Sumar y Podemos: los despachos del Congreso acaban en el pasillo
La guerra interna de la izquierda parlamentaria ha dejado una imagen difícil de olvidar: pertenencias de diputados de Podemos apiladas en el pasillo de la Cámara Baja. Según los mensajes difundidos por la formación morada, Sumar habría sacado los enseres de sus despachos al estilo de un desalojo exprés, y Podemos ha pedido amparo a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y ha denunciado ante la Policía la entrada forzada a sus oficinas. El episodio, que llega después de meses de tensión entre los socios de coalición, se ha convertido en el símbolo definitivo del divorcio entre Yolanda Díaz y el partido de Ione Belarra.
Lo que dicen los implicados
Podemos sostiene que se han vulnerado sus derechos como grupo parlamentario y que se han tocado pertenencias personales y privadas. La denuncia ante la Policía y la petición de amparo a Armengol son los dos movimientos formales que ha emprendido la formación. Del lado de Sumar, la versión que circula apunta a que los diputados de Podemos ocupaban espacios que no les correspondían y que la retirada de enseres fue una consecuencia administrativa de esa situación. Ninguna de las dos partes ha ofrecido, por ahora, una explicación oficial cerrada.
El relato de la okupación, en clave irónica
La comparación con un desalojo ha sido inmediata. Hay quien ha señalado que Podemos denuncia una okupación cuando lleva años defendiendo la ocupación como fórmula legítima de acceso a la vivienda. La ironía ha corrido por ambos lados: desde los que ven en Sumar a unos okupas de despachos hasta los que recuerdan que Podemos llegó al Congreso prometiendo asaltar los cielos. La escena, con cajas y sillas en el pasillo, ha sido descrita como propia de una comunidad de vecinos en conflicto.
De la euforia de 2015 al pasillo
El contraste con el pasado es brutal. Podemos llegó a tener cinco millones de votos y a condicionar la agenda del Gobierno. Hoy sus diputados recogen sus cosas del suelo de un pasillo. La frase atribuida a Fernando Savater —«Podemos tuvo 5 millones de votos, no creía yo que hubiera tantos tontos en España»— resume el estado de ánimo de una parte del electorado. Otros análisis apuntan a que Sumar fue diseñado precisamente para retener ese voto y evitar que la derecha gobernara, lo que convierte a la formación de Díaz en un Podemos 2.0 con mejor prensa.
La guerra de facciones y el futuro de la izquierda
La pelea se lee también como un ajuste de cuentas entre dos culturas políticas: la de IU-PCE, que controla Sumar, y la de Podemos, que se queda sin espacio. Hay quien augura que Sumar acabará sufriendo el mismo desgaste que Podemos y que en unos años surgirá un Podemos 3.0. La pregunta que sobrevuela es si esta fractura beneficia a la derecha o si, por el contrario, la izquierda siempre encuentra la forma de reagruparse. Por ahora, lo único claro es que los muebles están en el pasillo.
El asunto sigue abierto: Podemos ha denunciado, Sumar no ha dado explicaciones públicas y Armengol no se ha pronunciado. La guerra entre los socios de coalición tiene un nuevo capítulo, y este se ha escrito con cajas y sillas en el pasillo del Congreso.