Rusia acusa a EEUU de financiar armas biológicas en Ucrania
El Ministerio de
Defensa ruso aseguró que los laboratorios biológicos ucranianos, situados en la proximidad inmediata al territorio ruso, desarrollaban componentes de armas biológicas con financiación del Pentágono. El portavoz del organismo, Ígor Konashenkov, afirmó que los empleados de esos centros habían entregado documentos sobre la destrucción de «patógenos especialmente peligrosos de la peste y el ántrax» y que el Ministerio de Sanidad de Ucrania envió instrucciones para eliminar de inmediato las reservas de patógenos peligrosos. Moscú sostiene que ese movimiento buscaba ocultar una violación del Artículo 1 de la Convención de la ONU sobre armas biológicas y tóxicas, y anunció que publicaría el análisis de los documentos.
La noticia, difundida por Sputnik, desató una discusión con dos bloques muy marcados. Uno la trató como una operación de propaganda sin pruebas; otro la leyó como la confirmación de una sospecha que llevaba años circulando. Lo llamativo es que el asunto no se quedó en el plano retórico: buena parte del intercambio se fue a los archivos.
Qué documentos se citan y qué papel juega la Embajada de EEUU
El argumento más repetido fue que la Embajada de Estados Unidos en Ucrania retiró de su página web los documentos del programa de reducción de amenazas biológicas, conocidos por las siglas en inglés BTRP. Se afirma que esos archivos PDF estaban colgados desde hacía años y que desaparecieron en cuestión de días. La buena noticia, se apunta, es que siguen archivados en la Wayback Machine, la hemeroteca digital de internet.
Según esa versión, los laboratorios estarían co-dirigidos por la EcoHealth Alliance, la organización vinculada a Anthony Fauci, y el programa se remontaría a los años noventa. Ahí está el punto que parte del análisis considera decisivo: si el programa es antiguo y público, la novedad no sería su existencia sino su retirada de la web oficial en un momento de invasión.
Hay quien sostiene que la eliminación de documentos es una admisión tácita. En contra pesa un argumento simple: un programa de cooperación sanitaria no es lo mismo que un programa de armas, y de la desaparición de unos PDF no se deduce el contenido de lo que había dentro.
Qué se sabe de los laboratorios en Ucrania y cuántos hay
Las cifras que circularon en la discusión son dispares. Una fuente citada en el intercambio, atribuida a China, habla de 336 laboratorios estadounidenses en 30 países, de los cuales 26 estarían solo en Ucrania. Otra línea de análisis sostiene que Rusia lleva años pidiendo explicaciones sobre esos centros y que la respuesta nunca llegó.
El mapa es el otro elemento recurrente. Se apunta que los primeros ataques rusos se correspondían casi con precisión con la ubicación de siete laboratorios presuntos. Es un dato que se lanza sin verificación independiente y que, precisamente por eso, alimenta las dos lecturas: para unos es una prueba de que Moscú iba a por ellos; para otros, una coincidencia forzada a posteriori.
El trabajo de la periodista búlgara Dilyana Gaytandzhieva, publicado en 2018 y ampliado con documentos de enero de 2022, es la referencia documental más citada. Su investigación sobre el programa de armas biológicas del Pentágono en la región es, según quienes la traen a colación, el material más extenso disponible sobre el asunto.
El precedente de 2009 y la gripe que solo mató en Ucrania
Uno de los episodios que más se repite es el otoño de 2009. Se afirma que la «detonación» de la gripe A en Europa se produjo justo en Ucrania, con Yulia Timoshenko al frente del gobierno, y que allí murieron en pocos días numerosos pacientes con neumonías bilaterales que destrozaban los pulmones. En el resto de países, se argumenta, el virus se comportó como un resfriado común.
La conexión que se establece es con Joseph Moshe, un supuesto microbiólogo detenido en Miami tras llamar a una emisora de radio y afirmar que quería aportar pruebas a un fiscal estadounidense sobre vacunas contaminadas contra la gripe H1N1 producidas por Baxter. Según ese relato, el laboratorio ucraniano de Baxter estaría produciendo un arma biológica disfrazada de vacuna.
Conviene ser claro aquí: son afirmaciones sin verificación independiente que aparecen en el intercambio, no hechos establecidos. Se citan como parte del relato que sostiene la tesis de fondo, no como prueba de ella.
La discusión sobre las cifras de víctimas en el Donbás
El choque se trasladó también al recuento de muertos. Una parte del intercambio cifra en 14.800 los civiles fallecidos, una cifra que, se dice, no impacta porque se despacha en una fracción de segundo. Otra corriente corrige: la mayoría de las víctimas no eran civiles, sino militares o paramilitares, incluidos efectivos rusos, y los civiles serían unos 3.400, de los cuales 312 extranjeros.
El total de muertes confirmadas en la guerra del Donbás, iniciada el 6 de abril de 2014, se sitúa entre 13.100 y 13.300 para el 31 de enero de 2021, según la fuente que se maneja. El gobierno ucraniano hablaba de 14.000 personas a 13 de mayo de 2021. La discrepancia entre ambas series es el centro del desacuerdo.
Qué intereses económicos se mueven detrás del conflicto
Más allá del laboratorio, el intercambio deriva hacia el dinero. Se sostiene que Estados Unidos ha instigado, promocionado y financiado las revoluciones de colores en los países ex soviéticos, y que cobró con creces esos servicios: las reservas de oro de Ucrania habrían volado a EEUU. La conclusión que se extrae es que, gane quien gane, la gran perdedora es la Unión Europea.
El argumento de fondo es financiero: EEUU vive de deuda ajena y de la hegemonía del dólar, y esa posición se agota. No hay cifras concretas en el material que respalden el cálculo, solo la tesis.
El punto donde todo se atasca es siempre el mismo. Los documentos retirados existen. Lo que no existe es una verificación independiente del contenido de los laboratorios, y sin ella cada bando lee la misma desaparición como prueba de lo suyo. La investigación completa, con los enlaces al archivo y los informes citados, está en la fuente original.