La «procesión laica» de Lorca por Madrid: la izquierda copia los ritos que dice combatir
La izquierda madrileña ha organizado un «peregrinaje laico» por las calles de la capital para pasear una estatua de Federico García Lorca. Lo presentaron como un acto de homenaje al poeta; lo que se vio, según las imágenes difundidas, fue una procesión en toda regla, sin incensarios pero con devoción. El evento, celebrado hace apenas unas horas, ha desatado una ola de reacciones en las redes.
Fe sin dios
La paradoja no puede ser más gruesa: una corriente que asegura combatir la simbología religiosa en los espacios públicos importa sus formas para rendir culto a sus propios iconos. G.K. Chesterton lo resumió mejor que nadie: «Desde que los hombres no creen en Dios, no es que no crean en nada, es que creen en cualquier cosa». Y Lorca, el poeta republicano fusilado, se ha convertido en el santo laico de turno, con su vía crucis incluido.
Santos de usar y tirar
No es la primera vez que la izquierda fabrica sus propios santos. El precedente más citado es Enrique Tierno Galván, el «viejo profesor» que el PSOE acabó convirtiendo en icono pop de la movida madrileña. Sobre su biografía circulan versiones que el relato oficial prefiere no subrayar, desde su paso por Princeton hasta el origen de su conversión al socialismo. El ritual se repite: se necesita un relicario, aunque el santo no haya leído dos versos.
Cierre: El dato que descoloca: lo más probable es que entre los organizadores y asistentes a la procesión no haya quien haya leído dos versos de Lorca. Pero da igual. Para eso están los santos: para ser venerados, no para ser leídos. La izquierda ha descubierto que la razón no basta para llenar el hueco que deja la fe. Y anda a la caza de sucedáneos.