¿Qué hacer con LIBROS VIEJOS?

Pila de libros viejos apilados en una estantería de madera junto a una caja de cartón para donarlos
Publicidad

Qué hacer con los libros viejos que nadie quiere ni regalados​

¿Qué se hace con una estantería llena de libros que no vas a volver a abrir? Es la pregunta de cualquiera que haya heredado la biblioteca de un familiar o que arrastre desde el colegio una pila de novelas obligatorias que nunca le gustaron. La respuesta incómoda, la que casi nadie quiere oír, es que para buena parte de esos volúmenes —títulos de instituto, enciclopedias desactualizadas, ediciones baratas que se desencolan solas— el mercado paga una miseria. A partir de ahí empieza un abanico de salidas que va del contenedor azul a la lámpara de mesa.

Cuánto te dan por un libro viejo​

Las cifras de quienes han intentado desprenderse de lotes grandes no invitan al optimismo. La tasación más repetida ronda los 0,25 euros por ejemplar, calderilla que se vuelve ridícula cuando el volumen se pesa en lugar de contarse. Un trapero pagó entre 3 y 4 céntimos por kilo: por mil kilos de papel, unos 30 euros, lo justo para el café de una semana. Otro caso: 800 libros convertidos en 150 euros tras descartar los irrecuperables, una media de 19 céntimos por unidad. Y eso contando solo el material que aún tenía salida.

Cuando entra en juego una tienda de segunda mano, la sospecha es la misma: o directamente no los compran, o el precio es simbólico. Dos duros, como mucho.
Publicidad

Donarlos a la biblioteca: por qué ya no cuela​

La donación parece la vía noble, y sin embargo se estrella contra un muro. Las bibliotecas públicas están saturadas y aceptar cien libros donados es espacio que dejan de dedicar a las novedades comerciales. En esa lectura, el circuito bibliotecario funciona como un negocio más: prima el título del autor mediático, el que se compra y se coloca en la estantería visible, aunque nadie lo retire. Los libros gratis, cuando no hay hueco, sobran.

Muchas bibliotecas han encontrado una salida intermedia: una caja o un rincón de expurgo en la entrada donde quien pasa coge lo que quiere. Es el mismo principio que las estanterías callejeras protegidas de la lluvia que funcionan en Alemania, de donde más de uno ha salido con un buen libro sin pagar un céntimo. La diferencia es el modelo: intercambio libre frente a fondo catalogado.
Libros heredados de quienes ya no están: «El resto, lo que yo hago es llevarlos a la biblioteca y los dono. Los ponen alli en una caja en la entrada y el que quiera los coje.» — un forero de burbuja.info

El verdadero problema no es el libro, es lo que hay detrás​

Casi nadie se atasca por el valor literario de lo que guarda. El freno es emocional. Los ejemplares que sobreviven a las purgas suelen ser heredados de familiares que ya no están, y ahí entra un libro de recetas que compró la madre, un volumen que nadie abrirá jamás pero que funciona como objeto-memoria. Deshacerse de eso no es tirar papel, es tirar un pedazo de alguien.

El patrón se repite en cualquier casa familiar que se vacía: fotos, recuerdos y libros compitiendo por el último cajón. El apego crece aunque luego ni se miren. Y a la acumulación se le suma un problema doméstico: cría polvo y, con él, los pececillos de plata que colonizan las páginas.

Qué hacer si nadie los quiere: de la lámpara al contenedor azul​

La imaginación, cuando el mercado falla, se dispara. Se ha propuesto regalarlos por grupos de mensajería, dejarlos en asientos de metro y bancos de parque, ofrecerlos en plataformas de segunda mano donde el interesado pague solo el envío —sin coste para el vendedor—, o entregarlos en mercadillos, asociaciones vecinales, hogares de jubilados y albergues. Para los manitas, la idea estrella es convertir una pila en una lámpara de mesa o de techo, o empapelar una pared con sus páginas.

