La España Paco y el precio nutricional de la nostalgia
La nostalgia gastronómica tiene nuevo catálogo: la España Paco, ese repertorio de recetas de toda la vida que circula ahora en formato vídeo. Entre el homenaje y la advertencia, el repaso a esos platos deja algo más que un escalofrío de colesterol.
Ensaladilla rusa, sandía y chufas: el menú del verano eterno
La ensaladilla rusa de toda la vida sigue reinando como plato estrella del verano, con la sandía fresquita de postre y unas chufas de feria como alternativa. Son los clásicos que no pasan de moda, aunque más de uno matizaría lo de la sandía. También aparecen los pesos pesados del bar: escalopín, pepito y sándwich mixto, capaces de abrir el apetito solo con nombrarlos.
Fritanga, colesterol y la frágil memoria de la posguerra
La crítica a ese recetario es directa: todo es fritanga, imposible de tomar a diario sin disparar el colesterol y ganar un “barrigón de bar”. Hay además un aviso sanitario: muchas de esas recetas no se pensaron para estar horas en la barra sin refrigeración, aunque antaño nadie protestase. El famoso “antes no se moría nadie” suele olvidar que la factura se paga con retraso.
Pero la memoria guarda también la cocina del aprovechamiento. De la posguerra llegan joyas como las vainas tiernas de las habas, que se convertían en tortilla y hoy se degustan como una delicatessen.
La tensión está servida: el recetario de la España Paco encanta por lo reconocible y asusta por lo que le falta en higiene y equilibrio. Lo que nadie cuadra del todo es cómo se puede echar tanto de menos una cocina que, vista con ojos de hoy, era un seguro de vida contra el colesterol.