Sin camiones no hay blitzkrieg: la logística que derrotó a Alemania
En el verano de 1944, dos ofensivas aliadas casi simultáneas desvelaron la herida profunda de la Wehrmacht: no era la falta de tanques, sino de camiones. Normandía y Bagration barrieron a unas unidades alemanas que, en más de un 80%, se movían a pie o a caballo. Alemania no perdió en el campo de batalla: perdió en la carretera.
Las cifras de la derrota
EE.UU. y Canadá produjeron más de dos millones de camiones; Reino Unido, más de 500.000. La URSS recibió 460.000 de los aliados y fabricó otros 500.000 GAZ y ZIL, más simples de reparar. Alemania apenas ensambló 340.000, de mecánica más compleja y con el combustible racionado. Sin petróleo rumano ni pozos caucásicos, la movilidad era un lujo.
Guerra relámpago sin ruedas
En 1941, la URSS tenía tanques pero escasa motorización. En 1944, atacó con 1,6 millones de soldados y 300.000 camiones, mientras EE.UU. desembarcó con unidades al 100% motorizadas. La capacidad de reacción alemana era mínima: una coordinación de Overlord y Bagration que la dejó sin reservas. Quienes defienden que Moscú o Stalingrado lo decidieron antes olvidan un dato: sin camiones, ninguna conquista era sostenible. Napoleón entró en Moscú y le sirvió de poco.
La duda que queda
¿Fue decisiva la ayuda aliada a la URSS? Sin los 460.000 camiones del préstamo, la contraofensiva soviética de 1944 habría sido otra. La historia no tiene contrafactuales, pero los números sí: 340.000 camiones alemanes contra millones aliados. El final estaba escrito.