El rumor de un bloqueo electoral para encumbrar a Ayuso
Un rumor que circula por los mentideros del Partido Popular ha encendido todas las alarmas en Génova: un sector afín a la presidenta madrileña estaría asesorando mal al candidato y dinamitando su campaña con un objetivo claro. Provocar un bloqueo en las
elecciones generales. Forzar así la caída de Feijóo. Y presentar a Ayuso como candidata para 2024 con un punto de partida de 160 escaños y la mayoría absoluta como meta.
La hipótesis, que el propio autor del mensaje reconoce como rumor, encaja con el clima de guerra interna que se respira en el PP tras los comicios. Feijóo hablaba de mayoría absoluta el domingo. El lunes su reputación se hundía y su entorno iba a degüello contra él. La lumbalgia que le apartó de la campaña al levantarse de una silla terminó de enterrar su imagen. En ese hueco, el nombre de Ayuso suena cada vez más fuerte.
El cálculo de la pinza: PP y Vox no suman
La aritmética parlamentaria es el combustible del rumor. Si el PP y Vox no alcanzan la mayoría, el PSOE necesitaría a Junts y a la CUP para investir a Sánchez. Y ahí está el nudo: los independentistas no pactarán nada que no incluya un referéndum de independencia. Algo que, según este análisis, el PSOE no puede aceptar sin romperse. Aprobar un referéndum de secesión es inconstitucional y exigiría reformar la Constitución. Hay quien sostiene que Sánchez se pasa por el forro al Tribunal Constitucional y a su madre. En contra pesa el argumento de que Puigdemont dirige Junts en la sombra, está lleno de odio y solo quiere humillar al PSOE. No aceptaría un Estatut descafeinado. La CUP tampoco.
El resultado sería un bloqueo. Y del bloqueo nacería la oportunidad para Ayuso. El plan, según este relato, pasaría por una campaña desde 160 escaños una vez oficializada su proclamación, con el objetivo de sacar la absoluta. La jugada, sin embargo, tiene un problema de credibilidad. «Esa jugada es una gilipollez en toda regla. Ni de coña nadie es tan tonto», resume una de las voces más repetidas. Otra apunta que el movimiento es a medio plazo: dejar que Feijóo se desgaste, que su figura quede en tela de juicio, y entrar ella entonces sin oposición.
¿Por qué se duda de que Ayuso arrase fuera de Madrid?
Porque su tirón tiene un mapa. En Madrid es la líder mejor valorada del PP y, para el votante de Vox, la preferida. Fuera de la Comunidad, su imagen se diluye. «Ayuso en el conjunto de España no se iba a comer un colín. Si piensas lo contrario es que no tienes ni idea de política», sentencia un análisis. El argumento de fondo es que su perfil funciona donde no compite por legislar inmigración, defensa o exteriores. En Madrid gana por mayoría absoluta. En España, ese mismo perfil puede restarle.
Hay más. Una parte del electorado de derechas la considera demasiado progresista en algunos flancos: feminista, pro-menas, con un programa que no se diferencia tanto del de Sánchez en según qué materias. «Para ese viaje no hacen falta esas alforjas», resume una corriente que prefiere votar al original antes que a la copia. Otra sostiene lo contrario: que su tirón es precisamente lo que necesita el PP para movilizar a un electorado desencantado.
El precedente de Susana Díaz y el fantasma del sorpasso interno
La comparación con Susana Díaz aparece pronto. La expresidenta andaluza tenía todo el aparato, el cartel y el respaldo. Perdió el liderazgo frente a un desconocido. El paralelismo no es exacto, pero la advertencia es la misma: los favoritos también caen. En el PP, la guerra abierta entre el sector de Feijóo y el de Ayuso no es nueva. Lo que cambia es el contexto: unas elecciones sin mayoría clara, un candidato tocado y un calendario que aprieta.
La economía añade presión. Hay quien sitúa la debacle en el segundo semestre de 2024 o el primero de 2025. Otros ven señales contradictorias: funcionarios y pensionistas cobrando extras, autónomos facturando en B, subvenciones europeas repartidas entre allegados. La percepción de crisis no es uniforme. Y en ese limbo, el PP se juega su futuro inmediato.
El rumor, por ahora, es eso: un rumor. Pero ha servido para algo. Ha puesto negro sobre blanco la fragilidad de Feijóo y la sombra alargada de Ayuso. Con estos mimbres, el cesto del PP se antoja frágil. Y nadie descarta que el próximo movimiento se escriba en Madrid.