Vuelve la AEMET: el verano más caluroso en 150 años!

Vuelve la AEMET: el verano más caluroso en 150 años!
Sequías ha habido siempre, pero llovía más en el periodo estival. Los atlas agroclimáticos con sus estaciones meteorológicas lo confirman

Nadie ha puesto en duda que eso!?.

Pero ¿A que ningún viejo te dice que había tantos olas de calor como este verano?
Olas de calor de jueves, viernes y sábado, con previsiones de 38° y al final se quedaban en 34°, así de memoria han calificado al menos 3 olas de calor por aquí.
 

En mi tierra todos los años había dos o tres nevadas y la nieve duraba una semana. La última década no ha nevado más que dos años.
Las medias de temperatura son datos oficiales y muestran una clara tendencia alcista.
 
En mi tierra todos los años había dos o tres nevadas y la nieve duraba una semana. La última década no ha nevado más que dos años.
Las medias de temperatura son datos oficiales y muestran una clara tendencia alcista.

Y en su tierra sabe usted cómo hacía hace 100, 2000, o 50.000 años??
 

Pues cuéntanos qué tal has dormido este veranito.

Pero no mientas, picarón.

Ánimo!!!
 
(mensaje citado en revisión)
Margen para manipular los datos existen todos los que quieras. Por ejemplo, si instalas los medidores más cerca del suelo que en altura te aumenta la temperatura. Al final es un tema de credibilidad, y yo de esta gente ya no me creo nada.
 
Hoy mismo el calor es asfixiante al mediodia y en la meseta norte todo está muy seco. Las ovejas levantan el povo por donde pasan y no hay casi pasto.
La opinión de todo anciano, muchos de los cuales ya no están entre nosotors es clara: el tiempo ha cambiado. Los veranos se alargan, los episodios de calor abrasador son más frecuentes y las lluvias más escasas en un periodo largo que va desde finales de Mayo hasta Octubre. De momento aunque hay inviernos secos, el invierno nos salva con unas lluvias a veces históricas. Las capas freáticas y los embalses son de momento la salvación para esos periodos tan dilatados. Pero el dia que se aunen el invierno excepcionalmente seco con la primavera y el verano puede ser muy acuciante y apocalíptico.
En España deberíamos aumentar la capacidad de embalse en un 50-70%. En las zonas de DANA habituales además por seguridad y ahorro económico (minimizar pérdidas por daños).
Necesitamos un plan hidrológico como el de antaño.
 
Este año en Madrid no hemos tenido un verano especialmente caluroso. Se pueden contar con los dedos de una mano los dias de 40⁰ o más.
Un año muy caluroso fue el del verano de 2003, lo recuerdo como tres olas de calor de unos 15 días cada uno en los que TODOS LOS DÍAS se alcanzaban 40, 41, 42 o 43⁰....esto dice la sabiduría electrónica:

El Verano de 2003 Ola de calor histórica: El verano de 2003 trajo temperaturas muy altas a todo el país y a la Comunidad de Madrid, con episodios prolongados de calor extremo en los meses de julio y agosto.Registros nacionales: A nivel nacional, el verano de 2003 alcanzó una temperatura media récord de 24,94 ºC, convirtiéndose durante años en el verano más cálido registrado.

Después no recuerdo un verano tan caluroso en Madrid, y eso que aquí siempre ha hecho un valor brutal en verano.
 
Y en su tierra sabe usted cómo hacía hace 100, 2000, o 50.000 años??
Si lees el hilo de mensajes, solo digo que es un hecho irrefutable el aumento de temperaturas medias, sin entrar en la causa. Eso lo dejo en manos de los científicos, no de quienes creen en teorías sin base.
Sobre lo segundo se puede debatir. Negar lo primero es negar lo evidente para no aceptar la realidad.
 
La bola naranja no ha perdonado este verano. Nos están friendo a cual insectos. Moriremos cienes y cienes de veces

(adjunto visible para usuarios registrados)
Le bola naranja y los vientos del sur, que nos han traído medio Sáhara.
Pues si, llevamos 4 meses de verano muy rellenito y todavía quedan una pocas semanas.
Y me tengo que ya siempre va a ser así.
 
