Ebro S700: la marca española que solo ensambla kits chinos
¿Es el Ebro S700 un coche español? Depende de a quién se le pregunte. La marca resucitada de Motor Ibérica ha arrancado la producción en la antigua fábrica de Nissan en la Zona Franca de Barcelona con un SUV compacto de 4.513 mm de largo, dos pantallas de 12,3 pulgadas y una versión híbrida enchufable de 347 CV con etiqueta CERO. Hasta ahí, el relato oficial. El problema es la letra pequeña: por el momento, el montaje se limita al
ensamblaje de kits procedentes de China, y la marca opera de la mano de aliados del gigante asiático.
Ese detalle ha bastado para que la conversación derive hacia un asunto más incómodo que el propio coche: qué queda de la industria española cuando una marca histórica se convierte en una pegatina sobre un producto importado.
Qué es el Ebro S700 y qué ofrece realmente
El S700 es un SUV de tamaño compacto —1.862 mm de ancho y 1.695 mm de alto— con diseño limpio, escudo frontal carenado con trama de puntos y faros voluminosos. En el interior, cuadro de instrumentos y multimedia comparten pantallas de 12,3 pulgadas, con compatibilidad para Android Auto y Apple CarPlay, iluminación ambiental y techo panorámico.
La oferta mecánica se divide en dos variantes. La de gasolina monta un
1.6 TGDI DCT de 150 CV y 275 Nm. La híbrida enchufable combina un 1.5 TGDI DHT y desarrolla
347 CV y 525 Nm, con unos 80 km de autonomía eléctrica y etiqueta CERO de la DGT. La dotación de seguridad incluye seis airbags, control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, frenado de emergencia automático, detección de ángulo muerto y alerta de tráfico trasero cruzado.
En unas semanas llegará el S800, con el mismo esquema de producción, y en verano de 2025 se sumará el S400 como modelo de acceso. El calendario está claro. Lo que no está tan claro es cuánto de ese calendario es industrial y cuánto es comercial.
La crítica que no cesa: «tiene de español lo que yo de chino»
La objeción más repetida no discute las prestaciones. Discute la etiqueta. La comparación con los teléfonos móviles que se vendían como fabricados en España y resultaban ser terminales importados con una pegatina distinta aparece una y otra vez, y resume el escepticismo: si el vehículo llega montado desde China y aquí solo se atornilla, el apellido nacional es un argumento de marketing.
Hay quien va más allá y sostiene que la operación responde a una lógica arancelaria: fabricar fuera y ensamblar dentro permitiría esquivar los aranceles que gravan la importación de vehículos chinos terminados. Es una hipótesis que circula con insistencia, aunque no consta confirmación oficial. La ironía que recorre el asunto tiene su punto: el nombre Ebro procede de los camiones Ford Thames que Motor Ibérica fabricaba bajo licencia —Thames es el río de Londres— y de ahí el salto al río español.
El otro frente es el de siempre:
otro SUV. La queja sobre la saturación del segmento es unánime incluso entre quienes defienden el producto. Si el S700 fuera un todoterreno duro y barato, o una furgoneta media tipo Jumpy, el tono cambiaría. No es el caso.
El precio, la industria perdida y la sombra de Santana
La cuestión del precio planea sobre todo el asunto. Un vehículo con este equipamiento y estas cifras de potencia, si se colocara en el entorno de los 20.000 euros, sería un terremoto comercial en España, Francia y Portugal, según sostiene un participante. La estimación más repetida lo sitúa bastante por encima, en la órbita de los 34.000 euros, lo que diluye el argumento de la marca nacional como ventaja competitiva.
Debajo late un lamento más profundo: la pérdida de tejido industrial. La fábrica de la Zona Franca que ahora ensambla kits fue de Nissan. Se menciona también la reapertura de la planta de Santana en Linares. Y se recuerda que España tuvo camiones, tractores y furgonetas propias —los Ebro de motor Perkins se citan como indestructibles— antes de que el sector se desmantelara.
La paradoja que nadie resuelve: el consumidor pide producto barato y útil, la marca ofrece producto global con apellido local, y la industria que se añora no vuelve por decreto. Mientras tanto, el S700 ya sale de la línea.
Español, según el escudo.