Agosto en la Costa del Sol: 80,83% previsto frente al 88,08%
En la Costa del Sol, la previsión de ocupación hotelera para agosto se queda en un
80,83%, frente al
88,08% de las mismas fechas del año anterior. Lo verbaliza el presidente de la patronal hotelera provincial, Aehcos, José Luque: «Son claramente, cifras inferiores a las del 2022 y que muestran este estancamiento que venimos experimentando». Más de siete puntos de caída en el mes de descanso por excelencia.
El diagnóstico de la patronal, recogido por
La Opinión de Málaga, habla de estancamiento. Debajo del eufemismo hay tres historias: reservas que se caen, tarifas despegadas del bolsillo nacional y una temporada que ha dejado de crecer por inercia.
El precio como primer sospechoso: de 80 a 350 euros por noche
En el hilo, la conversación maneja una banda muy concreta:
80 o 100 euros por una habitación discreta,
350 euros por una habitación con buffet de por medio, y un cinco estrellas en Canarias a 150 euros la noche que, en el propio hilo, se discute. El camping no se salva:
3.000 euros la semana por un bungalow y en torno a 2.000 por un mes de tienda de campaña para tres personas. La frase que resume el malestar tiene dos mitades: sueldos de un país, tarifas de otro.
Quien reserva lo nota primero en el ticket y después en la cuenta. Y la comparación con el exterior se ha vuelto cotidiana en los mensajes: un forero calcula que diez días en Cancún con todo incluido y habitación mejorada pueden salir por menos que una semana en un aparthotel de Mallorca. En ciertas zonas asiáticas, según otro mensaje, un hotel de lujo se paga a
25 dólares la noche.
¿Por qué suben las tarifas aunque baje la ocupación?
Es la tesis que defiende parte del foro: la cuota bancaria no negocia. Buena parte de la oferta de
alquiler vacacional se levantó con financiación ajena y el pago mensual vence igual en agosto y en enero. Nadie puede competir a la baja sin romperse, y el que lo intente cuando apriete la desesperación se llevará por delante al competidor de al lado, según ese mismo mensaje.
La inercia de las temporadas anteriores tampoco ayuda. En
2021 ya se pedía un
70% más que en 2019, según un mensaje del hilo. Este año, en la Costa Brava, otro forero habla de establecimientos que piden un
30% más por las mismas fechas y las mismas personas que el año pasado. En el foro se repite que el que compró caro no puede vender barato, y que el que compró hace veinte años tampoco quiere.
Ibiza y la Costa Brava: los datos que dan los foreros
La temporada no es mala en todas partes, es desigual. En Ibiza, un forero que dice trabajar en el sector afirma un
70% de ocupación, con ofertas de niños gratis y dos días libres por semana cuando lo habitual era uno. En la Costa Brava, otro mensaje habla de un 90% y de un verano lleno. Según los propios mensajes, quien tiene cliente extranjero de renta alta aguanta; quien vivía del turista nacional, lo acusa en la caja.
Canarias juega otro partido. Según un forero que veranea allí, su temporada no es el verano: es el invierno, cuando se convierte en el único punto con clima amable del primer mundo y recibe a los jubilados extranjeros que no pueden pasar los meses fríos en su país por una cuestión de articulaciones, no de gustos. Compite con el Mediterráneo en agosto y con el norte de Europa en enero. No es lo mismo.
El turista nacional se retira y el hotel lo nota
Un trabajador de hotel lo cuenta sin adornos: no llenan ni el fin de semana, los dos últimos veranos, incluso con restricciones, la ocupación era mejor, y las reservas se reparten entre viernes y domingo en lugar de cubrir el fin de semana entero. La gente sigue saliendo, pero menos días. Él lo achaca a la factura del euríbor y de la inflación, que llega antes que la maleta.
El resultado son cuentas que echan para atrás. Un mismo hotel de la Costa Brava, mismas fechas, ha pasado de 2.000 y algo por semana a más de 4.000 en dos años, según un mensaje del hilo. Y con un detalle que descuadra cualquier presupuesto familiar:
a los 12 años el niño cuenta como adulto. Esa familia no ha decidido no ir; simplemente ha hecho la suma y se ha apartado.
El alquiler residencial que se convierte en corta temporada
Hay un efecto colateral con nombre propio. Un forero cuenta el caso de un compañero, inquilino de años con pagos puntuales, que recibe el aviso de que no se le renueva: en corta temporada el mismo piso deja más. La decisión se toma sobre una expectativa, no sobre un ingreso garantizado, y en el camino se cambia una renta mensual segura por un trasiego incierto de ocupantes. Según ese mismo mensaje, el cálculo completo, hecho con los números de cada caso, no siempre compensa la tranquilidad perdida.
De quién es la culpa: impuestos, márgenes o el fin del turismo barato
Hay tres corrientes en el hilo. Una sostiene que bajar impuestos al contribuyente y al propietario devolvería margen y rebajaría precios. Otra responde que el problema son los márgenes empresariales y la posición dominante de quien fija tarifas. Una tercera, más de fondo, apunta a que el transporte aéreo barato tiene fecha de caducidad y que el turismo de masas se estrechará por arriba, con los vuelos reservados a quien pueda pagarlos. Ninguna de las tres explica por sí sola un agosto con siete puntos menos de ocupación.
La previsión del 80,83% deja de ser una anécdota cuando se pone al lado de la cuenta del veraneante: dos cafés con leche y un bocadillo de bacon,
9,90 euros en un bar obrero, según un forero que trabaja en Ibiza. La habitación, aparte.