Un millón y medio de hogares temen perder su casa por impagos
¿Cuántas familias españolas están hoy a un recibo de quedarse sin techo? Un millón y medio, según el informe que Provivienda ha presentado con financiación del Ministerio de Derechos Sociales. No es una encuesta de percepción. Casi el 30% de las familias ya vive en situación de exclusión residencial, y la escalada de precios ha dejado de ser un problema exclusivo de los bolsillos más flacos. El cóctel lo conocemos todos: alquileres e hipotecas por las nubes, salarios estancados.
¿Qué dice el informe de Provivienda sobre la vivienda en España?
El estudio cifra en
5,5 millones los hogares en exclusión residencial, el 29,5% de las familias. De ellos, casi cuatro millones caen en pobreza severa relativa después de pagar su casa. Dos tercios son hogares pobres, pero ahí no acaba la cosa: hay
472.000 hogares entre el cuarto y el sexto decil de ingresos, esa franja que cualquiera llamaría clase media.
La tendencia tampoco invita al optimismo. En solo dos años, el porcentaje de hogares que queda bajo el umbral de pobreza severa relativa tras cubrir su vivienda pasó del
15% en 2019 al 17,4% en 2021. Entre los hogares pobres, la exclusión alcanza al 74%. Pagar la casa se ha convertido, en la práctica, en la vía más rápida para engrosar las estadísticas de pobreza.
Alquilar dispara el riesgo de pobreza severa
Ser propietario o inquilino cambia por completo la ecuación. El
11,3% de los hogares con hipoteca queda en pobreza severa tras pagar su vivienda; entre quienes alquilan, la cifra repunta hasta
casi el 40%. Si la medida es el sobreesfuerzo económico, la brecha se ensancha todavía más: 9% frente a 47,5%. Casi la mitad de los inquilinos paga más de lo que debería.
El diagnóstico se ceba en las rentas más bajas —siete de cada diez hogares que alquilan—, pero ya no es exclusivo de ellas: tres de cada diez hogares con ingresos intermedios destinan a la vivienda más del 30% recomendado por los organismos especializados. La causa tiene nombre para el informe: lo que llama un «emergente proceso de turistificación» ha disparado los precios del alquiler, mientras la oferta protegida es residual:
la vivienda social en alquiler apenas representa el 2,5% del parque, frente al 9,3% de media europea. La demanda, entretanto, no para: del 13% al 16% entre 2011 y 2021.
¿Cuánto tarda un banco en ejecutar una hipoteca impagada?
Aquí el relato catastrofista choca con lo que sostienen algunos foreros. Según uno de ellos, la ley hipotecaria cambió tras 2008 y hoy un banco no puede arrancar la ejecución hasta que pasa
un año entero de impagos; antes bastaban tres cuotas. Añade que la proporción de deuda respecto al principal pesa en la decisión de ejecutar y que lo habitual es que la entidad ofrezca antes refinanciaciones, carencias o incluso quitas. En el foro hay quien pide que se aporten las diferencias exactas, porque no todos lo dan por hecho.
Eso no significa que salga gratis, avisan quienes dicen haber pasado por ello: durante ese año la deuda se dispara con los intereses de demora, hasta el punto de que el valor de subasta rara vez tapa el agujero. Y la deuda no se extingue con la casa: se sigue arrastrando. La protección al hipotecado, en la práctica, convive con una trampa que crece cada mes de retraso.
Los problemas que van más allá del recibo
El informe no mide solo dinero.
Seis de cada diez familias arrastran algún problema de vivienda —el INE lo cifra en el 42,7%—, y el mapa de ese malestar es variado: un 20,6% se queda por debajo del umbral de pobreza extrema después de pagar la casa, un 8% sufre problemas de entorno, un 5% de habitabilidad y un 4% de inseguridad. Entre los más graves: alquilar sin contrato, mudarse varias veces por impagos o haber pasado por un desahucio.
El umbral que se usa para medir la pobreza extrema es llamativo: 561 euros para un hogar unipersonal o 364 euros por persona en una familia de dos adultos y dos niños. Quien cruce esa línea después de pagar la vivienda ya no está apretado. Está fuera.
El seguro de impago no es gratis ni es eterno
En el otro lado del mercado, los arrendadores se protegen con seguros de impago de rentas, argumento que se esgrime para no bajar precios. El razonamiento que se repite es sencillo: ninguna inversión está libre de riesgo. El problema llega si la morosidad se dispara de verdad, porque entonces las aseguradoras subirán primas, recortarán coberturas o directamente se esfumarán. Un forero cuenta que ya ocurrió con un seguro de desempleo contratado con una caja: se lo cancelaron con un aviso a 60 días y le devolvieron la cuota.
Y mientras unos calculan coberturas, un forero señala al Banco Central Europeo, que según él lleva tiempo advirtiendo a la banca española de que provisione ante la avalancha de impagos que ya se empieza a notar. Cada mes que pasa, más hipotecas variables ajustan su cuota.
No hay una cifra que resuma mejor el momento: un millón y medio de hogares hacen cuentas cada mes con la calculadora en la mano. El resto es relato.