Sira Rego bloquea la salida de IU del Gobierno de coalición
¿Por qué Izquierda Unida sigue sentada en el Consejo de Ministros mientras su propia militancia pide romper con el PSOE? Según un tuit difundido en el debate, la respuesta tiene nombre y apellidos:
Sira Rego. La ministra de Juventud e Infancia se resiste a abandonar el Ejecutivo y frena en seco la corriente interna que aboga por dejar Sumar y salir del Gobierno de coalición. La paradoja no es menor: la misma formación que denuncia el envío de armas a Israel y exige investigar si aviones con material militar despegan desde Zaragoza hacia el conflicto de Gaza sigue ocupando carteras en el Gobierno que autoriza esas compras.
El pulso interno que nadie quiere escenificar
En Izquierda Unida hay dirigentes que ya no disimulan. Consideran que la coalición con el PSOE ha dejado de tener sentido y que cada día que pasa en el Ejecutivo desgasta más de lo que rentabiliza. El detonante inmediato es la política de defensa: según las informaciones difundidas, el Gobierno ha licitado la compra de
15 millones de balas a una empresa israelí después de haber prometido públicamente que no lo haría. Sumar ha llevado el asunto a la Fiscalía, pidiendo que se investigue si desde Zaragoza han despegado aviones con material militar destinado a contribuir al
genocidio contra la población palestina, según el escrito difundido.
El problema para Rego es que ese discurso choca frontalmente con su silla en el Consejo de Ministros. Quien denuncia al Gobierno del que forma parte se expone a una pregunta incómoda: ¿por qué no se va? Entre los mensajes del debate circula una respuesta menos épica de lo que parece:
fuera de la política hace mucho frío, y no hay muchas plazas en propiedad esperando a quien renuncia a los 80.000 euros anuales de un ministerio.
De la promesa del embargo a las bombas de marzo
La secuencia de contradicciones es difícil de seguir sin perder la fe en algo. Según las informaciones publicadas, el Gobierno aprobó un decreto de embargo de armas a Israel. Semanas después, compró
bombas, granadas y torpedos por 1,3 millones de euros a la industria israelí. Interior adjudicó otro contrato a la misma empresa, justificándolo como material de protección. Según una información difundida, Podemos aprobó en su día
180 licencias para la venta de armas a Israel cuando estaba en el Gobierno. Y mientras tanto, la coalición se desangra en público: Moncloa ve una
escenificación en las quejas de Sumar, pero añade que están siendo muy leales.
El resultado es un Ejecutivo que se acusa a sí mismo. Sumar denuncia ante la Fiscalía al Gobierno del que forma parte. ERC, Bildu y BNG piden la comparecencia de Marlaska para explicar los contratos con Israel. El Govern de ERC también compró material para los Mossos a la industria israelí tras el inicio de la guerra. La coherencia, en esta función, brilla por su ausencia en todos los bandos.
El cálculo que explica por qué nadie dimite
La pregunta que sobrevuela cada crisis de coalición es siempre la misma: ¿cuánto cuesta un principio? En el caso de Rego, la respuesta tiene cifras. Un ministerio paga alrededor de
80.000 euros al año. Fuera de él, con más de 50 años, una biografía política sin apenas experiencia privada y sin plaza en propiedad, el panorama laboral se estrecha. Hay quien sostiene que su formación, si vale para algo, le daría para un empleo de 1.500 euros en una tienda de suplementos vendiendo placebos. Otros apuntan a que la cotización máxima a la Seguridad Social se alcanza en una o dos legislaturas, mientras al resto le exigen 38 años y medio.
La duda no es solo económica. Es de identidad. Sira Rego, hija de padre palestino, ha participado en concentraciones con miembros de grupos prohibidos en Alemania por su vinculación con el yihadismo, según las informaciones publicadas. Su discurso
desde el río hasta el mar le ha valido el calificativo de ministra antisemita en algunos medios. Y sin embargo, ahí sigue. En el Gobierno. Sin dimitir. Sin romper.
La OTAN, el 5% y la crisis que viene
A la crisis por Israel se suma otra que puede ser terminal: la exigencia de la OTAN de elevar el gasto en defensa al
5% del PIB. Según las informaciones difundidas, IU ha amenazado con salir del Gobierno si Sánchez acepta lo que consideran una locura. Sumar y más de un millar de personas se manifestaron en Madrid contra los planes de rearme. Mientras tanto, según las informaciones publicadas, el presupuesto de defensa sube en
4.000 millones y el de educación baja en
1.000 millones. Las prioridades, dicen, son las prioridades.
La coalición se sostiene sobre una contradicción que ya no se molesta en disimular. Un socio denuncia al otro ante la Fiscalía. El otro le responde que está siendo muy leal. Y la ministra que debería romper el vínculo se aferra al cargo, según los mensajes del debate.
Free Palestine, pero de la poltrona no los mueven.