Rusia ha vetado en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución impulsada por Estados Unidos que buscaba acelerar la entrega del Sáhara Occidental a Marruecos. El veto evidencia el pulso entre Moscú y Washington por influir en el futuro del territorio.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas volvió a ser escenario de un choque entre potencias. Rusia bloqueó una resolución promovida por Estados Unidos cuyo objetivo era acelerar la entrega del Sáhara Occidental a Marruecos. El veto ruso impide que el texto salga adelante y deja la cuestión en un punto muerto institucional.
Qué pedía la resolución y por qué la impulsaba Washington
La iniciativa estadounidense buscaba dar un impulso al proceso de transferencia del Sáhara Occidental hacia la soberanía marroquí. Washington ha venido apoyando en los últimos años la posición de Marruecos sobre este territorio, frente a la reclamación independentista del Frente Polisario. El texto pretendía traducir ese respaldo en un mandato del Consejo de Seguridad.
El Sáhara Occidental es un territorio cuya soberanía está pendiente de resolución desde la retirada española en 1975. La ONU lo considera un territorio no autónomo y mantiene una misión de paz, la MINURSO, encargada de vigilar el alto el fuego.
El veto ruso y el pulso entre Moscú y Washington
El bloqueo de Rusia no es un gesto aislado. Moscú ha vetado resoluciones occidentales en el Consejo de Seguridad en varias ocasiones en los últimos años, y este caso se inscribe en esa dinámica de confrontación. El veto impide que el órgano ejecutivo de la ONU adopte una decisión vinculante sobre el Sáhara.
El Consejo de Seguridad tiene 15 miembros, cinco de ellos con derecho a veto: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. Un solo voto negativo de cualquiera de ellos basta para tumbar una resolución, por amplia que sea la mayoría.
Un territorio pendiente desde 1975
La antigua colonia española quedó en un limbo jurídico tras la Marcha Verde y los Acuerdos de Madrid de 1975. Desde entonces, Marruecos controla la mayor parte del territorio y el Frente Polisario reclama la independencia. La ONU lleva décadas sin lograr un referéndum de autodeterminación.
El veto ruso deja la resolución estadounidense sin efecto inmediato. El Sáhara Occidental sigue sin una salida acordada, y el pulso entre las potencias con asiento permanente en el Consejo complica cualquier avance.