Cotizar cuatro años más para jubilarse sin recortes: el cálculo de Bruselas
Un trabajador de 62 años echa las cuentas y saca una conclusión incómoda: cobrará más retirándose de forma anticipada que siguiendo en la rueda un par de años más. Ese caso resume el nudo de un sistema que ya proyecta carreras laborales de más de cuatro décadas. Bruselas ha puesto cifra al estirón: los españoles necesitarán acreditar
42 años y 7 meses de cotización para cobrar la pensión completa a la edad ordinaria de retiro, hoy fijada en los 65 años.
El dato está en el último
Ageing Report, el informe con el que la Comisión Europea mide la salud de las pensiones. España aparece como el segundo país donde más se alargará la vida laboral. Solo
Eslovaquia, con 45 años y 8 meses de media, supera la marca española. La normativa vigente permite salir a los 65 años con 38 cotizados o más; la reforma de 2011 trazó una senda que culminaría en 38,5. El nuevo escenario añade casi cuatro años y medio a esa cuenta.
De 38,4 a 42,6 años cotizados: así se estira la carrera por generaciones
El alargamiento no llega de golpe. Se reparte por cohortes y cada una arrastra un poco más que la anterior. Los nacidos entre 1965 y 1975, el
baby boom que se jubilará en la década de 2030, acreditarán de media entre 38,4 y 39,4 años. Quienes vinieron al mundo entre 1976 y 1985 sumarán entre 39,4 y 40,4. Los millennials, hasta 1995, se moverán entre 40,4 y 41,4. Y la generación Z, la que entró más tarde al mercado laboral, necesitará entre 41,5 y 42,6 años para no ver recortada la prestación.
- Baby boom (1965-1975): de 38,4 a 39,4 años cotizados
- Generación X (1976-1985): de 39,4 a 40,4 años
- Millennials (1986-1995): de 40,4 a 41,4 años
- Generación Z (1996-2005): de 41,5 a 42,6 años
El empuje viene, según el informe, de un aumento «especialmente fuerte» de las carreras femeninas, que convergen hacia los niveles masculinos, y del retraso continuado de la edad legal de jubilación. ¿Y quien no llegue a esos años? Podrá salir antes. Con la pensión recortada por los coeficientes reductores.
15,1% del PIB en pensiones y el pico demográfico de los años treinta
Sin demografía, la película no se entiende. El gasto asociado al envejecimiento rondará el
15,1% del PIB de media hasta 2050. Lo que tira de esa cifra es la tasa de dependencia, la relación entre mayores de 65 años y población en edad de trabajar, de 16 a 64. Cuando el grueso del
baby boom se retire en la década de 2030, ese indicador añadirá
4,4 puntos de PIB al gasto.
El fenómeno es continental: las carreras medias crecerán unos dos años en la eurozona. Grecia marca el extremo, con un salto de 31,9 a 38,4 años. Portugal, Eslovaquia y Rumanía sumarán otros cuatro. España y Grecia aparecen señaladas por el fuerte incremento de sus vidas laborales.
Sindicatos, política y el reproche entre generaciones
A partir de aquí el análisis económico cede terreno al enfado. Una corriente sostiene que los sindicatos, financiados con dinero público, no moverán un dedo por una reforma que alarga la vida laboral, y que solo sacan a la calle a los suyos cuando gobierna el adversario. Enfrente, otra lectura dispara hacia arriba: la culpa no es de las cúpulas, sino de una mayoría que traga sin montar una huelga digna de ese nombre.
El reproche más repetido es generacional. Se afirma que buena parte de los jubilados actuales, con 70 años o más, cobraron durante décadas una porción del salario en dinero negro, sin cotizar por ella, y se retiraron pronto con pensiones superiores a los sueldos de sus hijos. Frente a ese relato, hay quien recuerda que las cotizaciones sociales funcionan desde 1967 y que el IRPF llegó con la Transición, con tramos altos de hasta el 65%. Quién pagó qué sigue sin árbitro.
Vivienda pagada, ahorro y el margen que le queda a cada uno
Entre quienes rondan los cincuenta y no esperan gran cosa del sistema público, el plan B es doble. Primero, un colchón de ahorro real, sin depender de una pensión futura que nadie garantiza. Segundo, tener los deberes hechos: vivienda en propiedad ya pagada y, si se puede, una segunda para alquilar y asegurar ingresos fijos.
Los autónomos entran aquí con sus propias cifras. Sus pensiones suelen ser bajas y la queja es constante, aunque apenas se recuerda que si un autónomo no cotiza, no cobra. Y circula un cálculo, desglosado partida a partida, que compara un sueldo de 3,5 millones de pesetas de 1994 con su equivalente actual, unos 42.000 euros, para sostener que hace tres décadas se cobraba más que ahora. La cuantía máxima de la pensión de jubilación, en cambio, está hoy en 3.059 euros al mes.
La edad media de jubilación en España ya supera los 65 años por primera vez en la historia, empujada por las penalizaciones a la jubilación anticipada y los incentivos a demorarla. El Gobierno proyecta llevarla hasta los 66 años y 7 meses, para aliviar 1,4 puntos de PIB de gasto. Con esas cifras sobre la mesa, la pregunta ya no es cuándo jubilarse. Es quién aguanta hasta entonces.