Apagón en España y Portugal: el día que se fue la luz
La península ibérica se quedó a oscuras. Un corte de luz simultáneo en España y Portugal dejó sin suministro a Madrid, Murcia, Galicia, Alicante, Zaragoza, Ávila, Segovia, Navarra, Cantabria, Cuenca, Toledo, Málaga y varias ciudades portuguesas, según los testimonios que se fueron acumulando a lo largo de la jornada. Los semáforos dejaron de funcionar y los sistemas de hospitales quedaron afectados. En Canarias y Baleares, en cambio, la luz aguantó.
El patrón no era aleatorio. En las semanas previas se había detectado un
volumen inusual de escaneos de puertos y vulnerabilidades en infraestructuras SCADA del sistema eléctrico ibérico, un comportamiento consistente con la preparación de un ataque cibernético masivo. El mismo día del apagón, en Países Bajos caían también las webs gubernamentales por un ataque DDoS y los puntos de intercambio de internet funcionaban con energía auxiliar. La coincidencia geográfica empezaba a parecer algo más que una coincidencia.
¿Qué pasó con la luz en España y Portugal?
El apagón no fue gradual ni localizado. Fue simultáneo y peninsular. Los primeros mensajes describían un mapa que se oscurecía por completo:
Navarra, Cantabria, Levante, Cuenca, Málaga, Toledo, Madrid, Murcia, Galicia, Alicante, Zaragoza, Ávila y Segovia. Portugal, entera, también. La única excepción confirmada fueron los archipiélagos.
La infraestructura crítica se llevó la peor parte. Semáforos apagados, hospitales operando con sistemas de emergencia. Mientras tanto, las torres de telefonía siguieron emitiendo, un detalle que no pasó desapercibido: la modulación de la plebe, ironizaba alguien, jamás debe paralizarse por insignificancias como un apagón gigantesco.
La causa oficial tardó en llegar y, cuando lo hizo, no convenció a todos. Se habló de un
fenómeno atmosférico inusual seis días después de que el país celebrara su hito de energía 100% renovable. El relato no cuadraba con los escaneos SCADA previos ni con el DDoS neerlandés.
Ciberataque, colapso de red o algo peor
Las hipótesis se multiplicaron. Hay quien sostiene que fue un ciberataque coordinado, apoyándose en los escaneos previos a infraestructuras SCADA y en el ataque simultáneo a webs gubernamentales neerlandesas. En contra pesa que ningún actor ha reivindicado la operación ni se han publicado análisis técnicos concluyentes.
Otra corriente apunta a un problema estructural del sistema eléctrico: la dependencia de renovables intermitentes sin respaldo suficiente. El argumento se resume en una frase que circuló con retintín:
los ecolojetas decían que con la solar y la eólica bastaba. El detalle incómodo es que el apagón coincidió con la celebración del hito renovable.
Y una tercera vía, más política, señala a la gestión del Gobierno. La incompetencia como causa, el gasto en políticas sociales como distracción. Es la lectura que menos datos aporta y más ruido genera.
El negocio de la emergencia: quién gana cuando no hay luz
Mercadona se convirtió en la única alternativa frente al caos. Sus generadores mantuvieron abiertos los supermercados mientras el resto de la cadena de suministro se apagaba. El dato tiene su gracia: la empresa privada como último reducto de orden público cuando falla lo público.
La comparación con otros países también apareció. En Suiza, todo en orden, con dos o tres sistemas de apoyo y búnker en todas las casas. En Estados Unidos, durante un apagón similar, hubo más de 4.000 detenidos por saqueos y miles de incendios. La pregunta implícita: ¿aguantará España sin caer en el saqueo? La respuesta, a la fecha de esta discusión, seguía abierta.
Las teorías que no se sostienen
No faltaron las explicaciones peregrinas. Que si los rusos, que si Putin, que si una falsa bandera. Que si las plantaciones de marihuana de un colectivo concreto consumían la red. Que si el Gobierno británico, a través de un fondo de inversión propietario de un medio, mandaba un toque de atención por la política exterior española. Ninguna de estas hipótesis cuenta con respaldo probatorio en el material disponible.
Lo que sí es verificable es el patrón técnico: escaneos SCADA previos, ataque DDoS simultáneo en Países Bajos, corte peninsular. La coincidencia es demasiado precisa para descartarla sin más. Pero de ahí a señalar culpables hay un trecho que nadie ha recorrido con pruebas.
El apagón dejó una pregunta flotando: ¿fue un ensayo, un aviso o un accidente? Los datos apuntan a lo primero. La respuesta oficial apunta a lo tercero. Y mientras tanto, los generadores de Mercadona siguen siendo el único plan de contingencia que funcionó.