«Ceuta no es España»: el mapa que desmonta el argumento en la UE
«Ceuta no es España. Ceuta no es Europa». La consigna apareció en el Parlamento Europeo y saltó a la circulación pública de la mano del eurodiputado del PP Juan Ignacio Zoido, que la usó para exigir al PSOE que se desmarcara de quienes llama «los socios de Sánchez en Europa». Hasta ahí, gesto parlamentario y tuit de tres líneas. El asunto se complica cuando alguien intenta aplicar el mismo criterio al resto del mapa comunitario y comprueba que la Unión Europea se cae por los cuatro costados.
Qué afirmó Zoido y a quién señala
El mensaje del eurodiputado popular fue explícito: identificaba a determinados grupos de la Eurocámara como aliados del PSOE y les atribuía la tesis de que Ceuta ni es española ni europea, con una petición directa a los socialistas para que rompieran con ellos. Es la lógica del señalamiento por proximidad parlamentaria: si se sientan contigo en la misma bancada, el argumento es tuyo.
Detrás del episodio hay algo más incómodo que una bronca de hemiciclo. En el origen de la polémica aparece una diputada italiana que defendió una tesis equivalente para Lampedusa —que geográficamente es África y, en su lógica, tampoco Europa—. Sobre ella circulan versiones que la vinculan a financiación de intereses marroquíes. De esas versiones no ha salido ningún expediente judicial, y conviene dejarlo así: sospecha sin resolución no es acusación probada.
Guayana Francesa, Reunión, Mayotte: media UE fuera del continente
La Guayana Francesa no está en Europa. Es una región y un departamento de ultramar de Francia: Cayena como capital, el euro como moneda, el francés como idioma oficial y pleno estatus comunitario. En plena Sudamérica. Comparte con Brasil la frontera terrestre más larga de Francia y alberga el Centro Espacial Guayanés, desde donde despegan cohetes europeos.
La nómina sigue. San Pedro y Miquelón frente a Canadá. Clipperton junto a México. La Polinesia Francesa, Nueva Caledonia, Mayotte, Reunión y las islas Kerguelen. Territorios que nadie discute como europeos y que no pisan el continente. Groenlandia, por su parte, se asienta sobre la placa tectónica norteamericana y el Escudo Canadiense, y a nadie le ha parecido motivo para retirarle el carné.
Lampedusa, Chipre y el doble rasero
Si el atlas decidiera la soberanía, Lampedusa debería pertenecer a Túnez, con Lampione y Linosa de propina. Chipre está geográficamente en Asia. Estambul, la antigua Constantinopla, es Europa sin ser siquiera capital de un Estado miembro. El criterio se aplica con entusiasmo cuando el territorio en cuestión está bien situado frente a la costa de un país con reclamaciones territoriales abiertas, y desaparece por arte de magia cuando se trata de activos propios.
Ceuta: cinco siglos, la ONU y el control del Estrecho
Ceuta fue conquistada y repoblada por Portugal en el siglo XV, con expulsión completa de la población anterior. Tras la independencia portuguesa pasó a soberanía española. El reparto colonial que dio lugar al Protectorado español en el norte de África nunca incluyó Ceuta ni Melilla: ya eran plenamente españolas desde siglos antes. Las Chafarinas lo son desde el siglo XIX, igual que Perejil, Alhucemas y Vélez de la Gomera. El derecho internacional no las trata como colonias y no figuran entre los territorios pendientes de descolonización.
El valor estratégico tampoco es retórico. Al controlar aguas de paso obligado, España canaliza hacia sus puertos a miles de buques que repostan o reparan: Algeciras es una de las grandes instalaciones portuarias de Europa. Y sin Ceuta, el control del Estrecho se limitaría a la orilla norte. Quien pide soltar lastre no explica qué se hace con la mitad del paso marítimo más transitado del Mediterráneo.
La sospecha de los maletines y la guerra de relato
En la discusión pública se sostiene que Marruecos financia a cargos europeos para debilitar la posición española. Es una acusación recurrente, sin pronunciamiento judicial que la respalde, y que conviene manejar con la cautela que exige cualquier imputación no verificada. Lo que sí está sobre la mesa es una guerra de relato: reclamación territorial, presión sobre la frontera y desgaste diplomático sostenido.
Hay otra capa en el análisis. Una parte sostiene que Bruselas no va a moverse por España porque los intereses franceses y alemanes miran hacia otro lado. La réplica es que la pertenencia comunitaria se mide en cláusulas y tratados, no en simpatías, y que el relato catastrofista también sirve a quien quiere vender rupturas.
Si el criterio geográfico se aplicara en serio, la Unión Europea tendría que renunciar a pedazos de sí misma repartidos por tres continentes: Sudamérica, África y Oceanía. Nadie ha presentado esa propuesta. Nadie lo va a hacer. El argumentario solo se activa cuando la ciudad en disputa se llama Ceuta. Con ese baremo, quedan deberes pendientes en tres continentes antes del próximo pleno.