El Teide tiembla y nadie sabe si es un aviso o un ruido de fondo
¿Va a entrar en erupción el Teide? La pregunta circula desde que un enjambre sísmico sacudió la zona de Las Narices del Teide y Boca Tauce, con temblores de magnitudes entre 0,7 y 1,4 y profundidades de 9 a 12 kilómetros. En paralelo, se convocó al comité científico de Pevolca y las señales se compararon con las que precedieron a la crisis del volcán de La Palma. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aparece en la conversación por la vía del sarcasmo: hay quien sostiene que dejó sin reconstruir las viviendas destruidas en La Palma, de modo que una hipotética erupción en Tenerife solo podría quemar contenedores. La ironía es el envoltorio; el fondo es una discusión seria sobre riesgo volcánico, gestión pública y memoria de lo ocurrido en la isla vecina.
Qué dicen los datos del Instituto Geográfico Nacional
Los registros del IGN muestran un repunte de actividad en la zona de Las Narices del Teide y Boca Tauce, con sismos de baja magnitud (entre 0,7 y 1,4) y profundidades de 9 a 12 kilómetros. Muchos de esos eventos no se han podido localizar y no aparecen en el catálogo, aunque la señal indica movimiento. La estación CCAN ha fallado y la que se ha puesto en línea está más lejos, lo que complica el seguimiento. Los GPS, por ahora, no muestran deformación apreciable.
La comparación con La Palma es inevitable. En 2021, la erupción del Tajogaite pilló a la isla con el paso cambiado y la gestión posterior dejó a miles de personas en un limbo administrativo. De ahí que cualquier temblor en
Canarias active la memoria colectiva. Pero no todos los enjambres terminan en erupción: la mayoría se quedan en ruido de fondo.
Qué pasó con las viviendas de La Palma
La reconstrucción de La Palma sigue sin cerrarse. A finales de 2025, entre 110 y 115 familias continuaban en casas contenedor o viviendas de madera en municipios como Los Llanos de Aridane. Algunas de esas unidades se han empezado a retirar por no considerarse viviendas dignas para el largo plazo, pero siguen siendo la realidad de muchos. Hay quien sostiene que los propietarios han recibido subvenciones por el valor de mercado de la casa, el suelo y la construcción, libres de impuestos, y que además conservan la propiedad del terreno. Otros responden que el suelo es nuevo y que la burocracia ha convertido la ayuda en un laberinto.
El resultado es un agravio comparativo que planea sobre cualquier debate volcánico en Canarias. Si en La Palma, con una erupción confirmada y 85 días de lava, la reconstrucción sigue a medias, ¿qué pasaría en Tenerife, con más población y más infraestructura en riesgo?
El riesgo volcánico en Tenerife: densidad de población e infraestructuras
El científico del INVOLCAN Pedro Hernández lo resumió con una frase que se repite: el riesgo volcánico en Tenerife es «uno de los mayores del planeta». No por la frecuencia de las erupciones, sino por la densidad de población e infraestructuras. La isla tiene el Teide en el centro y la costa prácticamente construida. Cualquier evento explosivo, aunque improbable, obligaría a evacuar un radio de unos 10 kilómetros alrededor del volcán.
El Teide es un volcán joven, con unos 150.000 años. En época histórica, desde el siglo XVI, sus erupciones han sido de tipo estromboliano, relativamente pacíficas. La última erupción explosiva de tipo subpliniano ocurrió hace unos 2.000 años y dejó como prueba la Montaña Blanca. Dos mil años no es nada en términos geológicos, pero tampoco es mañana. La clave está en si el próximo episodio será basáltico y tranquilo o explosivo y problemático.
El comité científico de Pevolca y la gestión de la alerta
La convocatoria del comité científico de Pevolca ha sido interpretada por algunos como una señal de que algo se mueve. Otros recuerdan que estos comités se reúnen con regularidad y que su función es evaluar, no alarmar. La crítica más repetida apunta a la comunicación: se ha dicho por activa y por pasiva que mientras la gente no perciba nada, no hay problema. Ahora se ha sentido un sismo en una zona que nada tiene que ver con la actividad inusual reciente, y la percepción cambia.
Hay quien sostiene que el IGN cuenta ahora con personal competente y que no volverá a caer en el «nuncapasanadismo» que se atribuye a la gestión previa a la erupción de La Palma. Otros advierten de que la información buena en materia de volcanes no siempre viene de los canales oficiales y que la población debe prepararse, no relajarse. La discusión sobre si hablar de «nueva normalidad» es correcto o una irresponsabilidad sigue abierta.
El contexto: una isla pendiente de la borrasca y de la calima
Mientras el Teide tiembla, la vida en Canarias sigue su curso. La borrasca Pedro entra al día siguiente y una calima espesa cubre el archipiélago. La coincidencia de fenómenos meteorológicos y actividad sísmica alimenta todo tipo de teorías, desde las ondas del Carnaval hasta la maldición de Franco. La más repetida, con diferencia, es la que señala que el Teide siempre está rugiendo y nunca pasa nada. Hasta que pasa.
La pregunta de fondo no es si el Teide entrará en erupción mañana, sino si Canarias está preparada para cuando lo haga. La respuesta, a la vista de lo ocurrido en La Palma, no invita al optimismo.
Al final, la única certeza es que el Teide sigue ahí, en el centro de la isla, y que los temblores no van a desaparecer. Si algún día despierta del todo, ya veremos quién tiene el traje ignífugo y quién se queda mirando.