Putin responde preguntas y afirma que la III Guerra Mundial ya empezó
La Tercera Guerra Mundial ya ha comenzado. No lo dice un analista de think tank, ni un general retirado en una tertulia: lo afirma el propio Vladimir Putin en una sesión de preguntas y respuestas celebrada en un foro digital, donde sostiene que «no todas las guerras se libran en el campo de batalla». La intervención mezcla
geopolítica, burla hacia la prensa occidental y confesiones personales sobre su pasado en la KGB. El resultado es un retrato involuntario de cómo el poder se comunica cuando cree que nadie le toma en serio.
Qué dijo Putin sobre la guerra en Ucrania y Oriente Medio
El mensaje inicial arranca con una advertencia que Putin dice haber lanzado a Zelensky durante unas negociaciones intensas: que no se pasara «de la raya». Según su relato, la reacción del presidente ucraniano fue «muy violenta», y su gabinete diplomático especula con que Zelensky malinterpretó a qué raya se refería. Es decir, según el propio Putin, ni sus propios interlocutores saben qué significa una amenaza suya.
Sobre Oriente Medio, Putin no se moja demasiado pero deja caer una hipótesis inquietante: su cumpleaños es el 7 de octubre, la misma fecha del ataque de Hamás contra Israel. «No digo que fuese cosa mía, pero quizás alguien quiso hacerme un regalo de cumpleaños», comenta. La afirmación, que en boca de cualquier otro sería una broma macabra, aquí se convierte en un mensaje ambiguo sobre quién mueve los hilos.
Más adelante, en una de las respuestas más citadas, Putin sostiene que «la Tercera Guerra Mundial ya empezó hace tiempo» y que no puede dar más detalles sobre la postura rusa en Oriente Medio porque es «complicada». Menciona a Irán, Siria y Turquía como actores que apoyan la lucha contra Israel, y añade que Rusia mantiene relaciones cordiales con ciudadanos israelíes que fueron rusos. El equilibrio es tan fino que roza la contradicción.
El pasado en la KGB y los idiomas que no revela
Preguntado por su formación, Putin confirma que aprendió español en la KGB y que habla «perfecto alemán», algo que, dice, no es ningún secreto. «Obviamente también hablo otros idiomas que como cualquier espía no revelo», añade. La respuesta tiene un punto de chulería que encaja con el personaje: el espía que nunca deja de serlo, incluso cuando responde a desconocidos en un foro.
Sobre su legado, se muestra melancólico: «Yo pasaré a la historia por mis imágenes pescando, montando a caballo y tocando el piano. Otros pasarán a la historia por otras cosas». La frase, que podría ser una pulla a cualquier rival, deja flotando la pregunta de qué otras cosas son esas.
La burla a la prensa occidental y a los medios que le ridiculizan
Uno de los momentos más repetidos es su desprecio hacia los medios occidentales. Asegura que los viernes en el Kremlin celebran jornadas de «Team Building» en las que leen noticias inventadas sobre ellos para reírse. «Lavrov compartió esta la semana pasada. Es algo antigua pero vaya troleos me lanza», comenta, y amenaza con destituirlo por las bromas. «Solo me rio de ellos y sobre todo de sus lectores. Les mean en la cara y les dicen que llueven», sentencia.
También tiene palabras para Aleksandr Duguin, al que la prensa occidental presenta como su ideólogo: «Pues digo yo que será verdad, si lo dicen ellos que contrastan sus informaciones», ironiza. Y sobre Dmitri Medvedev: «Es para echarle de comer aparte. Pero nos gusta su rollo troll en Twitter, por eso lo tenemos en el gabinete».
España, Siberia y el afroamericano que no es ruso
En el capítulo español, Putin opina que España «se está convirtiendo en un secarral» y que él preferiría la tranquilidad de Siberia, donde en verano hace bastante calor. Preguntado por si un afroamericano afincado en Rusia puede considerarse ruso, responde que no: «Un afroamericano afincado en Rusia no es ruso, es americano». Añade que el pueblo ruso es acogedor y que miles de inmigrantes de países exsoviéticos de Asia central trabajan en puestos como Yandex Taxi.
La respuesta, que mezcla hospitalidad y jerarquía, deja claro que la integración tiene sus límites. También responde a la pregunta sobre su apellido, que en español significa chapero: «Chaperillo en todo caso (que tiene cierto diminutivo). No es lo mismo ser un Putin que un Puton». Y remata con una pulla a un líder español cuyo nombre no menciona pero cuyo apellido, dice, es «comprometido en español».
La estrategia militar que Putin no aplicó en Ucrania
Uno de los análisis más técnicos llega de un participante que sostiene que con una ofensiva masiva de 2.000.000 de soldados, un Grupo de Ejércitos, desde el Norte y el Este, similar a la operación Bagration en 1944, Rusia habría conquistado Ucrania en tres semanas, impidiendo su abastecimiento por parte de la UE antes de que la OTAN pudiera intervenir. «Yo lo veo un grave error», concluye. Putin no responde a esa crítica directamente.
El cierre: un líder que juega a ser uno más
La conversación termina con Putin respondiendo a preguntas sobre su vida personal, su edad («Estoy mayor ya») y sus costumbres. «La paja antes de dormir fue inventada antes que el descubrimiento del fuego», suelta en uno de los últimos mensajes. La mezcla de geopolítica y chascarrillo define el tono: un líder que quiere parecer cercano mientras lanza mensajes estratégicos. Si alguien esperaba arrepentimiento o moderación, se equivocó de foro.