El que no entiende nada eres tú.
Marx con acierto vio, entre otros, que las guerras entre las naciones europeas eran guerras entre sus burguesías por el control de territorios, mercados y recursos naturales; guerras en las que el proletariado era carne de cañón y cuyo desenlace, fuese el que fuese, no supondría una mejora en sus condiciones de vida, las cuales eran la subsistencia en la miseria.
La consecuencia lógica es que Marx abogue por la dictadura del proletariado en vez de la dictadura de la burguesía. En la visión de Marx, una nación cuya clase dirigente sea el proletariado nunca se enredará en guerras en beneficio de los intereses de una minoría dirigente burguesa.
La disolución de las naciones existentes en otras de menor tamaño es una bicoca para las élites burguesas. Es el viejo principio divide et impera, en nuestros días también llevado a otras dimensiones con la promoción e imposición de la ideología proge y engendros similares.
Así que sí, si quieres creamos una nación gallega minúscula con un poder de disuasión y negociación irrisorios. Ya veríamos cómo esa hipotética minúscula nación gallega se las arreglaba para, por ejemplo, asegurar los recursos pesqueros de sus aguas territoriales para los propios gallegos frente, por ejemplo, al saqueo perpetrado por la flota pesquera de la Pérfida Albión.
Eso sí, en esa hipotética nación gallega no se hablaría ni una palabra de castellano y una pequeña burguesía cliente viviría muy bien a base de ponerse al servicio de las burguesías mayores de otras naciones, malvendiendo los recursos naturales de Galicia y ofreciendo a sus habitantes como poco más que alfombra de baño.