«Cárcel», «excepción» y 1936: el foro responde al mitin
Tras el «no se lo perdonaré», los mensajes de este tramo dejan el expediente a un lado. Ya casi nadie discute la medida cautelar: lo que se cruza en el hilo son pronósticos y comparaciones. Un participante sentencia que no habrá perdón, pero que después de las elecciones generales el presidente acabará en prisión. Varios ironizan con un estado de excepción que nunca llega y que, según otro, quizá se decrete usando la crisis con Marruecos como excusa. Y reaparecen los paralelismos con 1936. El único aporte con fechas es un repaso al voto por correo de los vecinos europeos: Francia lo abolió en 1978 y, se afirma, ni Portugal ni Italia lo tienen.
Qué se ha sabido
El tramo aporta poco material nuevo y casi todo es interpretación. La única pieza con fechas llega de un mensaje que recuerda que en 1978 Francia tomó la decisión de abolir el voto por correo después de un informe de expertos que señalaba tres problemas: que el sistema es muy complejo, que es muy caro y que permitía cometer fraudes con facilidad. El mismo participante añade que Portugal e Italia tampoco tienen voto por correo y pregunta si alguien duda de la limpieza electoral francesa. No hay enlace ni verificación en el hilo. El resto son reacciones: la idea de que el presidente responderá ante la cárcel después de las generales, la sospecha de que se prepara un estado de excepción y la comparación con el clima de 1936. Ninguna de esas afirmaciones va acompañada en los mensajes de resolución, documento o dato que la sostenga. El hilo no incorpora el texto de la resolución ni los nombres de los magistrados: se mueve entero en la reacción política.
Las posturas
Tres posiciones se repiten. La primera es la del castigo: un forero resume que no habrá perdón, pero que después de las elecciones generales el presidente deberá responder ante la cárcel. La segunda es la del desgaste: hay quien sostiene que la izquierda ha quedado marcada por lo que describe como un intento de robar las elecciones y que esa idea se instalará en la sociedad durante generaciones. La tercera es la técnica: un participante separa tres cosas que, dice, se están mezclando, la nacionalidad, el derecho a votar y la alteración del censo electoral en beneficio propio.
A eso se suma la disputa por el tono. Un mensaje define la retórica presidencial como «un lenguaje bastante losantiano». Otro escribe: «Cuidado, que así empezó 1936... Y tuvisteis que rendiros incondicionalmente». Un tercero recuerda a quienes empezaron «la otra vez» y les reprocha mala memoria. Y hay quien baja el asunto al chiste: quien se enfada, dice, es porque le han pillado haciendo puchero. En el lado opuesto, varios mensajes sostienen que el estado de excepción del que se habla no se va a decretar y que un Gobierno que no consigue apoyos ni para aprobar los presupuestos anuales difícilmente los reunirá para suspender derechos constitucionales. Entre medias, un mensaje pide prudencia y avisa de que no cantaría victoria todavía.
El contraargumento: ni presupuestos ni excepción
Frente a los augurios de mano dura, un participante introduce un argumento de aritmética parlamentaria: el Ejecutivo lleva desde 2023 sin lograr una mayoría para unos simples presupuestos anuales, así que no se la va a dar nadie para un estado de excepción. Otro mensaje añade que el procedimiento se activaría, en todo caso, buscando una excusa exterior, y señala la situación con Marruecos. Nadie responde a ese cálculo con datos; se cruzan con más ironía y con la idea de que la reacción presidencial busca movilizar a su electorado.
Lo que cambia respecto a antes
El hilo abandona la discusión sobre si la suspensión cautelar es acertada y pasa a especular con lo que viene después. Entra en escena un asunto que no había aparecido: el voto por correo de Francia, Portugal e Italia, que se propone mirar. Y se instala la idea de que la reacción del presidente tendrá consecuencias penales una vez pasen las generales, junto a la sospecha, sin prueba, de un estado de excepción en preparación. El tono general se endurece y las referencias históricas sustituyen a los argumentos jurídicos.
Los pronósticos del hilo
Un participante da por hecho que, después de las elecciones generales, el presidente acabará en la cárcel. Otro ironiza con que el estado de excepción llega tarde y apunta a la crisis con Marruecos como posible excusa para decretarlo. Un tercero avisa de que no cantaría victoria todavía y deja la resolución en el aire. Ninguno pone fecha a los vaticinios ni aporta una fuente que los respalde.