En España deberíamos aumentar la capacidad de embalse en un 50-70%. En las zonas de DANA habituales además por seguridad y ahorro económico (minimizar pérdidas por daños).
Necesitamos un plan hidrológico como el de antaño.
Las zonas de DANA son "estrechos" territorios muy poblados y donde ya están hechas muy probablemetne la mayor parte de las infraestructuras hidrológicas.
Las grandes avenidas se producen en un tramo breve de territorio muy poblado con muy poca tierra libre y "adecuada" para grandes infraestructuras como valles cerrados y profundos en que encajar grandes embalses y esa es la razón probablemente de que no se hicieran en el pasado.
En definitiva no se pueden hacer embalses en el mar. En cualquier caso son los ingenieros quienes pueden evaluar los lugares y las posibilidades de realizar semejantes infraestructuras.
Tal vez por el mismo importe son mejores las desaladoras y paneles fotovoltaicos.
En España deberíamos aumentar la capacidad de embalse en un 50-70%. En las zonas de DANA habituales además por seguridad y ahorro económico (minimizar pérdidas por daños).
Necesitamos un plan hidrológico como el de antaño.
 
Última edición:
pues si que habia registros exactos en 1876...
 
Ha sido y está siendo un infierno, estamos a 20 de septiembre y hace un calor insoportable.
si, en la meseta ha sido muy largo porque ya al final de mayo daba angustia, pero tampoco ha sido de dias de 40 grados... ha sido largo y constante de 35-37
 
En España deberíamos aumentar la capacidad de embalse en un 50-70%. En las zonas de DANA habituales además por seguridad y ahorro económico (minimizar pérdidas por daños).
Necesitamos un plan hidrológico como el de antaño.
Ya no tenemos ubicaciones adecuadas para aumentar de esa manera la capacidad de embalsar agua, la geología es la que es, sobre todo en zonas afectadas por gotas frías, que están cerca de la costa y son casi planas.
 

Aquel julio en que Murcia soportó 65 grados al sol​

La más alta temperatura registrada en la historia se produjo en 1876, con 47,8º a la sombra, según la medición de un físico​


Tanto calor sofocó Murcia aquella noche que hasta el obispo, con todo lo eminencia que era, pasándose por el mismísimo solideo cuanto pudieran decir, ordenó a su ayuda de cámara que le preparara, bajo pena de excomunión, la cama en el balcón del palacio. Y allí, aunque no cuenten las crónicas si a pierna suelta, pasó como pudo la más asfixiante madrugada que en esta ciudad se recuerda.

Sucedió el 29 de julio de 1876, cuando los termómetros ya habían alcanzado durante el día, sin más aire acondicionado que algún abanico, cuando no un trozo de cartón, los 47,8 grados. Pero a la sombra. Al sol se registraron 65 grados. Y no los anotó cualquiera, sino un auténtico catedrático de física, que algo de la materia entendería. Por la noche, el mercurio no descendió de los 34 grados, para desesperación general y del señor obispo.

Los diarios de la época se hicieron eco de aquel prodigio tan molesto. En su edición del 30 de julio, el periódico 'La Paz de Murcia' anotó en apenas un breve que «ayer subió a 46º centígrados el calor a la sombra y al aire libre; anoche, a la una marcaba el termómetro 34º centígrados». Huelga anotar que aquel clima infernal en nada beneficiaba a la huerta y los campos.

El Ayuntamiento, para colmo de males, lamentaba la existencia de «pútridos estancamientos» en las acequias debido a la falta de caudales y solicitaba «pedir se conceda el agua de gracia que es costumbre obtener en el mes que hoy empieza [en referencia a agosto], a fin de darse un riego general a todos los plantíos y evitar las pérdidas consiguientes de la sequedad que se sufre».

