EEUU reclama al FBI informes sobre los vínculos de Zapatero con Maduro
Una petición de información desde Washington al FBI sobre los vínculos del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con el régimen de Nicolás Maduro y su relación actual con Pedro Sánchez ha bastado para reabrir una de las heridas mal cerradas de la política española. El asunto llega por la vía de una publicación en redes que atribuye a EEUU el requerimiento, sin que en el material que circula se identifique el organismo oficial concreto que lo formula ni el cauce formal del mismo. Es decir, la noticia se sostiene sobre una filtración, no sobre un documento.
A partir de ahí, el análisis se bifurca. Unos leen la maniobra como el arranque de una ofensiva judicial real contra el expresidente; otros, como un movimiento más de la guerra híbrida entre Washington y los Gobiernos que orbitan alrededor de Caracas. Y una tercera corriente, la más cínica, sostiene que el FBI tiene asuntos más urgentes entre manos —empezando por su propia credibilidad— como para ponerse a perseguir a un exjefe de Gobierno europeo retirado.
Qué se sabe de la petición de información al FBI
El material que ha activado la conversación es escueto: una publicación que afirma que EEUU ha solicitado al FBI información sobre Zapatero por sus vínculos con Maduro y por su relación actual con Pedro Sánchez. No hay resolución, no hay expediente, no hay nombre del organismo requirente. Esa ausencia de soporte documental es, precisamente, lo que divide las lecturas.
Hay quien recuerda que el FBI lleva tiempo acumulando material del caso Epstein sin que se haya publicado nada concluyente, y que su nuevo director mantiene una relación política estrecha con la Administración Trump. Con ese precedente, la petición sobre Zapatero se interpreta en clave interna estadounidense: como gesto hacia dentro, no como acto de justicia.
La otra mitad del argumento es geopolítica. Se sostiene que España, por su posición en el mapa y por su peso en la UE, no puede quedar fuera de las conversaciones sobre el futuro de Venezuela. Y que quien mueve esos hilos no lo hace por escrúpulos democráticos.
El eje Venezuela-República Dominicana y el dinero que se mueve
Uno de los hilos argumentales más repetidos apunta al corredor financiero entre Venezuela y la República Dominicana. Se describe ese circuito como una ruta por la que circulan recursos opacos, con la isla caribeña funcionando como plaza de paso. Es una tesis que aparece formulada como sospecha, no como hecho probado, y que se apoya en investigaciones periodísticas sobre paraísos fiscales y políticos investigados en la zona.
En paralelo, se menciona que la ONU estaría salpicada por tramas de narcotráfico y financiación irregular. Conviene subrayar que se trata de afirmaciones que circulan sin respaldo documental en el material disponible y que, por tanto, no pueden presentarse como hechos.
Lo que sí es un hecho es el tono: la conversación no va de ética, va de poder. Se describe a Zapatero como un operador que ha perdido la perspectiva global por exceso de ambición, y se compara su situación con la de otros exdirigentes que acabaron señalados por la justicia de EEUU.
La conexión Epstein y el doble rasero de Washington
La otra pata del asunto es la comparación con el caso Epstein. Se argumenta que si Washington quiere información sobre redes de influencia y financiación opaca, tiene en casa un expediente mucho más grueso. Se cita la declaración del nuevo director del FBI afirmando que Epstein se suicidó, y se recuerda que el Departamento de Justicia habría avisado a Trump de que su nombre aparece en los papeles del financiero.
El hermano de Epstein ha declarado públicamente que no se suicidó y que tenía información perjudicial sobre Trump. Son declaraciones, no pruebas. Pero alimentan la tesis de que la petición sobre Zapatero no responde a una prioridad judicial, sino a una conveniencia política.
En ese marco, la pregunta que sobrevuela es por qué unos expedientes se activan y otros se archivan. Y por qué el interés por las redes de influencia parece selectivo según el pasaporte del investigado.
El frente interno: Sánchez, Feijóo y el desgaste del relato
La petición de información al FBI también se lee en clave doméstica. Se sostiene que el caso salpica a Pedro Sánchez por su relación actual con Zapatero, y que la oposición tiene ahí un filón. La respuesta más repetida es que la culpa es del PSOE y del PP por igual, en una formulación que resume el desgaste de los dos grandes partidos.
Hay quien pide fuentes alternativas a la información publicada, y quien directamente descarta que el asunto tenga recorrido judicial. La expectativa de ver a Zapatero en una prisión estadounidense se formula como deseo, no como pronóstico.
Lo que queda claro es que el asunto funciona como caja de resonancia de un malestar más amplio: el de una parte del electorado que no cree que las instituciones españolas vayan a mover un dedo contra un expresidente de su propio partido.
El punto donde el análisis se atasca es siempre el mismo: si la petición existe, quién la firma y con qué objeto. Sin documento, todo lo demás es interpretación. Y con documento, probablemente tampoco se sabría.