El salario medio compra hoy menos pollo, aceite y oro que en 2014
El salario medio bruto en España ha pasado de 1.904 euros en 2014 a 2.245 euros en 2022, un 18% más. Sobre el papel, una mejora sustancial. Sin embargo, cuando ese sueldo se convierte en unidades de bienes concretos —kilos de pollo, litros de aceite, gramos de oro o metros cuadrados de vivienda— la fotografía cambia de signo. En la mayoría de los productos analizados, el trabajador medio de hoy compra menos que el de hace una década. La paradoja no es menor: la nómina crece, pero la cesta se encoge.
El ejercicio, planteado como una comparación directa entre el salario de 2014 y el de 2022 usando precios de folletos de supermercado de ambos periodos, arroja un patrón consistente. No se trata de un producto aislado ni de una coyuntura puntual. Es una tendencia que atraviesa alimentación, energía, vivienda y hasta activos refugio como el oro.
Pollo, manzanas y naranjas: la cesta básica se encarece
El caso más llamativo es el de la pechuga de pollo. Con el salario mínimo de 2014 (645 euros) se podían comprar 129 kilos a 4,99 euros el kilo. En 2025, con el SMI en 1.180 euros y el pollo a 7,29 euros, la cifra sube a 161 kilos. Es la excepción: el pollo es más accesible hoy para quien cobra el salario mínimo. Pero al usar el salario medio, el resultado se invierte: de 381 kilos en 2014 se pasa a 307 kilos en 2025, un 19% menos.
Las manzanas y las naranjas siguen el mismo camino. Con el SMI, se pasó de 758 kilos de manzanas en 2014 a 637 en 2025, y de 1.433 kilos de naranjas a 1.242. Con el salario medio, la pérdida es aún más acusada. El patrón se repite en los huevos: de 1.277 docenas en 2014 a 883 en 2024, un 30% menos.
El aceite de oliva: de 521 litros a 280
El aceite de oliva virgen extra Carbonell es otro de los productos analizados. En 2014, el salario medio permitía comprar 521 litros a 3,65 euros. En 2025, con el precio en 7,99 euros, la cifra cae a 280 litros. La pérdida supera el 46%. Incluso ajustando el cálculo a precios de oferta (2,43 euros en 2014 y 5,33 euros en 2025), la comparativa no cambia: de 783 litros se pasa a 421.
El diésel también refleja el deterioro. En 2014, el salario medio compraba 1.420 litros a 1,34 euros. En 2025, con el precio en 1,70 euros, se compran 1.320 litros. La caída es menor, pero confirma la tendencia.
Vivienda y oro: los activos que más se han revalorizado
En Madrid, el salario medio pasó de 26.500 euros en 2014 a 31.200 en 2022. El precio del metro cuadrado, según Idealista, subió de 2.800 a 3.750 euros. Resultado: de 9,5 metros cuadrados comprables con un año de salario se ha pasado a 8,3. La vivienda se ha convertido en el bien que más ha tensionado el poder adquisitivo.
El oro ofrece la comparación más extrema. En 2014, el salario medio equivalía a 61 gramos (a 31 euros el gramo). En 2025, con el oro a 90 euros, solo alcanza para 25 gramos. Menos de la mitad. La economía, dicen algunos, va como un cohete; otros ven en estos datos la prueba de que el cohete lleva años perdiendo altura.
El debate sobre el IPC y los salarios netos
Una parte del análisis sostiene que estas comparaciones producto a producto son engañosas porque no ponderan el gasto real de una familia. Para corregirlo, se propone usar el IPC acumulado o construir un índice propio con ponderaciones por categorías: alimentación, suministros, vivienda, ropa y ocio. Otra corriente advierte de que el IPC oficial puede estar manipulado en su composición y ponderaciones, lo que obligaría a trabajar con precios reales de folletos y supermercados.
Hay quien añade una capa más: la diferencia entre salario bruto y neto. Un aumento de 100 euros en el bruto puede quedarse en algo más de 50 en el neto, lo que agrava la pérdida de poder de compra. Con salarios netos estimados de 1.600 euros en 2014 y 1.738 en 2025, la pechuga de pollo comprable cae de 320 a 238 kilos.
El cálculo completo, desglosado producto a producto y con todas las fuentes de precios, deja una diferencia que sorprende incluso a quienes siguen estos datos de cerca.
¿Qué pasó con el pollo y los huevos?
El pollo es el único bien analizado que se ha abaratado en términos relativos. La mejora en la productividad de la cría avícola —se menciona un salto en la eficiencia del sector— explicaría por qué el pollo y los huevos han resistido mejor que otros alimentos. Aun así, los huevos han subido un 70% en el periodo, pasando de 1,49 a 2,54 euros la docena.
La pregunta que sobrevuela es si estas comparaciones sirven para medir el poder adquisitivo real o si son un ejercicio de aritmética selectiva. Los datos no mienten, pero tampoco explican por sí solos por qué la percepción de empobrecimiento convive con subidas salariales nominales.
Con estos diferenciales, la pérdida de poder de compra del salario medio frente a 2014 parece difícil de discutir. Lo que no está claro es cuánto de esa pérdida se recuperará si la inflación se modera. La predicción más prudente: mientras los salarios crezcan por debajo de los precios de los bienes básicos, la brecha seguirá ahí, visible en cada folleto del supermercado.