Airbnb: 1.300€ de luz para minar criptomonedas y ganar 100.000$
La noticia circula con un titular que parece sacado de un manual de emprendimiento exprés: un inquilino de un alquiler vacacional instaló una estación de carga para su coche eléctrico y montó una granja de minería con diez ordenadores. El resultado, según el relato que se ha difundido, fue una ganancia de 100.000 dólares en criptomonedas y una factura eléctrica de casi 1.300 euros que la propietaria descubrió al revisar las cámaras exteriores de la vivienda. La historia tiene todos los ingredientes para viralizarse: cifras redondas, un supuesto pelotazo y un final feliz donde el inquilino, supuestamente, habría pagado sin rechistar. Pero cuando se rasca un poco, el relato se deshilacha.
El cálculo que no cuadra: 1.300 euros frente a 100.000 dólares
La primera grieta aparece en la aritmética. Con 1.300 euros de electricidad, y suponiendo un precio de 12 céntimos el kilovatio hora, se compran unos 10.000 kWh. Si el consumo se repartió a lo largo de tres semanas, eso equivale a mantener encendida una potencia constante de 20 kW las 24 horas del día. Traducido a ordenadores, cada equipo tendría que haber consumido 2 kW de forma sostenida, el doble de lo que ya se considera una exageración para un PC de minería. Con esa carga térmica, el apartamento habría funcionado como una sauna. Y no es solo una cuestión de calor: la potencia contratada de una vivienda normal rara vez supera los 4,5 kW, insuficiente para semejante despliegue. La conclusión que se impone es que, o los números están mal, o la historia omite la mayor parte del consumo real.
¿Cuánto se gana minando criptomonedas con diez ordenadores?
La segunda grieta es el beneficio. Minar criptomonedas es un juego de suma cero: lo que uno gana, otro lo pierde en forma de coste energético y depreciación del hardware. Con una tarjeta gráfica de gama alta, el ingreso diario se ha desplomado hasta cifras que no llegan ni al dólar. Hace años, con una RTX 3090, se podían sacar entre 15 y 20 dólares al día; hoy, con una hipotética RTX 5090, el retorno es una ruina. Para generar 100.000 dólares en tres semanas harían falta cientos de máquinas especializadas, una inversión de millones y una infraestructura eléctrica industrial. Diez ordenadores en un piso no llegan ni de lejos. Quien sostiene que el inquilino ganó esa cantidad está vendiendo una fantasía, probablemente sin querer.
La versión oficial y el escepticismo del foro
El relato original procede de un medio tecnológico y ha sido recibido con una mezcla de burla y desconfianza. La mayoría de los comentarios apuntan a que la noticia es un invento o, en el mejor de los casos, una exageración publicitaria. Algunos señalan que las cámaras instaladas en el exterior de la vivienda ya plantean dudas legales, y que la cifra de ganancias es incompatible con el consumo declarado. La historia encaja mejor como propaganda del sector cripto que como caso real. La propia estructura del relato —final feliz, cifras redondas, ausencia de detalles verificables— invita a sospechar.
El precio de la luz y la potencia contratada: el dato que falta
Hay un detalle que la noticia no aclara y que resulta clave: la potencia contratada en la vivienda. Sin ese dato, cualquier cálculo es especulación. Una casa normal tiene entre 3,5 y 4,5 kW. Para sostener diez equipos mineros haría falta bastante más. Si el inquilino logró su objetivo, tuvo que contratar una potencia industrial o recurrir a algún tipo de fraude. La factura de 1.300 euros, en cualquier caso, no cuadra con un consumo de 20 kW durante tres semanas. A 12 céntimos el kWh, ese consumo costaría bastante más. La historia, tal como se cuenta, no se sostiene.
La anécdota tiene su gracia: un tipo que convierte un alquiler vacacional en una granja de minería y sale de rositas. Pero los números no acompañan. Ni el consumo, ni el beneficio, ni la potencia contratada encajan. La próxima vez que alguien te cuente que se forró minando criptomonedas en un Airbnb, pídele la factura de la luz. Y la calculadora.