Revilla: «la guerra a Rusia no se le va a ganar» y quien manda es EE. UU.
Lorena García, presentadora de
Espejo Público, se quedó a medio camino con la pregunta. «¿Qué le diría usted a Zelenski? Porque Zelenski sabe que es el presidente ucraniano. ¿Que ceda Ucrania?». Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria, no entró al trapo: «¿Quién soy yo para decirle nada a Zelenski?». Y a continuación soltó la frase que descolocó el plató: quienes mandan en el presidente ucraniano
«son los americanos», igual que, a su juicio, mandan en España.
El presidente cántabro añadió que la guerra «no la va a ganar Ucrania» y que habrá que buscar la salida «de la mejor manera posible». No es un análisis nuevo, pero sí insólito en boca de un cargo institucional con micrófono y cámara delante.
¿Qué dijo Revilla sobre Zelenski y sobre quién manda en la guerra?
El arranque de su intervención fue económico y acabó en geopolítica. «Los agoreros dicen que vamos a entrar en una recesión de tal profundidad que va a traer como consecuencia un aumento del paro, una disminución... bueno, puede ocurrir, si la guerra continúa». De ahí saltó a la pregunta que casi nadie formula en voz alta en televisión: si el conflicto se eterniza, ¿quién se sienta a negociar y con qué concesiones?
Su respuesta: alguien de fuera. Revilla sostiene que quienes deciden el rumbo de Kiev son los estadounidenses y que ese mismo mecanismo opera en Europa. «¿Quién mandó que cambiáramos el rumbo de Argelia-Marruecos? ¿Quién? América, ¿no? ¿Quién obliga ahora que el mundo que está bajo el paraguas de América incremente los presupuestos militares hasta un
2 y pico por ciento incluida Alemania? ¿Quién? América».
La conclusión la dejó caer sin adornos: «¿Quién es el que puede poner fin a esta historia? Porque esta guerra no la va a ganar Ucrania, no nos engañemos, entonces habrá que salir de ahí de la mejor manera posible y a ver cuándo EEUU decide hasta aquí hemos llegado».
¿Quién paga realmente la guerra, Estados Unidos o Europa?
Aquí es donde el discurso se parte en dos. Para Revilla, «quien la va a pagar no es EEUU, que está en su mejor momento de su vida. Quien va a pagar las consecuencias es Europa». Dicho de otro modo: Washington fija el marco, Bruselas asume el coste.
La objeción llega desde el otro flanco y trae su propia aritmética: Estados Unidos estaría cargando con la mayor parte del esfuerzo militar —el
90% de las armas, según esa lectura, se pagarían desde Washington— y el gasto europeo sería la parte barata de una factura que, si Moscú acaba ganando, saldría mucho más cara después. En esa versión, la dependencia que denuncia el presidente cántabro es el precio de un paraguas que hasta ahora ha funcionado.
Ninguna de las dos partes discute el dato de fondo: el conflicto se ha convertido en un asunto de factura, no solo de trincheras. Y la factura, con recesión o sin ella, se cobra en Europa.
El doble filo de un discurso que cambia de bando
La sorpresa del plató tiene una segunda capa. Revilla lleva años alineado con el relato oficial en cada emergencia: mascarillas para todos y vacunación general «
por lo civil o por lo militar». Quienes ahora le aplauden son, en buena parte, los mismos que hace no tanto le señalaban por repetir consignas. Ese giro alimenta la desconfianza: si ayer defendía una cosa y hoy la contraria, ¿interpreta la realidad o adelanta un cambio de guion que otros aún no han recibido?
Hay quien lo ve exactamente así: un político que llega a las conclusiones cuando alguien de arriba cambia la orden y que ahora se apunta el tanto de visionario. Frente a eso, otra parte de las reacciones defiende lo obvio: cuando alguien dice algo correcto, sea quien sea, hay que reconocérselo. Y en ese grupo se mezclan quienes nunca le han votado con quienes llevan tiempo sosteniendo que la UE funciona como apéndice de Washington.
El matiz de la edad y la salud aparece una y otra vez: a estas alturas, sin ambición política pendiente, se puede decir lo que otros callan para no salir de la foto. Un presidente autonómico ha formulado lo que, según esa lectura, muchos gobiernos piensan a puerta cerrada y no repiten delante de una cámara.
El frente que no avanza y el argumento de los misiles
El otro frente del asunto es militar. La fase del conflicto que se describe es la de voladuras de puentes, depósitos de munición y bases aéreas alcanzadas, con suministro continuo de material de última generación a Kiev. La pregunta que se cuela entre líneas: si llega armamento avanzado y el frente apenas se mueve, ¿cuánto tiempo puede sostenerse la expectativa de victoria?
Sobre esa duda se construye el argumento más duro contra la posición occidental: una guerra que no se gana con material, que se prolonga con coste humano y económico creciente y que termina negociándose igual, pero con más destrucción acumulada. La respuesta contraria es igual de tajante: frenar ahora encarece la factura futura, porque quien cede terreno hoy tendrá enfrente la misma amenaza mañana.
No hay consenso, y el material disponible no lo cierra. Lo que sí queda claro es que la línea del presidente cántabro ya no es una rareza de tertulia: es un cargo institucional español formulándola con esta crudeza en horario de máxima audiencia.
Y el dato que descoloca no es la frase sobre Zelenski. Es que el mismo hombre que pedía obediencia sanitaria «por lo civil o por lo militar» sea ahora el que ponga en duda, en directo, quién firma las órdenes de una guerra que no se libra en su comunidad.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Miguel Ángel Revilla? Presidente de Cantabria y uno de los políticos con más años al frente de una comunidad autónoma. En esta intervención televisiva defendió que la guerra de Ucrania no se puede ganar en el frente y que la decisión última sobre su final la tienen los estadounidenses, no Kiev.
¿Qué significa «por lo civil o por lo militar»? Es la fórmula que Revilla empleó durante la campaña de vacunación: sostenía que había que vacunar a todo el mundo, por lo civil o por lo militar. La frase se ha convertido en la prueba que esgrimen quienes le acusan de alinearse con el discurso oficial de cada momento.
¿Qué se sostiene sobre el gasto militar y la OTAN? Revilla afirma que los países bajo el paraguas de Estados Unidos, Alemania incluida, han sido empujados a elevar su presupuesto militar hasta «un 2 y pico por ciento». En las reacciones se añade que Estados Unidos paga alrededor del 90% de las armas enviadas a Ucrania, lo que para unos refuerza la dependencia europea y para otros demuestra quién sostiene el esfuerzo de la guerra.