China despliega su 44ª flota de escolta en plena tensión en Oriente Medio
El ejército chino ha desplegado su 44º grupo de trabajo de escolta naval en Oriente Medio en medio de las crecientes tensiones en Israel. La información circula a través de una cuenta de seguimiento saharaui en redes sociales y no está confirmada de forma independiente, pero encaja con una tendencia que ya no admite discusión: la Armada
china opera cada vez más lejos de sus aguas. Eso rompe un monopolio que Estados Unidos mantenía desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Y rompe, sobre todo, la idea de que nadie más iba a pasearse por los puntos calientes del planeta. La discusión no va de barcos. Va de quién manda.
¿Cuántos buques de guerra tiene la Armada china?
Los números que se manejan apuntan a que la flota china supera ya a la estadounidense en número de buques operativos. En
octubre de 2022 se contabilizaban
360 buques de guerra chinos en servicio. Unos meses después, en enero de 2023, un análisis militar advertía de algo incómodo: una flota más grande casi siempre gana. Ahí no acaba la cosa.
La comparación no es unánime. Frente a quien la toma como señal de cambio de era, hay quien responde que el número de cascos no equivale a potencia de combate real. Estados Unidos mantiene
once o doce flotillas de superportaaviones, bombarderos estratégicos y submarinos con carga nuclear. Y a los europeos, se recuerda, los tratan sin miramientos cuando les conviene. La discusión, por tanto, no es si China empata. La discusión es cuánto ha recortado.
El precedente de la guerra de Corea que se sigue discutiendo
El paralelismo con Corea aflora enseguida. Estados Unidos llegó a mandar
400.000 soldados de una fuerza total de 2.500.000, junto a 100.000 efectivos aliados de la ONU y con solo el 10% del equipamiento. En los carros de combate chinos y norcoreanos había T-34 e IS-2, por encima del Sherman clásico. El
MiG-15 también entró en escena.
Una parte sostiene que Stalin acabó enviando aviones y tanques; otra responde que el apoyo pesado fue tardío y escaso. El caso es que MacArthur quiso emplear armas nucleares y Truman lo destituyó por ello. El resultado quedó en tablas. La lección que se repite es incómoda para Washington: una potencia industrial puede quedarse atascada contra un rival más pobre. Cada vez que se comparan los dos gigantes actuales, vuelve el mismo ejemplo.
Los bonos americanos y el petróleo que ya no se paga en dólares
El eje económico arranca de una tesis difundida en redes: Estados Unidos se verá envuelto en guerras desde Asia hasta Europa y Oriente Medio cuando ya no le quedan herramientas para generar deuda nueva, y la impresión ilimitada de dinero desembocará en hiperinflación.
Los datos que se citan van en esa línea. China compraba
1.200 billones en bonos estadounidenses y ahora mantiene
800. Los bonos, que daban rentabilidades del
medio por ciento anual, se ofrecen ya al
5%. Sin compradores, la única salida es imprimir, y eso diluye el valor en toda la masa monetaria.
Al petróleo le pasa lo mismo. Se negociaba en dólares por el pacto con Arabia Saudí y por el sistema SWIFT. Ahora Arabia recibe también yuanes, rupias y rublos, y se apunta a que
más del 40% del crudo ya no se negocia en dólares. La contrarréplica es sencilla: mientras Estados Unidos siga siendo el amo militar del tablero, siempre habrá quien necesite dólares para comprar, y por tanto quien compre su deuda.
Israel golpea aeropuertos sirios y Teherán registra explosiones
En el mismo tramo del análisis se señalan dos golpes. Israel ataca los aeropuertos sirios de
Damasco y Alepo y los deja fuera de servicio. Al mismo tiempo, se reportan explosiones en Teherán, en el área del Centro de Defensa en Ashrat Abad. La pregunta sobre cuál será la respuesta iraní sobrevuela el conjunto.
Se apunta en una dirección concreta: China importa de Irán el
6% del petróleo que consume. En términos chinos, eso es muchísimo crudo. De ahí sale una hipótesis que gana peso: los buques no van a meterse en líos geopolíticos, van a escoltar petroleros.
Biden, la nación indispensable y el arma fabricada en Oregón
El discurso americano no ha cambiado. Se mantiene la retórica de la
nación indispensable: el mundo colapsaría sin Estados Unidos, y las armas se fabricarán en Oregón, Texas y Utah. Es el mensaje de 1991 aplicado a una década en la que los cimientos crujen.
Quienes escuchan ese discurso señalan el contraste entre el tono y los números. Quienes defienden a Washington responden que la retórica da igual. Importan las flotas, los bombardeos y el dinero que los demás necesitan.
El despliegue del 44º grupo de escolta queda así en el aire. Nadie discute que China construye capacidad naval a un ritmo que no tenía hace dos décadas. Nadie discute que Estados Unidos conserva la fuerza bruta de sus portaaviones. Lo que no cierra del todo es qué hace exactamente ese grupo en Oriente Medio: si protege petroleros, si escolta mercantes o si manda una señal. Ahí se atasca el análisis, y desde fuera no hay forma de saberlo.