estroboscopico
Estroboscopico
- Desde
- 13 Mar 2022
- Mensajes
- 9.287
- Fruta
- 16.700
La reducción de consumos se…
Última edición:
Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: This feature may not be available in some browsers.

El Renault 4 de 1963, con 600 kg de peso, gastaba menos combustible que muchos híbridos modernos que superan los 1.500 kg. La reducción de peso y la mejora aerodinámica han sido siempre la vía más eficaz para bajar consumos y emisiones.
La industria del automóvil ha conocido desde los años treinta los principios básicos para reducir el consumo de combustible: aligerar el vehículo y mejorar su aerodinámica. Sin embargo, los coches actuales han seguido la dirección opuesta. Un Renault 4 de 1963 pesaba alrededor de 600 kg y homologaba consumos que hoy superan muchos híbridos modernos de más de 1.500 kg.
Mover una tonelada de hierro para transportar a una o dos personas es un desperdicio energético evidente. Un vehículo moderno de tamaño medio ronda los 1.500 kg, a veces más. Ese sobrepeso se traduce directamente en más combustible quemado en cada aceleración y en cada frenada.
La tecnología para aligerar los coches ha estado disponible durante décadas. Con los materiales actuales —aluminio, plásticos reforzados, aceros de alta resistencia— sería aún más fácil. No se ha hecho a gran escala.
La forma de un coche determina cuánta energía se pierde al atravesar el aire. A partir de 80 km/h, la resistencia aerodinámica se convierte en el principal enemigo del consumo. Los vehículos actuales, con sus frentes altos y volúmenes voluminosos, presentan una aerodinámica pobre comparada con la de modelos mucho más antiguos.
Mejorar ese aspecto no requiere ingeniería aeroespacial. Requiere decisiones de diseño que los fabricantes han evitado sistemáticamente.
La industria del automóvil ha mantenido una relación estrecha con la industria del petróleo durante un siglo. Esa vinculación explica por qué se han priorizado soluciones complejas —carburadores sofisticados, sistemas híbridos— frente a la vía simple y barata de reducir peso y mejorar la aerodinámica.
Hay quien sostiene que este abandono del aligeramiento no es un error, sino una estrategia deliberada para mantener el volumen de combustible vendido. Es una acusación grave, pero encaja con un patrón de decisiones que se repite desde hace décadas.
Los ingenieros de los años treinta ya sabían que un coche ligero y aerodinámico gasta menos. Ese conocimiento nunca ha dejado de ser cierto. La prueba está en que un utilitario de 1963 con motor de carburador y 600 kg de peso compite en consumo con híbridos que incorporan baterías, frenada regenerativa y gestión electrónica.
La conclusión práctica es incómoda: buena parte del progreso técnico en automoción se ha dedicado a compensar el peso añadido, no a eliminarlo.
La reducción de consumos se…