Bebé de cinco meses, grave tras ataque de un perro PPP en Abanilla
El pasado 30 de marzo, un bebé de cinco meses fue ingresado de gravedad en Alicante tras sufrir el ataque de un perro en Abanilla, Murcia. El animal, inscrito en el registro municipal de perros potencialmente peligrosos y con toda la documentación en regla, mordió al menor en la cabeza. El suceso reabre el debate sobre la eficacia de un sistema que, a juzgar por los hechos, no evita tragedias.
El registro PPP: un sello de goma
Que un perro esté registrado como potencialmente peligroso no implica que su dueño tenga el criterio necesario para manejarlo. En este caso, el animal cumplía con la burocracia, pero eso no impidió el ataque. La pregunta es si el registro sirve para algo más que para generar una falsa sensación de seguridad. En el Reino Unido, tras la prohibición de los perros XL bully, al menos seis personas murieron en ataques de esta raza en los doce meses posteriores a la norma. La legislación no funciona, según reconocen las propias víctimas.
Dueños, no perros
El perfil del responsable suele ser el mismo: personas que tratan a un animal de gran tamaño y con instinto depredador como si fuese un juguete. En zonas rurales, es habitual ver a niños pequeños paseando solos con perros sin correa. Cuando ocurre una desgracia, la culpa se reparte entre el animal y el dueño, pero el sistema judicial rara vez impone consecuencias económicas serias. Algunos dueños, ante un primer incidente, optan por sacrificar al animal para evitar males mayores, una decisión dolorosa pero sensata.
La respuesta pendiente
Mientras tanto, el bebé continúa ingresado y los vecinos de Abanilla conviven con el temor a que se repita una historia que ya se ha visto demasiadas veces. La solución no pasa solo por endurecer los registros, sino por exigir responsabilidades reales a los propietarios y, en casos extremos, plantearse si ciertas razas tienen cabida en entornos urbanos o familiares.
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