Trump renombra el Lago Ontario y amenaza con cambiar el Atlántico
El presidente de Estados Unidos ha ordenado cambiar el nombre del Lago Ontario a 'Lago América', justificando la medida con que Canadá es 'el peor país del mundo en términos comerciales'. No contento con eso, el magnate ha insinuado que podría renombrar también el Océano Atlántico o el Pacífico, con lo que la cartografía mundial podría sufrir un giro inesperado. La iniciativa, publicada por El Economista, ha desatado un aluvión de reacciones, desde la burla hasta el análisis geopolítico.
Un gesto de egolatría o una estrategia de distracción
Algunos analistas consideran que el movimiento es puro narcisismo, señalando que su presidencia ya es una de las más controvertidas de la historia reciente, aunque la competencia es dura. Otros, en cambio, ven una jugada maestra: mientras el mundo se fija en el cambio de nombre, Trump ejecuta sus verdaderas políticas por debajo de la mesa. La teoría del 'toreo' cobra fuerza: distraer al personal con ocurrencias mientras se hacen las cosas importantes.
No falta quien apunte a que debería haber elegido un lago más grande, como el Superior, para que el nombre 'América' tuviera más peso. Y también hay quien recuerda que Vox, tan severo con las extravagancias de la progresía, guarda silencio ante las ocurrencias del mandatario estadounidense.
En cualquier caso, la decisión ya está tomada, y el siguiente paso podría ser renombrar un océano entero. La comunidad internacional asiste atónita a un presidente que, en plena era de la información, juega con los mapas como si fueran un juguete.