Por qué las ucranianas piden no abrir la frontera a los hombres
En mitad de la guerra, la petición suena a contrasentido: justo cuando una parte de los varones reclama salir del país, son las propias mujeres las que se oponen. Una encuesta callejera difundida por el medio ucraniano Strana, grabada en Lviv, muestra a todas las jóvenes consultadas pronunciándose en contra de abrir los pasos fronterizos a los hombres. El argumento no es patriótico, es de autoprotección. «Si estos chicos se van, movilizarán a las mujeres», declaran.
Los hombres que aparecen en el mismo vídeo opinan lo contrario. Quieren salir. Ninguna de las encuestadas comparte esa postura, y la explicación resulta pragmática: si no quedan varones en edad militar, el reclutamiento apuntará a ellas.
El asunto ha encendido la discusión pública en español. Hay quien acusa a esas mujeres de cobardía o traición, y hay quien sostiene que la movilización femenina es inevitable y que impedir la salida de los hombres solo retrasa lo ineludible. Entre medias, una dosis de cinismo que incomoda: mientras las encuestadas hablan del miedo a acabar en el frente, sus críticos responden con descalificaciones que no invitan al análisis.
Lo curioso del debate es la premisa compartida. Nadie cuestiona que, si los hombres salen, las mujeres ocuparán su lugar en las trincheras. La pregunta queda flotando: ¿estaría el Estado ucraniano dispuesto a asumir esa factura antes de mover ficha con sus propias ciudadanas? Por ahora, la respuesta de las protagonistas es clara: mejor que no abran la frontera.