Cuando ya no hay salvación quedan las salidas tristes. El contenedor azul de reciclaje para los ejemplares rotos, o la chimenea. Hay quien bromea con usar las novelas malas para encender el fuego y ahorrarse la calefacción. Y sobrevuela un matiz de selección que conviene no perder: una cosa es un libro viejo y otra un libro antiguo. Nadie tira un volumen de historia o una colección que a otros aficionados todavía interesa; lo que estorba es la historia barata de instituto que no conoce ni su editora.

Qué salida acaba funcionando​

La opción que parece imponerse no es heroica: guardar de momento en el estante libre lo que sobrevive a la criba, ir desprendiéndose del resto a medida que el hueco se llena y dejar los descartes en el punto de intercambio de la biblioteca. Nada épico.



Al final, la forma más popular de deshacerse de los libros viejos es, cómo no, no hacerlo. Se miran, se limpian, se apilan en un rincón y se promete decidir mañana. Y así pasan los años.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«El resto, lo que yo hago es llevarlos a la biblioteca y los dono. Los ponen alli en una caja en la entrada y el que quiera los coje.»
— SPQR · donar libros a la biblioteca
«No. Hoy día con la de información que entra POR TODOS LADOS, nuestro cerebro está sobrecargado de datos/sucesos/noticias de todas partes del mundo, esta la cosa para leerse un libro ahora mismo.»
— ElMatareyes · exceso de estímulos y lectura
«Yo me he ido quedando solo con los libros a los que le tengo aprecio sentimental y con los que son libros técnicos o tienen una buena encuadernación en piel....los demás los he ido regalando»
— sinosuke · selección por apego sentimental
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Donarlos a bibliotecas y puntos de intercambio40%
Venderlos o regalarlos por internet30%
Reciclarlos, quemarlos o reutilizarlos como adorno30%
📌 DATOS
0,25 euros por cada libro en algunos puntos de compra de segunda mano
Entre 3 y 4 céntimos por kilo pagados en el trapero
Mil kilos de libros se tradujeron en unos 30 euros
800 libros se convirtieron en unos 150 euros tras desechar los irrecuperables
El contenedor azul es el destino final para los ejemplares irrecuperables
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Merece la pena donar libros a una biblioteca pública?
Depende del estado y del fondo. Varias voces apuntan a que las bibliotecas están saturadas y aceptar cien ejemplares es espacio que no dedican a las novedades comerciales. La fórmula que sí funciona en muchos casos es el punto de intercambio o caja de expurgo en la entrada, donde el visitante coge y deja libros libremente.
📅 EVOLUCIÓN
Inicio Se plantea qué hacer con libros viejos heredados, mediocres y con carga sentimental
Primeras respuestas Se impone la idea de donar y regalar; aparecen los puntos de intercambio y las estanterías callejeras
Fase intermedia Entran los cálculos de venta al peso y por ejemplar, con cifras de calderilla
Fase avanzada Se discuten el apego sentimental, la saturación de las bibliotecas y las salidas creativas como lámparas o empapelar
Cierre La persona que abrió la consulta decide guardar de momento y donar el resto poco a poco
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓Las tasaciones reales de libros usados, con el precio por ejemplar y el pago al peso desglosados uno a uno.
✓El argumento de por qué las bibliotecas públicas rechazan las donaciones de particulares y qué alternativa usan.
✓Un repertorio de salidas para los ejemplares irrecuperables, del banco del parque al contenedor de papel.
Este es un resumen del hilo. La discusión completa incluye 102 respuestas con datos, fuentes y análisis que solo están disponibles para usuarios registrados. Crea tu cuenta en 30 segundos para acceder al debate completo y participar.
Te estás perdiendo 102 mensajes
Esto es un resumen. El hilo original está entero ahí dentro.
Leer el hilo completo →
Registro en 30 segundos
Resumen elaborado con IA a partir del debate de la comunidad — 102 respuestas analizadas. Última actualización: .
Más sobre: Ahorro · Cultura

Estadísticas del foro

Temas
2.063.316
Mensajes
58.559.757
Miembros
191.138
Último miembro
ajashra

El blog de burbuja.info

Volver