La AEMET cifra en 157 años el récord: 24,5 °C de media este verano
El verano de 2026 ha sido el más cálido en España desde, al menos, 1869. Sí, 157 años. Y la paradoja está dentro del propio informe: la serie oficial de la AEMET solo arranca en 1961. Los 92 años que faltan hasta 1869 no son termómetros, son una reconstrucción climática del equipo de climatólogos de la agencia. El titular resiste; el método es discutible. Y esa grieta explica por qué la noticia ha encendido algo más que una conversación sobre el tiempo.
Qué dice exactamente el informe de la AEMET
Los números son concretos. La temperatura media en la España peninsular durante el estío alcanzó los 24,5 °C, lo que supone 2,4 °C por encima del promedio del periodo 1991-2020 y 0,3 °C más que el récord anterior, que era 2025. El informe se presentó en Valencia y lo defendió el portavoz de la agencia, Rubén del Campo, con una fórmula medida: «el más cálido desde, al menos, 1869».
La AEMET también delimita qué entiende por verano, y ahí aparece otro dato incómodo: las temperaturas plenamente veraniegas se extendieron de mediados de mayo a mediados de septiembre. Cuatro meses. Y el episodio no vino solo con calor, sino con sequedad: fue el tercer verano más seco de la serie.
1869: la reconstrucción que sostiene el récord
Aquí está la bifurcación que alimenta el escepticismo. En la serie oficial, la que empieza en 1961, 2026 es el verano más cálido con datos de termómetros homologados. Lo de 1869 es otra cosa: una serie reconstruida, no observada, y por eso la agencia no afirma que sea el más cálido, sino el más cálido «desde, al menos, 1869». Quien quiera discutir el método tiene dónde agarrarse.
Hay quien sostiene que 150 años son un parpadeo en escala climática y que los instrumentos de hace un siglo no son comparables a los actuales. En contra pesa un argumento difícil de esquivar: la brecha de 0,3 °C respecto a 2025 no depende de 1869, sino de la serie moderna.
Cádiz y el nordeste no pasaron el mismo verano
Las anomalías repartieron el calor de forma desigual: entre +1,5 y +3,5 °C en casi toda la península, pero de +3,5 a +4,5 °C en el nordeste. Eso explica que la percepción varíe tanto de una provincia a otra. Quien vive en la costa gaditana lo describe como llevadero; quien lo pasó en Levante, no.
De ahí que el informe se lea a dos escalas: la media nacional como cifra objetiva y la experiencia local como termómetro fallido.
Del termómetro a la Fiscalía
El asunto dio un giro cuando trascendió que el Gobierno ha llevado a la Fiscalía los discursos de odio contra meteorólogos y divulgadores climáticos. La reacción fue inmediata: una parte del público sostiene que discrepar del discurso oficial no es ningún delito. La otra recuerda que amenazar a quien publica datos sí lo es.
Con el otoño apuntando a más calor de lo habitual, la pregunta ya no es cuánto subió el mercurio. Es cuánto de lo que se discute es el dato y cuánto es el mensajero.