Un piso que ronda los 67 m² en Náquera busca comprador por 90.500
Un anuncio de 67 metros cuadrados según el propio anuncio, en Náquera, municipio de la provincia de Valencia, sale al mercado por 90.500 euros. No es una tasación pericial: es el punto medio del rango que el propio vendedor atribuye a Idealista para una
vivienda «de estas características» en su zona, entre 72.000 y 115.000 euros. Su objetivo declarado es vender, coger el tren y mudarse a Navarra, tierra de su familia paterna. El detalle incómodo es que el precio se apoya en una referencia de portal y no en el valor que le atribuyen quienes conocen la zona.
De 90.500 a 82.445 y de vuelta a 86.000
El precio no ha dejado de moverse. Arrancó en 90.500 euros y después bajó a 82.445, con un argumento más emocional que comercial: «lo vendemos, queremos pirarnos de aquí». El propio vendedor reconocía entonces que la operación le parecía
una locura y que solo podía sostenerla con la ayuda precaria de su compañera.
Poco después el anuncio volvió a subir, esta vez a 86.000 euros, con una fecha clavada en el calendario: el 25 de septiembre, día en que pretende entregar la entrada del piso y poner rumbo a Iruña. Tres precios distintos en un mismo anuncio, todos muy por encima de lo que los participantes consideran su valor real.
¿Qué se vende exactamente en Náquera?
El anuncio describe dos habitaciones y su autor insiste en que se vean en el vídeo. Deja lavavajillas y lavadora, un split de aire acondicionado inverter y tarima flotante, según sus propias palabras. Hay quien ha revisado el anuncio y sostiene lo contrario: que por las fotos solo se distingue una habitación y que, con una sola, el inmueble deja de ser un piso de dos dormitorios. La duda no es cosmética. Quien busca dos habitaciones descarta el anuncio de un vistazo; quien busca una, no paga el precio de dos.
En el capítulo vecinal, el vendedor detalla que el tercero lo ocupa una familia joven llegada de Valencia, el sexto unos propietarios alemanes que lo usan como segunda residencia, el cuarto pertenece a una tía suya y está alquilado, y que solo el primero y el quinto llevan años sin aportar cuotas a la comunidad. Su tesis es que la ley de propiedad horizontal les obliga a pagar y que, si no lo hacen, se les embarga de la cuenta.
Fotos a oscuras, un vídeo y una botella de aceite
La crítica más repetida no va contra el precio, sino contra la presentación. Luz natural, la casa recogida y las fotos tomadas desde las esquinas para ensanchar el espacio: ese es el manual que se le ha repetido una y otra vez. Varias imágenes están casi a oscuras y en otras aparece el inmueble desordenado. También se ha pedido retirar el vídeo, porque muestra la vida privada del propietario y a un posible comprador no le aporta nada.
El inventario que se queda en el piso tampoco ayuda. Dejar gafas de sol y trastos varios no es un argumento de venta; acumular botellas de gas, radiadores eléctricos y un hornillo enchufado a bombona no transmite la idea de una cocina equipada. Como curiosidad, una botella de aceite de cocina olvidada junto al gel del baño dio para más comentarios que la superficie útil. Hay incluso quien ironiza con que la colección de libros y el deshumidificador de bolsillo revalorizan el conjunto.
¿Cuánto vale de verdad un piso así en Náquera?
Las referencias que manejan los participantes apuntan bastante por debajo del anuncio. Se ha señalado un piso reformado, con más metros y en la misma zona, por menos dinero; hay estimaciones de 35.000 y 25.000 euros, ofertas verbales de 10.000 y una horquilla que sitúa el umbral de las primeras llamadas en los 50.000-60.000. La predicción más repetida es que por encima de 50.000 no llamará nadie.
Frente a eso está el argumento del propietario, que se apoya en la estadística de portales. La brecha entre lo que dice un precio medio publicado y lo que un comprador está dispuesto a firmar en un piso de estas características, con la comunidad en conflicto y con una presentación mejorable, es exactamente la distancia que separa un anuncio de una venta. El desglose de comparables que circula en la conversación deja la diferencia en un margen que, según los participantes, sorprende, y no a favor del vendedor.
Navarra, el tren y una casa de 25.000 euros
El destino está decidido antes que la venta. El propietario persigue una casa en un pueblo de Navarra que estaba en 30.000 euros y se rebajó a 25.000 en los últimos días. Su plan es ver dos o tres más por si falla, hacer el viaje en tren, dar la entrada si alguna le convence y volver con las llaves de este piso ya entregadas. Quiere repartir el riesgo en varias casas, dice, y no jugárselo todo a una carta.
Entre tanto, la venta sigue parada y el vídeo continúa colgado. Con el anuncio en 86.000 euros y los comparables de la zona que citan los participantes rondando la mitad, la operación depende de un comprador dispuesto a pagar bastante más de lo que marcan los anuncios parecidos. Y ese comprador, de momento, no ha llamado.