Cada vez que se habla de los sueldos de los fruta, vuelve la misma pregunta:
¿Están realmente justificados para el trabajo que realizan?
Las imágenes de políticos mirando el móvil, ausentándose de debates o incluso aparentando desinterés durante algunos plenos alimentan la frustración de muchos ciudadanos.
Y mientras millones de personas madrugan, cumplen horarios estrictos y viven pendientes de llegar a fin de mes, ver esas escenas genera una sensación difícil de ignorar.
La política debería ser un ejemplo de responsabilidad.
Porque cuanto mayor es el privilegio, mayor debería ser también la exigencia.
¿Están realmente justificados para el trabajo que realizan?
Las imágenes de políticos mirando el móvil, ausentándose de debates o incluso aparentando desinterés durante algunos plenos alimentan la frustración de muchos ciudadanos.
Y mientras millones de personas madrugan, cumplen horarios estrictos y viven pendientes de llegar a fin de mes, ver esas escenas genera una sensación difícil de ignorar.
La política debería ser un ejemplo de responsabilidad.
Porque cuanto mayor es el privilegio, mayor debería ser también la exigencia.