Ceuta avisó a cinco ministerios y Sánchez tardó tres días en contestar
La escena tiene la precisión de un parte de emergencias. El 16 de julio el Gobierno de Ceuta empieza a trasladar alertas: primero 50 entradas irregulares en la frontera, luego 150, después 300, más tarde 500. Los avisos van a Interior, Exteriores, Defensa, Juventud e Infancia y Política Territorial, además de a Presidencia. La respuesta, según fuentes del Ejecutivo ceutí, fue siempre la misma: que se estaba atento, que era migración habitual de verano.
El lunes 27, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, intenta el contacto directo con Pedro Sánchez. No lo consigue. Quien atiende es el jefe de Gabinete, Diego Rubio, con un mensaje tranquilizador: que no se preocupara. La llamada se produce el jueves 30, cuando la frontera ya se había roto. Un día antes, Vivas había reclamado una actuación «contundente y sin dilación». No consta que llegara.
La incógnita del CNI
«No sabemos qué pasó con el CNI porque no tenemos competencia sobre él», admiten en el Gobierno ceutí. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha evitado aclarar si el centro de inteligencia remitió informes concretos a Interior. El dato importa porque la progresión de entradas no era un rumor: era una secuencia numérica creciente y anómala.
Una playlist como metáfora
Entre las reacciones circuló la ironía de que Sánchez estaba demasiado ocupado confeccionando su lista de canciones veraniegas para Spotify como para atender la llamada. Es una boutade, pero describe lo que transmitieron las alertas: urgencia respondida con calma. La comunicación con Ceuta no se consideró prioritaria hasta que fue inevitable.
Al final, el dato que descoloca es que el contacto directo con Sánchez se produjo el 30, cuando ya no quedaba frontera que proteger. Los avisos llegaron antes; la llamada de vuelta, no.