Evangelio de hoy: la riqueza que se cree dios
El príncipe de Tiro, según la lectura de este martes, llegó a decir que era un dios sentado en el trono de los dioses. Su delito: confundir su éxito comercial con inmortalidad. El texto de Ezequiel 28, 1-10, que se proclama hoy, es un aviso para todos los que acumulan tesoros «de oro y plata» y acaban por sentirse invulnerables.
La convocatoria de este 18 de agosto no se limita a la lectura. El día se articula con una cadena de rezos: a las 15:00 la Coronilla de la Divina Misericordia, a las 19:30 el Rosario previo a la Santa Misa de las 20:00, y a las 22:00 el Santo Rosario. Un calendario devocional que convierte el tiempo en liturgia.
La advertencia contra el poder del dinero
El texto reprocha al príncipe de Tiro, gran potencia comercial de la Antigüedad, haber usado su habilidad para el comercio como herramienta para enriquecerse «y llenarse de presunción». La lectura da pie a una comparación incómoda con el actual relato del éxito: cuantos más ceros en la cuenta, mayor la tentación de creerse por encima de las leyes humanas y divinas. La oración de la Coronilla, que se reza a la hora en que Jesús entregó su vida, es el antídoto litúrgico contra esa soberbia.
Una liturgia que se vive online
Junto a la homilía del padre Santiago Martín, de los Franciscanos de María, el día incluye una selección de los Apotegmas de los Padres del Desierto, compilados por el jesuita Heribert Rosweyde en el siglo XVII. Aquellos monjes que huían del mundo para encontrarse con Dios, ahora se leen en plataformas digitales a golpe de clic. La sintonía entre el desierto y la pantalla no deja de ser una paradoja: la soledad original se ha convertido en oración compartida, con horario de tren.
La pregunta queda en el aire: si el lunes fue la soberbia del comercio, ¿qué pasará cuando el evangelio de los próximos días exija cambiar no el calendario, sino el modelo económico? Pero eso ya es otra homilía.