Nigeria, última en esperanza de vida: 54,63 años
Nigeria es, según los datos del Banco Mundial, el país del mundo con menor esperanza de vida al nacer. La cifra de 2024, 54,63 años, es la más baja del planeta, por detrás incluso de Chad (55,24) o Sudán del Sur (57,74). La explicación no está donde muchos miran: la violencia –real, pero sobredimensionada– pesa menos que la mortalidad infantil, la gran asesina silenciosa.
La primera en la lista que nadie quiere liderar
El dato aparece en la serie actualizada del Banco Mundial de julio de 2024. Nigeria figura en último lugar, con 54,63 años, y solo hay que mirar la lista para ver que no es una cuestión de pobreza extrema: Somalia, con un Estado fallido y peores índices humanitarios, está en 58,97, más de cuatro años por encima. Tampoco es un problema de población: con 240 millones de habitantes, más de la mitad de la UE, Nigeria tiene recursos que otros países del Sahel solo sueñan.
La clave está en los menores de cinco años. Nigeria encabeza otra clasificación: 115,6 muertes por cada 1.000 nacidos, la más alta del planeta, por delante de Níger, Somalia o Chad. Que uno de cada nueve niños no llegue a los cinco años arrastra la esperanza de vida con una fuerza que ningún homicidio puede igualar.
El debate de fondo: gestión, demografía y un factor histórico incómodo
Hay quien sostiene que la alta mortalidad infantil es consecuencia de un sistema sanitario colapsado y de una natalidad descontrolada. Otros apuntan a un factor que pocos quieren mencionar: la oposición de la jerarquía católica al preservativo en África durante los años ochenta, una postura que habría alimentado décadas de embarazos no planificados y agravado la presión sobre un sistema de salud que ya iba con retraso.
Lo cierto es que Nigeria, con su petróleo y su tamaño, tiene menos excusas que sus vecinos. El cálculo es demoledor: con los mismos ingresos, otros países africanos han conseguido reducir la mortalidad infantil a la mitad. Nigeria sigue instalada en el furgón de cola.
Y la predicción, con reservas, es que no cambiará pronto. Reducir la mortalidad infantil no es un misterio: hace falta voluntad política, no tecnología de otra galaxia. Mientras la cifra de 115,6 por mil siga ahí, Nigeria será el país donde la vida pesa menos. Y no por falta de datos, precisamente.