Un pago de 3.000 € por migrante: la propuesta que resucita el debate sobre externalizar la inmigración
Pagar 3.000 € a un tercer país para que reciba a una persona migrante suena a broma, pero tiene su lógica aritmética: la misma fuente calcula que cada persona acogida en España cuesta entre 3.000 y 5.000 € al mes. En un año, el desembolso multiplica con creces la transferencia propuesta como pago único.
El precedente de El Salvador
La propuesta es sencilla: un pago único de 3.000 € por persona trasladada, y que el país receptor «ya verá» qué hace. Quienes la defienden recuerdan que El Salvador ya ha aceptado una fórmula similar para recibir reclusos extranjeros a cambio de fondos, y calculan que la amortización es inmediata frente a los 3.000-5.000 € mensuales del coste de acogida.
El escepticismo: el problema es el grifo
Otra corriente sostiene que ningún acuerdo funcionará mientras no se cierre la entrada. Bajo esta lectura, el debate migratorio oculta una disputa política interna sobre quién gestiona los flujos y con qué fin: hay quien ve un «negocio» que ciertos actores de la clase política no quieren cargarse. También asoman argumentos de fondo, como que el país sin el salvavidas del BCE estaría abocado a una crisis en cuestión de meses. Las opciones radicales, como regalar Ceuta y Melilla, se descartan por caras: prima la vía del pago directo.
La aritmética se estrella contra la geopolítica
El dato que descoloca es que ninguno de los cálculos pone sobre la mesa cuánto costaría realmente trasladar a las «tres últimas generaciones» de migrantes ni qué país aceptaría excedentes ajenos sin exigir contrapartidas. Los 3.000 € funcionan en un Excel; la geopolítica real, por ahora, sigue cobrando en otra moneda.