de los filósofos está infinitamente mejor escrito que el de Realidad Damónica y aunque los temas que trata son, básicamente, los mismos la perspectiva de abordarlos desde el punto de vista filosófico y olvidarse de esos ejemplos bochornosos de círculos de las cosechas y de ovnis (aunque algún ramalazo hay) hace que sea mucho mas legible, digerible y hasta entretenido. Por cierto, que también ha escrito un libro sobre alquimia, ¿adivináis como se titula?,... sí: Mercurius...
 

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