Un muerto y tres heridos por una ola en el rompeolas de Tenerife
Un golpe de mar arrastró a varias personas que contemplaban el oleaje desde el muelle de Puerto de la Cruz, en Tenerife. El Servicio de Urgencias Canario (SUC) confirmó el traslado de los heridos a varios centros hospitalarios de la isla y una persona falleció. Las imágenes difundidas por
La Radio Canaria muestran el momento exacto en que la ola barre la zona del dique y arrastra al grupo. La discusión posterior se ha partido en dos: quienes exigen cierres y señalización en los puertos y quienes sostienen que ningún cartel sustituye al sentido común frente al mar.
Qué pasó en el muelle de Puerto de la Cruz
El suceso ocurrió en el rompeolas del puerto, una infraestructura portuaria de acceso libre en la que no consta, a la fecha de esta discusión, un cierre específico por alerta marítima. La ola llegó sin aviso visible para quienes estaban en la zona y alcanzó a varias personas. El SUC confirmó el traslado de heridos a distintos hospitales de Tenerife y una víctima mortal. Hay quien apunta que los afectados formaban parte de una excursión de crucero y que se habrían saltado una señal de aviso; otros sostienen que la bandera roja no era visible desde el punto donde estaban. Ninguna de esas versiones ha sido confirmada de forma oficial en el material disponible.
¿Se debería cerrar el acceso a los diques con temporal?
La respuesta corta es que hoy no existe una obligación jurídica clara de cerrar cada tramo de un puerto ante mal estado de la mar. Los puertos son instalaciones amplias y la responsabilidad civil por lo que haga el mar recae, en la práctica, sobre quien decide entrar. Quien defiende los cierres cita diques de Galicia y del País Vasco que sí bloquean el ascenso con temporal; el problema, admiten, es que la gente se los salta. La alternativa que gana peso es la señalización: carteles de «acceda por su cuenta y riesgo» en los accesos y que cada cual asuma el riesgo. El argumento en contra es que un cartel no educa a quien desconoce cómo se comporta el mar.
El turista baja la guardia y el riesgo se dispara
Una de las líneas más repetidas es que el visitante de vacaciones relaja la vigilancia: si alguien ha organizado la excursión, se presupone que el entorno es seguro. Es la misma lógica que explica que un festejo con toros pille a quien cree que el animal trabaja para el ayuntamiento. En España, además, pesa la percepción de país sin riesgos: se camina con cautela por Islandia y se pasea en chanclas por un peñasco al sol. La falta de cultura del mar —no saber leer una bandera roja, no distinguir una corriente— convierte un dique en una trampa para quien solo busca la foto.
La responsabilidad individual frente al Estado que lo prohíbe todo
El eje del desacuerdo es dónde acaba la libertad y empieza la tutela. Un bloque sostiene que el Estado no puede proteger a todo el mundo de sí mismo y que cada prohibición nueva —cerrar parques por viento, calles por salida de colegios— erosiona la responsabilidad individual. El bloque opuesto responde que si el Estado asume sanidad y rescate, también asumirá evitar el riesgo a coste cero. En medio queda el rescate: cuando la zodiac y la Guardia Civil sacan a alguien que se metió con bandera roja, el coste lo paga el contribuyente. Ese detalle descoloca a más de uno.
El patrón se repite cada temporada en cada costa. La predicción, con reservas: habrá más carteles, algún cierre puntual y ninguna solución al problema de fondo, que es que el mar no avisa dos veces. Quien no lo entienda a la primera, lo entenderá a la segunda. O no.
Datos del suceso
- Fallecidos: 1
- Heridos trasladados a hospitales de Tenerife: 3
- Lugar: muelle de Puerto de la Cruz, Tenerife
- Fuente oficial que confirma los traslados: Servicio de Urgencias Canario (SUC)