De calores, sin duda, sabía mucho el físico Olayo Díaz, quien dos días después, el 3 de agosto, publicó en 'La Paz' sus conclusiones sobre las altas temperaturas. Fue entonces cuando se conoció la medición de 65 grados al sol. Y también el análisis de aquella jornada que pasaría a la historia.

Olayo detectó durante los cuatro primeros días un «calor excesivo», aunque lo consideraba «un hecho normal y corriente» en esa época del año. La temperatura media de esas jornadas rondó los 30 grados a la sombra. Desempolvando sus archivos, el buen profesor concluía que «este año ha subido el calor a un punto superior a todo lo que registran las efemérides de este laboratorio en el transcurso de 14 años».
La máxima temperatura histórica anterior se registró en julio de 1863, alcanzando los termómetros los 44,6 grados «y la más alta radiación solar no ha pasado en dicho periodo de 63, 9 grados». Pero el 29 de julio de 1876, «subió la temperatura a la sombra a 47,8 grados y la del sol a 65». El profesor achacaba ese «flujo de extraordinario calor a las ráfagas de viento» que proveían del desierto de África, «las cuales traen sequía y desolación sobre el litoral mediterráneo».

Y no solo eso. Junto a la calor, que en Murcia siempre fue palabra femenina, los vientos acercaban «Plagas de langosta y nubes de arena finísima, que en el periodo canicular caen sobre esta comarca como una lluvia de fuego».

Aquel fatídico 29 de julio amaneció el día nublado aunque, según el profesor, «después quedó inmóvil, profundamente calmada la atmósfera y el calor se concentró hasta el extremo indicado». Díaz también recordó que existían muchos ejemplos de altas temperaturas registradas en todo el mundo, pero ninguno se asemejaba al de Murcia. Al respecto, apuntaba los 60 grados sufridos en Abisinia, como entonces se denominaba a Etiopía, o los 65 que alcanzó el mercurio «sobre las costas del Mar Rojo».

También se conoce el lugar exacto donde Díaz realizó sus mediciones. Fue en el tejado del actual instituto Cascales, junto al palacio donde se cuenta que el obispo durmió en el balcón. Otro optaron por abandonar la ciudad, como era costumbre cuando agosto llegaba. De hecho, el día 4 de agosto no se pudo celebrar sesión en el Ayuntamiento de Murcia «por falta de número; muy pocos de sus individuos se encuentran en esta capital».

El calor obligó, pese a todo, a que se adoptaran medidas en toda la Región. Así, el gobernador civil ordenó la limpieza de conductos «de aguas sucias, pocos inmundos, sumideros, letrinas...», además de «cancelar los animales […]» y asegurarse de que eran bien enterrados.

En la circular publicada en 'La Paz' también se anunciaban inspecciones de los alimentos y bebidas que eran expendidas al público en general, además de la vigilancia de los mataderos de carnes, los lavaderos, los almacenes de pescados, traperías, fábricas de curtidos, «cebaderos de puercos y, en general, los depósitos de sustancias animales que puedan viciar el aire». Esa misma semana se aprobó el envío de la tan requerida agua de gracia.

Datos aceptados​

Las mediciones realizadas por el profesor Díaz siempre pasaron inadvertidas, cuando no obviadas, por los científicos que le sucedieron. Pero en los registros quedó para siempre aquella ola de calor. De hecho, el Instituto Nacional de Meteorología incluyó en sus estadísticas el episodio de 1876, que no sería superado hasta el 4 de julio de 1994, cuando se alcanzaron los 47,2 grados. Resulta interesante anotar que la socorrida expresión 'ola de calor' tampoco es una moda de estos tiempos.

Ya a comienzos del siglo XX era empleada por los diarios. Uno de ellos, 'El Liberal de Murcia' anunció en agosto de 1906 que decenas de personas había fallecido en Nueva York por las altas temperaturas. Titularon aquella noticia 'Perecid de calor'.

En esa misma ciudad y en 1896 hasta 420 personas murieron al padecer durante nueve días unas temperaturas constantes que superaron los 90 grados Fahrenheit. Son unos 32 grados centígrados. Vamos, lo que muchos murcianos apenas considerarían una primavera al uso.
 

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