Un desglose cifra en 1.600 euros al mes criar a un niño
Un titular de ABC sostiene que mantener a un hijo cuesta 1.600 euros al mes. El desglose que lo acompaña —colegio, comedor, extraescolar de inglés, mercado, ropa, habitación adicional, seguro médico y ocio— suma más de mil euros solo en las partidas visibles, y deja fuera medicinas, útiles, uniformes, viajes, regalos y cumpleaños. La propia pieza rebaja después la cifra para un niño de siete años sin explicar de dónde salen los 1.600 del arranque. Ahí empieza el problema.
La discusión no es si un hijo cuesta dinero. Es cuánto, para quién y con qué se rellena la cuenta.
De dónde salen los 1.600 euros al mes
El desglose que circula atribuye
250 euros al colegio, 130 al comedor, 50 a una extraescolar de inglés, 200 al mercado, entre 50 y 100 a ropa, más de 400 a una habitación adicional, 75 a seguro médico y 100 a ocio. Todo con colegio concertado, no privado. La suma ya supera los 1.200 euros antes de añadir lo que el propio texto reconoce que falta: medicinas, material escolar, uniformes, algún viaje al año y regalos de Navidad y cumpleaños.
Hay un detalle que descoloca:
la habitación extra. Meter en el coste mensual de un hijo el sobrecoste de una vivienda más grande es una decisión metodológica, no un gasto corriente. Si se incluye esa partida, cualquier cifra se dispara; si se excluye, el cálculo se parece bastante menos al titular. Nadie suele meter la vivienda en la cesta del mes, y aquí se hace sin avisar.
El
seguro médico y la extraescolar de inglés tampoco son universales. Son elecciones de una familia concreta, no el coste estructural de un menor. Presentarlos como gasto medio es lo que convierte un presupuesto doméstico en un titular.
Qué gasta de verdad una familia media
Los cálculos que aparecen en la discusión bajan mucho. Una familia con dos hijos en colegio concertado, una extraescolar cada uno y una semana de hotel en julio dice moverse en torno a
500 euros al mes entre los dos. Otra, con dos hijos y gastos como gafas, ordenadores, móviles y patinaje —con unos patines de casi 400 euros—, estima entre 700 y 900 al mes para ambos. La diferencia con el titular no es de matiz: es de orden de magnitud.
El desglose mínimo que se maneja incluye comida (125-150 euros), ropa (unos 25 al mes si se organiza la compra), comedor escolar (70-100) y material. La ropa es la partida donde más se nota la gestión:
heredada, prestada o comprada en cadenas baratas, se queda en poco; con marcas y caprichos, se multiplica. Lo mismo con el calzado: quien tiene hijos que juegan al fútbol en el recreo sabe que las zapatillas se rompen antes de quedarse pequeñas.
El gasto más caro no es el bebé. Varios padres coinciden en que la etapa realmente dura es la del
estudiante universitario o el que intenta independizarse: libros, máster, Erasmus, coche o abono de transporte y, sobre todo, la garantía de alquiler. Ahí es donde una familia media se deja el dinero, no en los pañales.
El bebé no es la ruina que cuentan
El primer año de vida se lleva la peor fama y, según varios testimonios, es el más barato.
Carrito y silla de coche se compran una vez —unos 400 y 300 euros respectivamente— y buena parte del equipamiento llega regalado. Lo que dispara la factura no es la crianza, es la parafernalia: la habitación montada antes de que el niño llegue, los cachivaches inservibles y el consumo por imitación.
Frente a eso, el gasto educativo se lleva la palma. La educación privada se sitúa entre
6.500 y 8.500 euros al año, una cifra que no aparece en el titular pero que explica por qué a algunas familias les salen las cuentas altas: mandan a sus hijos a un centro de pago y luego presentan ese coste como si fuera el de todos.
Un titular que se lee como propaganda
La sospecha dominante no es que el cálculo esté mal, sino que esté
elegido. Un medio conservador publicando que un hijo cuesta 1.600 al mes alimenta la tesis de que la familia es un lujo inalcanzable. Hay quien lo lee como una campaña deliberada para que la gente no tenga hijos; otros lo ven simplemente como un artículo escrito desde una burbuja de renta alta que confunde su propio nivel de vida con la media del país.
El dato que descoloca a más de uno: si criar a un hijo costara de verdad 1.600 euros al mes, la mayoría de las familias españolas estaría en números rojos permanentes. No lo están. Gastan lo que pueden, recortan donde hace falta y tiran de abuelos, ropa heredada y comedor escolar. La cifra no describe la realidad de esas casas. Describe la de quien la escribió.
¿Y si el problema no fuera cuánto cuesta un hijo, sino quién puede permitirse contarlo?