Un millón a los 20 años: la lotería como examen financiero
Un ex alumno ha ganado un millón de euros en el sorteo de diciembre. Después de impuestos, la cifra se queda en 960.000 euros. A los 20 años, esa cantidad puede ser una oportunidad o una condena: la historia está llena de casos de ganadores que acaban en la ruina.
El patrón del derroche
Quienes han visto demasiados casos de éxito rápido no dan un duro por él. Deportivos, fiestas y malas compañías son el guion más previsible. El pesimismo se sustenta en datos: la mayoría de los premiados de lotería dilapida su fortuna en un plazo inferior a cinco años. No hay un estudio oficial, pero la casuística acumulada es abrumadora.
La vía del rentista
Frente a esa corriente, existe la opción de la renta fija. Un caso cercano al debate: una persona que recibió 600.000 euros los metió en fondos de bonos y obtiene 1.500 euros al mes. Esa rentabilidad, en torno al 3% anual, permite vivir sin trabajar, aunque con prudencia. Con 960.000 euros, la cifra sería aproximadamente 2.400 euros mensuales, suficiente para no volver a preocuparse por un sueldo.
La duda es si un joven de veinte años, sin formación financiera, elegirá la cuenta de resultados o la cuenta corriente. La mayoría opta por lo segundo, y los analistas que predijeron bancarrota parece que van a acertar. Pero si el joven escucha el consejo de invertir, habrá dado una lección de economía superior a la de muchos profesionales.
El tiempo lo dirá. La lotería solo da dinero; lo que haga con él ya es otra historia.